Crítica: Todo sobre la selección española, de Félix Martialay

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“Sé que la estadística es como el esqueleto de la Historia. Pero, la verdad, es que el esqueleto de Rita Hayworth no me interesaba nada, aunque entendiera que era fundamental en el resto de aquella interesantísima anatomía” (Félix Martialay, Las grandes mentiras del fútbol español, 1997).

El último libro de Félix Martialay nos presenta la compilación completa de todas las fichas técnicas de los partidos oficiales disputados por la Selección absoluta en toda su historia, desde el partido contra Dinamarca del 28 de agosto de 1920 hasta el disputado contra Costa de Marfil el 1 de marzo de 2006 en Valladolid.

Todo sobre la Selección Española

No se trata desde luego de una idea novedosa, sino que responde a una tradición que en España se abrió en 1941 con el conocido Los 60 partidos internacionales de la selección española de fútbol, de Fielpeña, reeditado en versión facsímil a finales de 2005. Cabe por otro lado recordar que el pionero en estas lides fue el propio Manuel de Castro “Handicap”, que a la vuelta de los Juegos Olímpicos de Amberes (1920) publicó Las gestas españolas en la Olimpíada de Amberes, contando las vicisitudes de los cinco primeros partidos internacionales. Aunque sin olvidarnos de él, en rigor no se trata del mismo tipo de obra ya que no tiene voluntad compilatoria estadística, algo que Handicap no podía ni imaginar.

A pesar de que por lo tanto podemos remontarnos 65 años atrás para encontrar en España los precedentes de este tipo de compilación estadística pocas han sido sin embargo las obras que hayan actualizado la de Fielpeña. Así Melcón en 1950 publicó su Historia de los 80 encuentros internacionales de España, del que pasamos en 1973 al Medio siglo de la selección, de Rafael Marichalar, para terminar en 1978 (2ª edición de 1982) con la Historia de la Selección española de fútbol de Enrique Gil de la Vera “Gilera”. A esta nómina de cinco obras hemos de añadir las páginas dedicadas a la Selección española en el tomo VII de European National Teams, la excelente compilación estadística de Gabriel Mantz y Romeo Ionescu, publicada en Rumanía entre el 2004 y el 2006. De este nivel también cabe reseñar la recopilación publicada por Dinámico entre 1973 y 1975 y el anexo documental publicado por Bernardo Salazar en La selección a través de sus crónicas en 1996.

Dejando aparte los apéndices o capítulos de libros, solo cinco han sido las obras que han pretendido glosar la historia completa de la Selección española. Además, 24 años habían pasado desde la publicación de la última, demasiado tiempo para una Selección de primerísimo nivel como la nuestra.

Sin embargo el mayor mérito de esta última obra de Martialay no es el de cubrir este vacío tan prolongado, sino que la principal aportación es la de presentar en un solo volumen las conclusiones de unas investigaciones exhaustivas y novedosas, cuyo resultado va a resultar revolucionario para la historia de nuestra Selección.

Como es habitual en él, Martialay rompe una vez más con la manera lamentablemente tradicional de escribir libros de fútbol en España, que con notables excepciones como Vicente Martínez Calatrava, se limita a copiar lo anteriormente publicado añadiendo los datos de lo ocurrido desde la publicación de ese primer libro de referencia. Así Melcón en 1950 se limitó a copiar lo que había dicho Fielpeña en 1941 y a añadir lo ocurrido en esos nueve años, al igual que Fielpeña copió lo que había dicho Castro en 1920. Incluyendo errores, naturalmente, y simples erratas mecanográficas que terminan siendo error instituido: ¡lo dicen varias fuentes! Esta técnica del refrito solo puede ser combatida con la consulta de las fuentes primarias, que Martialay ha manejado con abundante profusión. Pero, ¿cuáles son esas fuentes primarias? A mi entender, en este libro se han manejado fuentes de hasta cuatro tipos diferentes.

En primer lugar, y más importantes, la prensa nacional y regional del momento del partido. Ahí se puede encontrar con poca probabilidad de error la alineación española, los goleadores, etc. Igualmente se publica la convocatoria completa del seleccionador para ese partido, información nunca antes publicada en ninguna historia de la Selección y que Martialay ha recopilado minuciosamente.

En segundo lugar, para asegurarse de la alineación extranjera nada como cotejar los datos con los anuarios publicados por los países rivales. En ellos naturalmente aparecen correctamente escritos los nombres de los jugadores, muchos de los cuales pueden ser desconocidos en España y publicarse en la prensa con nombres a veces muy distantes de la realidad. Por otro lado, según explica en su razonado prólogo, Martialay mantiene la grafía original siempre que esta sea en alfabeto latino, aunque el idioma en cuestión tenga caracteres especiales. Es por eso por lo que las alineaciones de Yugoslavia, Checoslovaquia y otros países aparecerán con acentos y otros diacríticos incluso en consonantes, para mantener los nombres de los personajes como ellos mismos los hubieran escrito.

En tercer lugar hay que destacar su búsqueda impenitente de fotografías de cada uno de los 514 encuentros de la Selección. Así cada una de las fichas de los partidos está acompañada debajo con la foto de los que jugaron aquel día o en su defecto de alguna jugada del partido; solo si ha sido imposible, aparecen los retratos de dos de los protagonistas de aquel partido. No he contado las veces que Martialay ha podido encontrar la foto de los que jugaron aquel día, el acta notarial según él, pero muy probablemente exceda el ochenta por ciento, que sin duda llega al noventa y pico con las fotos de jugadas. ¿Cómo ha localizado todas esas fotos, muchas nunca antes publicadas?

Por último, al terminar las fichas de los partidos, comienza su apéndice estadístico en el que hace reseña completa de todos los jugadores que han sido convocados por la Selección, aunque no llegaran a debutar, con mención del nombre completo y la fecha y lugar de nacimiento. Asimismo aparece una tabla de seleccionadores, de los que aporta los mismos datos. Asombroso, sinceramente. ¿Cómo ha localizado a un jugador como Perico Calvo, que jugaba en el Racing de Madrid y que fue convocado una sola vez en 1927 y que nunca llegó a jugar? ¿Cómo a seleccionadores como Julián Ruete, cuyos datos de nacimiento han permanecido desconocidos hasta ahora? Y el seleccionador Argüello, y el jugador Castillo, y…, y… Quizá solo quede decir, como decían los pitagóricos, él lo ha hecho.

El equipo nacional ha sido siempre el principal objetivo de estudio de Martialay; de hecho ha sido la Selección y no otra cosa la que le ha llevado a profundizar en el resto del fútbol español. Su interés lo llevó a escribir en 1968 la primera edición de su obra Una historia de la Selección Española de fútbol, de 1.300 páginas, cuya edición se frustró por la muerte de Fermín Uriarte, el editor del texto. Fue precisamente esta obra la que estimuló a Martialay a continuar con más empeño en su labor histórica, ya que pretendía tener actualizado su contenido. Desde esa frustrada publicación han pasado ya casi cuarenta años, pero su nuevo Todo sobre la Selección española no es más que un hijo, nieto quizá, de aquella primigenia obra de 1968. Desde entonces sus investigaciones le han dado a Martialay el prestigio por el que ha sido premiado por la RFEF con su insignia de oro en 2005. Del mismo modo recientemente la Real Academia de la Historia ha decidido incluirle en su magno Diccionario biográfico español por sus méritos en la historiografía deportiva, reconociéndolo como el mejor historiador del deporte español de todos los tiempos.

Que la estadística es el esqueleto de la Historia es afirmación innegable solo si entendemos la palabra estadística en el sentido más amplio que hace referencia simplemente a datos o a información concreta. Usando ese sentido de la estadística, este libro es un esqueleto, un buen esqueleto. Y como tal es una invitación a todos los aficionados a rellenarlo con carnes. Pero antes hay que asimilar lo que tenemos entre manos, el fruto de años de investigaciones profundas y muy meritorias que ponen a España y a su Selección probablemente en cabeza de las historias de selecciones. Sí, probablemente esta sea el mejor esqueleto de historia de una Selección que se ha escrito nunca. Claro, quizá nunca el mejor historiador deportivo de un país haya hecho un esqueleto de este tipo. Como españoles aficionados al fútbol podemos sentirnos orgullosos de ello.

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