La reducción y ampliación de la Segunda B en 1986 y 1987

Resumen

En la temporada 1986-1987 se jugó la mal llamada Liga de los play-offs en Primera y Segunda A y, al mismo tiempo, se redujo la Segunda B de dos grupos a uno solo, para ampliarse a cuatro un año después.
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Cuando en 1977 se creó la Segunda División B, la Liga española quedó formada por una Primera División con dieciocho equipos, una Segunda A con 20, y la citada Segunda B, con dos grupos de 20. Por debajo quedaba la Tercera División, formada inicialmente por seis grupos, que se ampliaron a ocho en 1979, a trece en 1980 y a catorce en 1983. Sin embargo, el auge del baloncesto estaba restando público al fútbol, y los dirigentes de los clubes de la Liga de Fútbol Profesional decidieron buscar nuevos alicientes modificando el sistema de competición.

El 17 de Mayo de 1985 se reunió el Comité Ejecutivo de la L.F.P., y acordó el primer esbozo de lo que debería ser la competición en la temporada 1986-1987: la Primera División se mantendría con dieciocho equipos, la Segunda quedaría formada por dos grupos de dieciocho equipos y desaparecería la Segunda B. La principal novedad consistía en la introducción de lo que se denominó incorrectamente play-off: una serie de liguillas de seis equipos que se jugaría al final de la Liga regular y serviría para determinar la clasificación final y los puestos de campeón de liga, ascensos y descensos, en base a acumular los puntos obtenidos en ambas fases. En Primera, los seis primeros clasificados jugarían por el Campeonato y los puestos de acceso a la Copa de la UEFA excepto uno, los seis intermedios jugarían por ese puesto restante en la UEFA, y los seis últimos tratarían de evitar los puestos de descenso. En Segunda, los seis primeros de cada grupo se distribuirían en otros dos grupos de seis, ascendiendo a Primera los dos campeones y el mejor subcampeón, mientras que los otros veinticuatro equipos formarían cuatro grupos de seis, descendiendo a Tercera los colistas de cada grupo y los dos peores excluyendo a estos.

La propuesta se debía concretar en la Asamblea de la Liga de Fútbol Profesional el día 26 de Junio, que se anunciaba controvertida, por la oposición mostrada por la mayoría de clubes de Segunda B, algunos de los cuales incluso planteaban hacer una huelga en caso de aprobarse la remodelación prevista. Las negociaciones fueron largas y complejas y finalmente se llegó a un acuerdo que tampoco dejó satisfechos a los clubes de Segunda B y se aprobó con su abstención: la Primera División quedaba exactamente igual que en la propuesta inicial; la Segunda A quedaba compuesta por un único grupo de dieciocho equipos, distribuyéndose en la segunda vuelta los doce primeros en dos grupos para disputar los tres puestos de ascenso, y los seis últimos en otro que decidiría los tres de descenso; la Segunda B quedaba reducida a un único grupo de veintidós equipos, que no disputarían segunda fase. En la temporada de transición, no se modificaban los ascensos ni descensos en Primera y Segunda A, pero sí en Segunda B, de donde sólo ascenderían los campeones de los dos grupos, descendiendo a Tercera los clasificados a partir del noveno puesto incluido, ascendiendo de esta última categoría únicamente cuatro equipos.

Con esta propuesta sobre la mesa, se celebró el 19 de Julio la Asamblea Ordinaria de la Real Federación Española de Fútbol. La sesión fue maratoniana, no alcanzándose el acuerdo definitivo hasta bien entrada la tarde. Finalmente, la propuesta de la Liga de Fútbol Profesional fue aprobada sin más modificación que la ampliación a seis de los puestos de ascenso de Tercera a Segunda B en la temporada de transición y el consiguiente descenso de los octavos clasificados de ambos grupos de esta última categoría.

La temporada 1986-1987 en Segunda B empezó el 1 de Septiembre y finalizó el 18 de Mayo. En el Grupo Primero, el Alavés arrancó la competición de forma fulgurante, seguido de cerca por el Figueras, mientras Orense, Real Burgos, Salamanca, Pontevedra, Palencia, Lleida, Binéfar y San Sebastián trataban de afianzarse en los puestos que otorgaban la permanencia. El 15 de Diciembre, en la jornada 16, los vitorianos visitaban a los ampurdaneses y acabaron encajando un 4-0 que dio a estos un liderato que ya no perderían en lo que quedaba de temporada. Finalizó la primera vuelta con el Figueras en la primera posición con 29 puntos, seguido por el Alavés con tres menos, Orense y Real Burgos con 25, Pontevedra con 23, y Lleida y Salamanca con 22 cerrando los puestos de permanencia, a los que aspiraban Palencia y Andorra con 21, Binéfar con 20, Zamora y Endesa con 19 y San Sebastián con 18 y un partido menos.

En la segunda vuelta, el Figueras fue consolidando poco a poco su liderato, mientras el Alavés cedía ante el empuje de Burgos y Salamanca. En los puestos de permanencia se fueron consolidando poco a poco Lleida y Orense, mientras se descolgaban Pontevedra y Binéfar y Palencia y San Sebastián se disputaban la última plaza. El 20 de Abril, en la jornada 34, el Figueras vencía por 4-1 al Andorra y se proclamaba campeón del grupo, consiguiendo así la plaza de ascenso. Una semana después conseguían la permanencia Salamanca, Alavés y Real Burgos y en la penúltima jornada se metían también Lleida y Orense, quedando un solo puesto libre, que fue para el Palencia, tras vencer por 3-0 al Andorra y superar finalmente al San Sebastián que perdía por 2-1 en Binéfar. San Sebastián, Pontevedra, Hospitalet, Zamora, Binéfar, Endesa de Andorra, Gimnástic de Tarragona, Andorra, Sporting Atlético, Arosa, Compostela, Barcelona Aficionados y Lalín daban con sus huesos en Tercera. Sin embargo, en el mes de Agosto Alavés y Palencia no consiguieron saldar las deudas que tenían con sus jugadores y perdieron la categoría, repescándose a San Sebastián y Pontevedra para ocupar sus plazas.

En el Grupo Segundo el Orihuela arrancó con fuerza, pero a partir de la jornada sexta se fue desinflando, cediendo ante el Levante y la Linense, que se disputaron el liderato a lo largo de toda la primera vuelta. Para las plazas de permanencia se vivió una fuerte pugna entre Poblense, Calvo Sotelo, Córdoba, Granada, Talavera, Jaén (aunque este último luego se fue descolgando), estando al acecho Alcoyano, Betis Deportivo y Xerez.  Al final de la primera vuelta, la Linense era líder con 24 puntos, los mismos que el Levante, seguidos por el Granada con un menos, el Córdoba con 22, Orihuela y Poblense con 21 y, en la última plaza de permanencia, el Xerez con 20, empatado con Talavera y Calvo Sotelo, con un solo punto de ventaja sobre Betis Deportivo, Ceuta, Manacor y Parla, dos sobre Plasencia, Jaén y Linares y tres sobre el Alcoyano. Descolgados de esta pelea quedaban Algeciras con 14 puntos, Alcalá con 13 y Lorca con 11.

En la segunda vuelta empezó con fuerza el Granada, que se aupó al liderato, al tiempo que el Levante se descolgaba de la lucha por el ascenso e incluso caía fuera de los de permanencia. Sin embargo, en la jornada 26 el Xerez se hizo con la primera posición, manteniendo un interesante pulso con la Linense hasta la última jornada. En la pelea por los siete primeros puestos se vivieron continuas alternativas, con la entrada en ellos del Ceuta y, más adelante, el Alcoyano, mientras Levante, Orihuela y Calvo Sotelo iban cediendo posiciones. Hasta la jornada 35 no aseguraron Xerez y Linense la permanencia, sumándose a ellos Córdoba, Ceuta y Granada en la 37. Se llegó a la última jornada con Xerez y Linense con 45 puntos y Córdoba y Ceuta con 43 disputándose la plaza de ascenso, Granada sin nada en juego con 41, y Alcoyano y Poblense con 40, Calvo Sotelo y Orihuela con 39 y Levante con 38 luchando por dos de permanencia. Con su victoria por 1-0 sobre el Ceuta, el Xerez consiguió el campeonato y el ascenso, mientras el Alcoyano vencía por 2-0 al Talavera y el Poblense por 2-1 al Granada y ocupaban ambos los puestos aún pendientes de permanencia. Calvo Sotelo, Orihuela, Levante, Parla, Plasencia, Talavera, Linares, Betis Deportivo, Manacor, Alcalá, Jaén, Algeciras y Lorca fueron los conjuntos descendidos a Tercera.

A los doce equipos de ambos grupos que lograron la permanencia se unieron Albacete, Aragón, Tenerife y Atlético Madrileño, descendidos de Segunda, así como Lugo, Mallorca Atlético, Polideportivo Almería, Gandía, Alcira y Éibar, ascendidos de Tercera, formando así un grupo de 22 equipos de todos los rincones de España, incluidas las islas, con el consiguiente gasto en desplazamientos para todos ellos. A pesar de todas las dudas planteadas, la competición en Segunda B empezó sin más variaciones el 31 de Agosto de 1986, con tres puestos de ascenso a Segunda A y cuatro de descenso a Tercera en juego.

Tras unas primeras jornadas con constantes cambios en la clasificación, Tenerife y Burgos fueron subiendo puestos hasta copar las dos primeras plazas, seguidos de cerca por Lleida, Salamanca, Granada, Pontevedra y Éibar. Por la parte de abajo, Poblense y Ceuta se aferraron a las dos últimas plazas, precedidos por Aragón, Mallorca Atlético, Linense, Atlético Madrileño y Gandía. El 18 de Enero finalizó la primera vuelta, con el Tenerife liderando la tabla con 30 puntos, seguido por Real Burgos, Lleida y Granada a dos puntos, Éibar y Salamanca con 26 y Pontevedra con 24. Por abajo, el Poblense estaba descolgado con 11 puntos, precedido por Ceuta y Aragón con 15, Mallorca Atlético con 16, Orense con 17, Polideportivo Almería, Linense y Gandía con 18. En tierra de nadie, Atlético Madrileño, Alcoyano, Lugo, Alzira y Córdoba tenían 21 puntos, San Sebastián 20 y Albacete 19.

Pero unos días antes, el 8 de Enero había tenido lugar una reunión que iba a acabar provocando un cambio en el transcurso de la competición: los clubes de Tercera División solicitaron el aumento de la Segunda B a cuatro grupos de veinte equipos para la temporada siguiente. En la reunión estaba presente José Luis Roca, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, y dio el visto bueno a la propuesta, prometiendo llevarla a la reunión de la Junta Directiva federativa del día siguiente. En esta nueva Junta, se decidió la convocatoria de una Asamblea Extraordinaria para el 26 de Febrero, en la que se estudiaría la reestructuración propuesta. Incluso antes de que se confirmase la ampliación, en el mismo mes de Enero se aprobó el reparto de las 58 nuevas plazas en Segunda B entre los distintos grupos de Tercera: ocho ascensos para el grupo catalán, siete para el formado por Madrid y Castilla la Mancha y otros siete a repartir entre los dos grupos andaluces, cinco para el grupo gallego y para el valenciano, tres para el vasco, el de la Federación Oeste, el canario, el murciano, el extremeño y el aragonés y dos para el asturiano, el cántabro, el balear y el navarro – riojano.

A pesar de la oposición de la Liga de Fútbol Profesional y la amenaza de la Asociación de Futbolistas Españoles de convocar una huelga, el 26 de Febrero se dio luz verde a la ampliación de la Segunda B para la próxima temporada en los términos planteados anteriormente, al tiempo que se ampliaba también la Tercera División a diecisiete grupos, uno por cada Comunidad Autónoma, con excepción de Andalucía, que conservaba dos grupos, uno compartido con Ceuta y otro con Melilla, y Navarra y la Rioja que seguían compitiendo juntos. Respecto del número de equipos ascendidos al final de la presente temporada, se confirmó la propuesta anterior, sin más modificación que el hecho de que los cuatro terceros clasificados de los grupos que sólo contaban con dos ascensos, disputarían una promoción contra los cuatro últimos de Segunda B.

Con esta modificación a la vista, continuó la competición en Segunda B. El Tenerife fue poco a poco incrementando su ventaja y consolidando su liderato, centrándose la disputa por la segunda y tercera posición entre Real Burgos, Lleida, Granada y Salamanca, con el Éibar al acecho aunque sin llegar a conectar con ellos. Por la parte de abajo, el Poblense y el Mallorca Atlético se hundían en las últimas plazas, con Ceuta, Aragón, Polideportivo Almería y Albacete luchando por evitar los otros dos puestos que ya no eran de descenso sino de promoción. Se llegó así el 17 de Mayo a la jornada 38, a falta de cuatro para el final, con el Tenerife en la primera posición, con 54 puntos, seguido por Lleida y Granada con 51 y Real Burgos y Salamanca con 48. Por abajo, el Poblense tenía 21 puntos, el Mallorca Atlético 26 y por delante estaban Polideportivo Almería y Ceuta, con 30, Aragón con 31 y San Sebastián con 33.

Pero las sorpresas no acabaron ahí. Cuando aún no había finalizado la competición en Primera y Segunda División, ni los clubes, ni los jugadores, ni la propia Federación estaban satisfechos con el desarrollo de la misma, planteándose volver al sistema tradicional de Liga a doble vuelta sin ningún añadido posterior en forma de liguilla complementaria. El 20 de Mayo se reunieron en la sede del Consejo Superior de Deportes representantes de la A.F.E., de la L.F.P. y de la R.F.E.F., y no sólo llegaron al acuerdo de suprimir la última fase de la competición a partir de la próxima temporada, sino que además decidieron aumentar la Primera y Segunda División a 20 equipos cada una. Para ello, suprimieron los descensos de Segunda A, aumentaron los ascensos de Segunda B de tres a cuatro, y eliminaron la promoción entre los cuatro últimos de Segunda B y los cuatro terceros de Tercera División a los que correspondía disputarla. Como quiera que en esta categoría ya había concluido la competición, Langreo, Laredo, Badía y Mirandés consiguieron el ascenso sin tener que esperar más trámite.

Quedaban cuatro jornadas en Segunda B y el aliciente por la parte baja de la tabla había desaparecido, aumentando sin embargo por la zona alta, al haber una plaza disponible más. En la jornada 40 llegaron los primeros dos ascensos matemáticos, al vencer el Tenerife por 5-1 al San Sebastián y el Lleida por 3-0 al Poblense. Una semana después, fue el Granada quien ganó por 0-2 al Aragón y aseguró su puesto en Segunda A para la temporada siguiente, quedando para la última jornada una única plaza libre, a la que optaban Salamanca, con 53 puntos y Real Burgos, con 52, con el aliciente de que ambos debían enfrentarse entre sí en el campo del primero. En un partido pleno de emoción, Tamayo adelantó a los burgaleses en el segundo tiempo, empatando Biota cuando quedaban veinte minutos. Los locales dieron por bueno el resultado, que les daba el ascenso, y se encerraron en su campo. Pero en el último minuto Eizmendi marcó el definitivo 1-2 que dejaba a los charros cariacontecidos y mandaba al Real Burgos a Segunda A.

Se cerró de este modo una temporada en la que los equipos tuvieron que estar pendientes de las distintas resoluciones federativas que iban surgiendo periódicamente, y no sólo de los resultados que cosechaban en el terreno de juego. Esta situación provocó fuertes desencuentros entre los rectores de nuestro fútbol, y culminaron con la exclusión de los clubes de Segunda B de la Liga de Fútbol Profesional, a la que habían pertenecido desde su creación.

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