La S.D. Indauchu: un trampolín hacia primera

Resumen

El tiempo desdibuja perfiles, ensombrece rasgos y difumina no pocos logros. Grandes gestas de antaño ceden espacio a efímeras manifestaciones del presente, sin otro reclamo que el de un titular. Ley de vida, obviamente. A veces injusta ley para entidades que, como la bilbaína Sociedad Deportiva Indauchu, constituyeron un hito. Hoy, con el equipo sumergido
Artículo
Download PDF

El tiempo desdibuja perfiles, ensombrece rasgos y difumina no pocos logros. Grandes gestas de antaño ceden espacio a efímeras manifestaciones del presente, sin otro reclamo que el de un titular. Ley de vida, obviamente. A veces injusta ley para entidades que, como la bilbaína Sociedad Deportiva Indauchu, constituyeron un hito.

Hoy, con el equipo sumergido en la categoría Regional vizcaína, cuando el campo de Garellano donde dirimiese tantas disputas deportivas es terminal de autobuses, aún enhiestas las torres de iluminación transportadas en los 60 desde la vieja Creu Alta vallesana, quizás sea momento de rememorar otra época. Aquella en que el Indauchu representó para muchos futbolistas un trampolín hacia la 1ª División.

Ya en 1924 existió un club de idéntico nombre. Jugaba sus partidos como local en el bilbaíno campo de Onchena, y al desaparecer ese suelo con la construcción del colegio de Jesuitas de Indautxu, el equipo se extinguió también. Recién terminada la Guerra Civil, algunos antiguos alumnos del centro decidieron federar un equipo, para entretenerse. La posguerra no andaba muy sobrada de dinero y distracciones, precisamente. Con un balón podían pasar el rato 22 chicos. ¿Acaso no era buena forma de mantenerse unidos?. Y como entre ellos hubiese algunos magníficamente dotados para el deporte (Luis Artajo, Arzanagui, Legórburu o los hermanos Rafa y Jaime Escudero) y otros con mucha más afición que virtudes, encomendaron a Jaime de Olaso, uno de los menos dotados, la gestión burocrática. En los primeros meses de 1940 volvía a ser realidad una nueva S. D.  Indauchu.

Jaime de Olaso, tan entusiasta como controvertido, habría de ser impulsor, tesorero, secretario técnico, presidente, avalista y alma mater del club que, arrancando desde abajo, acabaría proclamándose 6 veces campeón vizcaíno de aficionados, campeón de España en 1945, subcampeón en 1947 frente a la Ferroviaria y 1948 ante el Serpis-Alcoyano del futuro internacional y presidente de la FEF José Luis Pérez Payá, deviniendo, por fin, en un clásico de la 2ª División distribuida en dos grupos: Norte y Sur.

Tan huérfano de lo imprescindible nació el Indauchu, que incluso sus primeras camisetas fueron heredadas de los Koskas, modesto equipito recién disuelto. Con esa misma precariedad, nutriéndose sobre todo del alumnado jesuítico -lo que otorgó a sus miembros cierta fama señoritinga-,  pudo moverse hasta mediados los años 50 como club vocacionalmente amateur, sin apenas infraestructura y fiel a su origen de agrupación de ex alumnos. Con su ascenso a 2ª División en 1955, fueron cambiando las cosas.

Para aquella primera temporada de plata se reforzaron con algunas viejas glorias a punto de caducar: Sebastián Ontoria (Real Sociedad) y los internacionales de San Mamés José Luis López Panizo y Telmo Zarraonaindía, es decir los Panizo y Zarra de una delantera mítica. Esa campaña (1955-56), gracias sobre todo a la incorporación de Zarra, el Indauchu hizo ricos a los componentes del Grupo Norte de 2ª División. Sus campos, incluso los más acostumbrados a fútbol de muchos kilates, como en Gijón, Oviedo, Santander, Pamplona o Sabadell, se llenaban a reventar. En cambio jugando de local, las taquillas indauchutarras daban pena: 59.195 ptas. ante el Tarrasa; 5.295 ante el Caudal de Mieres; 14.335 ante La Felguera; 17.683 ante el Logroñés; 25.094 ante el Zaragoza; 26.895 ante el Ferrol; 43.270 ante el Santander; 45.635 frente al Lérida; 30.433 contra al Sabadell; 37.446 ante el Eibar; 54.605 frente al Oviedo… Recibiendo al Sestao, rival vizcaíno, 52.450. Tan sólo los muchos baracaldeses arrastrados desde la margen izquierda del Nervión arreglaron algo las cuentas, dejando en su visita 133.205 ptas. En total, una ruinosa media de 46.849 ptas. Así, aunque deportivamente no acusaran el salto, resultaba imposible mantenerse en 2ª. A menos que hiciesen caja traspasando a sus más firmes puntales.

De ese modo, sin proponérselo, el Indauchu asumió su papel de nodriza para la 1ª División. Al concluir cada temporada, 2, 3, y hasta 4 ó 5 de sus componentes, emigraban para que el club pudiera mantenerse vivo. Y pese a tamaña sangría, gracias al excelente ojo de Jaime de Olaso y a la gran oportunidad que para muchos jóvenes vizcaínos representaba vestir aquella camiseta, el equipo retuvo su entorchado de plata durante algo más de 10 años.

A fuer de sincero, resulta preciso aclarar que ya antes de 1955 se dieron ciertos traspasos. Ángel Arzanegui, el ariete goleador Esteban Echevarría, Villabeitia, o Llorente, por ejemplo. Pero otras veces, como en los casos de Nicol Viar, incorporado al Puebla mexicano por Travieso, el del más tarde gran entrenador Juanito Ochoa, o en los de los hermanos Escudero, la transacción se hacía de modo altruista. Rafael Escudero, último verdadero amateur en la elite de nuestro fútbol, ilustra magníficamente aquel sentimiento.  

Interior de magníficas condiciones, fue cedido graciosamente al At Bilbao para paliar la difícil situación de los propietarios de San Mamés. Con una delantera muy mermada y olfateando el descenso, su aportación resultó decisiva. En 23 partidos oficiales anotó 14 goles, algunos tan decisivos como los 2 de su debut, otros 2 en la última jornada, para evitar la promoción, y el de la victoriosa final copera de 1944. Concluida la temporada declinó renovar como atlético, pese a ser socio, puesto que ya no se daban las condiciones que aconsejaron su llegada. Recibió un reloj como muestra de agradecimiento y volvió a su Indauchu, siempre con ficha de aficionado, sin percibir una peseta. A tal punto llegaba su altruismo, que no dudó en plantar cara con ocasión de disputar en Las Corts la final de Copa para aficionados. El Barcelona, queriendo incluir el acontecimiento en la celebración de sus Bodas de Oro, había ofrecido 100.000 ptas. a los indauchutarras por aceptar el escenario. Dinero sucio según su mentalidad amateur, por lo que rehusó alinearse.

Poco después de contraer matrimonio, siendo ya directivo del Athletic (todavía Atlético por imperativo legal), falleció el 4 de diciembre de 1953, sin disfrutar del Indauchu en 2ª División, al caer el Bristol de la línea aérea Bilbao-Madrid sobre las crestas de Somosierra.

Pero los tiempos cambiaban y el Indauchu sobrevivió convirtiéndose en un caso irrepetible, por la cantidad de futbolistas que aupó a 1ª en tan breve tiempo. Olaso, entonces, hábil hombre de negocios, obtuvo 850.000 ptas. del Real Madrid por el futuro internacional “Chus” Pereda, un millón del Zaragoza por el medio Santiago Isasi, 400.000 del At Madrid, más la ficha de Allende, por Miguel Jones, otras 400.000 del Betis por Azcueta, 900.000 del Sevilla por Axpe, millón y medio también del Sevilla por el guardameta Cobo, 850.000 por el excepcional defensa Eusebio Ríos… Por este último estuvieron interesados Real Madrid, At Madrid y Barcelona. Tan fuerte fue el interés culé, luego del informe elaborado por Samitier, que Jaime de Olaso cayó en la tentación de desfondar el saco solicitando 3 millones a cambio del hercúleo defensa y su portero Cobo. Los azulgrana, confiando ciegamente en el entonces joven Sadurní, desestimaron la oferta del guardameta, por lo que finalmente Ríos no pudo instalarse en la ciudad condal. Allí tal vez se le hubiera reconocido cuanto muchos técnicos opinaban: que era el mejor central de España, con permiso del merengue José Emilio Santamaría.

Tanto traspaso agrió mucho la relación del Indauchu con los máximos mandatarios de San Mamés. Y ello, pese a que la meta de algunos acabara siendo “La Catedral” (Azcárate, Uribe, Quintela o Latatu, por ejemplo). El Athletic lo fagocitaba todo en el ámbito deportivo bilbaíno. Proyectos tan loables como los de Águilas, Kas o Caja Bilbao de baloncesto, sucumbieron a lo largo del tiempo bajo el peso de la apisonadora rojiblanca. A diferencia de Madrid, Barcelona o Sevilla, e incluso Valencia, en Bilbao sólo había sitio para un equipo, una disciplina deportiva, un credo y una bandera. Y el Athletic se había apoderado del mástil. Casi todos los directivos del Indauchu eran a su vez, y continúan siéndolo hoy, socios con un asiento en “La Catedral”. Pero no importaba. Eran vistos, al fin y al cabo, como pigmeos socavando sus cimientos. Gente que, si bien cargada de buena fe, podía meterles en un aprieto a poco que sus traspasados diesen el do de pecho por lejanas geografías. Mientras Ríos triunfaba en el Betis, Echeverría era un firme puntal en San Mamés. ¿Quién podía añorar a Cobo, teniendo a Carmelo y López?. La medular Mauri-Maguregui parecía gozar de cuerda cuando Isasi se fue junto al Ebro. Pero es que el Indauchu podía permitirse incorporar y traspasar a jugadores sin espacio político en la entidad rojiblanca. Y esa sí que fue cuestión peliaguda, con el correr del calendario. Pereda no pudo ser atlético por su nacimiento en Medina de Pomar y la alta tasación “rojilla”. A Víctor lo desechó el Athletic por ser de la turolense localidad de Utrilla. Gárate fue al At Madrid por haber venido al mundo coyunturalmente en Argentina. Y Jones, bilbaíno desde muy niño, era guineano. Hoy todos ellos jugarían en San Mamés. Pero aquellos eran tiempos más fundamentalistas, probablemente porque la necesidad no apretara tanto. Y aún con todo, Si Pereda, Víctor, Jones o Gárate triunfaran, ¿qué podía cruzar por la mente de muchos socios?. Tres de ellos lo hicieron por todo lo alto, avinagrando heridas.

Sólo a partir de 1961, con la llegada al Athletic de Javier Prado Urquijo, compañero de Olaso en las aulas jesuíticas, se produjo un acercamiento. Los de San Mamés cedieron a varios jugadores, suscribieron con el Indauchu un compromiso de colaboración y hasta entregaron cantidades económicas. Algunos de sus cedidos, sin sitio en el club de procedencia, como Zorriqueta, Argoitia, Zamora, Echevarría o Plácido, se redimieron. Urquijo, al que parecía habérsele escapado el tren de la 1ª División, supo abordarlo en marcha. Pero tan buen entendimiento saltó hecho añicos cuando desde San Mamés quisieron descontar sus dádivas al incorporar a Larrauri, medio de cierre forjado en la fragua “rojilla”.

Jaime de Olaso dejó el Indauchu, su casa, en 1966. Tan buen hacer fue muy valorado por Santiago Bernabeu, quien en 1958 llegó a proponerle convertirse en gerente deportivo del Real Madrid. El club se despidió definitivamente de 2ª la campaña 1968-69, luego de que dicha categoría quedase reducida a un solo grupo de 20 equipos. Y aunque todavía saliera de aquellas filas alguna joya como Rojo II o Amorrortu, los grandes días habían quedado atrás.

Hoy sólo cabe recordar el pasado con una ojeada a cuantos saltaron catapultados hacia mayores logros. Alguno de ellos, como Axpe, viviendo una aventura en el fútbol sudafricano a partir de 1965. Otros, como Uría o Eraña (padre del también sportinguista Ignacio Eraña), perdiendo definitivamente el contacto con Bilbao.

¡Qué gran Indauchu aquel, menuda fábrica de futbolistas, aunque hoy muy pocos lo recuerden!.         

 

     Principales futbolistas del Indauchu, expedidos hacia el estrellato

 

JUGADOR

CLUBES Y PERIODO DE PERMANENCIA

Ángel ARZANEGUI R Madrid 41-46, Oviedo 1946-50
Esteban ECHEVARRÍA Oviedo 1942-51
José Luis VILLABEITIA Español 1942-43, R Sociedad 1943-44
Fernando LLORENTE Oviedo 1943-50
Juanito OCHOA R Madrid 1943-44
Rafael ESCUDERO At Bilbao 1943-44
Nicolás VIAR Puebla de México 1947-49
Jaime ESCUDERO II At Bilbao 1949-50, Barcelona 1950-52
Ignacio AZCÁRATE At Bilbao 1952-57
Ignacio URIBE At Bilbao 1953-63
José Mª PEREDA R Madrid 57-58, Sevilla 59-61, Barcelona 61-69, Sabadell 69-70
Luis AXPE Elche 1958-59
Eusebio RÍOS Betis 1958-68
José Mª COBO Sevilla 1958-62, Mallorca 1962-63, Pontevedra 1965-70
Santiago ISASI Zaragoza 1959-67
Miguel JONES At Madrid 1959-67
José Luis AZCUETA Betis 1959-62, Oviedo 1962-63, Pontevedra 1963-68
Joaquín URÍA Elche 1961-62
José Luis PEREA GENÚA Elche 1961-62
Isidro LATATU At Bilbao 1961-63
José Mª QUINTELA At Bilbao 1961-62
José Mª ARGOITIA At Bilbao 1962-72
Ignacio AYARZA At Bilbao 1962-63
Javier ECHEVARRÍA At Bilbao 1962-66, Sabadell 1966-69
PLÁCIDO Bilbao At Bilbao 1962-64
Juan ERAÑA Gijón 1962-70
José A. ROJO Latorre Mallorca 1962-65
Víctor Manuel URQUIJO At Bilbao 1963-64
José Mª ZORRIQUETA At Bilbao 1963-69
Juan Manuel ZAMORA At Bilbao 1964-71
José Mª IRUSQUIETA Zaragoza 1964-72
Mariano MARTÍN Pontevedra 1965-67
Andrés MENDIETA R Madrid 1965-68, Coruña 1968-69, Castellón 1970-74
VÍCTOR Díez At Madrid 1965-66, Sevilla 1966-67
José Mª LIZARRALDE Sevilla 1965-67, Valladolid 1967-76
José Eulogio GÁRATE At Madrid 1966-77
Jesús Mª IRÍZAR Betis 1967-72
José Luis RICO Zaragoza 1967-77
Javier VAHAMONDE Betis 1967-71
José Ángel ROJO II At Bilbao 1969-77, Santander 1977-78
José Luis MELÉNDEZ Valencia 1971-74,Málaga 1974-77
José Mª AMORRORTU At Bilbao 1973-78, Zaragoza 1978-83

 

 

 

 

 

Hazte Socio
Sobre nosotros

Miembro del CIHEFE

Publicado en: Historias de Clubes

Nº 9

Números publicados

Revista indexada en:

dialnetdialnet
Tienda oficial de CIHEFE
Hazte Socio
Foro

Redes sociales