La directiva del Español de Barcelona frente a la historia de su propio Club

Resumen

El equipo que nació como respuesta a la proliferación de clubes de fútbol fundados en España por extranjeros, está capitaneado por personas que impiden que luzca la bandera española en su estadio. El 6 de enero de 1909 nace el Club Deportivo Español, como resultado de la fusión del Club Español de Ju-Jutsu y el
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El equipo que nació como respuesta a la proliferación de clubes de fútbol fundados en España por extranjeros, está capitaneado por personas que impiden que luzca la bandera española en su estadio.

El 6 de enero de 1909 nace el Club Deportivo Español, como resultado de la fusión del Club Español de Ju-Jutsu y el X Sporting Club. Con esta fusión se buscaba recuperar de algún modo una entidad previa, el Club Español de Football, desaparecido el 7 de enero de 1906 por falta de medios económicos y por la marcha de muchos de sus jugadores, estudiantes universitarios, fuera de la región. Este último club era a su vez resultado de la fusión en 1901 de la Sociedad Española de Football (cuyo emblema era el escudo de España) y el Español Football Club. Precisamente, el segundo presidente del Club Deportivo Español, tras Juliá Claperá, fue Ángel Rodríguez, fundador de la citada Sociedad Española de Football en sus tiempos de estudiante de ingeniería y del  resultante Club Español de Football.

El 25 de abril de 1912 el Club Deportivo Español recibirá el título de Real de manos de Su Majestad el Rey Alfonso XIII, pasando a denominarse como en la actualidad, Real Club Deportivo Español. Se constituye así uno de los clubes históricos del fútbol patrio, salvo excepciones siempre jugando entre los mejores de nuestro fútbol y proclamado cuatro veces campeón de la Copa del Rey, además de histórico rival del otro club de la ciudad condal, el Fútbol Club Barcelona.

Y es que fue en Barcelona, precisamente, y no en otro lugar de España, donde se fundó un equipo de fútbol con el gentilicio de nuestra Nación, con todas las implicaciones que ello tenía y sobre todo tiene en la actualidad, justo cuando la Nación Española aparece como «concepto discutido y discutible». Como es obvio, hubiera sido tremendamente pretencioso que tal Sociedad se denominase «Española» si no había motivo claros para hacerlo. ¿Es que acaso los demás clubes de fútbol ya fundados entonces, como el Recreativo de Huelva, no eran clubes españoles?

Y en efecto, el club fundado en 1909, en cierta medida heredero de los otros clubes que previamente escogieron la denominación de «Español», no eligió su nombre por mera presuntuosidad, sino para desmarcarse de una realidad muy patente en Barcelona y con la que no estaban conformes: los equipos de la ciudad condal existentes en 1900, como el Fútbol Club Barcelona, el Catalán Fútbol Club y el Hispania FC, eran clubes compuestos exclusivamente por extranjeros. Por lo tanto, el Real Club Deportivo Español nació como una sociedad que reclamaba un papel para los jugadores de fútbol españoles; la inicial Sociedad Española de Football reclutaba a sus jugadores entre los residentes catalanes y españoles en general. Esto es, frente al carácter foráneo de los otros clubes barceloneses, reivindicaba la condición de españoles de sus integrantes, sin que el rasgo distintivo de ser catalanes constituyera un hecho diferencial ajeno a lo español; ser catalanes no mermaba un ápice la españolidad de los miembros de la Sociedad Española de Football, como tampoco el ser exclusivamente vascos los jugadores del Athletic Club de Bilbao merma la completa españolidad del club de Bilbao, el único club del fútbol profesional español que a día de hoy forma su plantilla sólo con jugadores de nacionalidad española.

Posiblemente muchas personas se habrán sorprendido ante este origen de un club genuinamente catalán pero también español, en una trayectoria mantenida desde su fundación. Incluso aunque hace ya dieciséis años, en el ambiente de la inmersión lingüística catalana, se decidiera a catalanizar su nombre (de Español a Espanyol, lo que provocó no pocas críticas), el respeto escrupuloso por los símbolos nacionales ha sido una constante en el Real Club Deportivo Español. Si Joan Laporta, el presidente del Fútbol Club Barcelona, nada más alcanzar la presidencia no tardó en retirar de la Escuela de Fútbol de La Masía la bandera española y proscribió el himno español para encuentros de categorías inferiores (sustituyéndolo por un himno tan partidista como Els Segadors), en el Español siempre se ha mantenido un gran respeto por los símbolos de la Nación Española… hasta hoy.

Y es que, para sorpresa de los aficionados españolistas, el cierre del antiguo campo de Montjuic y el traslado al nuevo estadio de Cornellá, ha comportado un cambio muy especial, emanado de la directiva del club: se intenta por todos los medios que los aficionados españolistas no introduzcan la bandera de España en las gradas del estadio, pese a que siempre ha sido una costumbre ver las gradas con numerosas manchas rojigualdas. Evidentemente, es algo que no se ha podido lograr por completo, pues en Cornellá siguen luciendo las banderas españolas, como se ha podido comprobar en las imágenes de encuentros de esta temporada (sin ir más lejos, el último derby disputado ante el Fútbol Club Barcelona).

Este cambio de rumbo en el club viene impuesto por su directiva, capitaneada por el presidente Daniel Sánchez Llibre, empresario muy conocido en el sector de las conservas y hermano del diputado de CIU Josep Sánchez Llibre, ambos acérrimos catalanistas. Sin embargo, Daniel Sánchez es presidente desde 1997, y posee un prestigio especial entre muchos socios, a causa de haber saneado una situación económica muy complicada de la entidad (conversión en Sociedad Anónima Deportiva, liquidación de las deudas con la venta de los terrenos del antiguo estadio de Sarriá). Durante mucho tiempo ha mantenido al club alejado de cualquier tentación política. Incluso ha sido y es aún un valladar frente a las provocaciones que provienen de la directiva del eterno rival, el Fútbol Club Barcelona. Pero parece que el ejemplo de Laporta en cuanto al uso de un club para fomentar la ideología separatista también ha cundido en la directiva del Español.

Una vez que Sánchez Llibre se hizo con el control del club, consiguiendo las acciones de la familia Lara e imponiéndose a otros históricos del club blanquiazul, se ha producido el vuelco definitivo de la entidad hacia el independentismo. Cambio que implica, entre otras acciones, desterrar la bandera española, incluso mediante sutiles técnicas informáticas: el calendario con el que el club felicitaba el año nuevo a los socios fue modificado para suprimir las banderas españolas que aparecían en la foto de la grada que lo ilustraba.

Y si las banderas rojigualdas comienzan a brillar por su ausencia en las gradas de Cornellá, ya proliferan las banderas regionales catalanas (las senyeras), pero también la bandera separatista (la estelada), sin que exista ningún tipo de prohibición pese a ser esta última una bandera claramente partidista e inconstitucional. El colmo ha sido leer en las gradas de Cornellá pancartas que atentan al sentido común más elemental por sus contradicciones: «El Español no es España», un eco del mensaje Catalonia is not Spain que tantas veces ha adornado las gradas en los partidos que juega el Fútbol Club Barcelona. Algo ciertamente llamativo en una hinchada que siempre se ha caracterizado por su españolismo y su oposición al independentismo radical que, desgraciadamente, cada vez es más común en Cataluña. Como resultado de esta prohibición de los símbolos españoles, aficionados del club han formado plataformas de protesta, como la denominada Futuro y Tradición, que busca luchar contra la deriva separatista del actual presidente del Español.

Incluso los estamentos del club han llegado a prohibir el uso del escudo original del RCD Español, que incluye los colores rojo y gualdo, así como del escudo anterior al que se instauró en 1995. Como argumento para semejante omisión se afirma desde la directiva españolista que tal escudo, al incluir los colores de la bandera rojigualda, es de origen preconstitucional. Y tanto que es preconstitucional: es el primer escudo que tuvo el club, hace más de cien años. Hasta tal grado de ignorancia llegan los directivos del club, que ignoraban que una de las enseñas que más presencia ha tenido siempre en el antiguo Estadio Olímpico de Montjuic ha sido la española incluida en el anterior escudo de la institución. Pero esta ignorancia no sólo cabe achacársela a estos directivos sino también a un conjunto ciertamente notable de la sociedad española actual.

Publicado en: General

Nº 11

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