La vaca de Félix Martialay

Resumen

Siempre fue Félix un hombre que dejaba entrar a todos en su establo, donde su vaca siempre daba leche; una leche desde luego muy sabrosa y enriquecedora, digna sin duda de un hombre sabio en las artes del cuidado y engorde de tales magníficos animales. Leche con nata, sin nata, azucarada, sin grasa, con la
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Siempre fue Félix un hombre que dejaba entrar a todos en su establo, donde su vaca siempre daba leche; una leche desde luego muy sabrosa y enriquecedora, digna sin duda de un hombre sabio en las artes del cuidado y engorde de tales magníficos animales. Leche con nata, sin nata, azucarada, sin grasa, con la que luego se podrían hacer fabulosos quesos…leche para todos los gustos y necesidades.

 Como decía Félix en el prólogo de su libro  “Todo sobre todas las selecciones”, a la vaca acudieron infinidad de tratadistas sobre el fútbol español de diversa entidad y camuflaje variopinto. Algunas dudas eran urgentes y se evacuaban por teléfono, gentilmente por supuesto, pero a veces las dudas implicaban estancias de horas y horas a lo largo de mañanas enteras para profundizar en alguna temporada o para consultar alineaciones, autores de goles, circunstancias de algún partido etc…

 Ese era Félix.

 Cuenta Félix que hacía muchos años atrás, allá por los primeros años de 1960 un viaje por motivos cinematográficos le condujo junto a otros críticos de cine a un pueblo de la Mancha. En el amplio y soleado bar, mientras esperaban la comida, se lanzaron de lleno a hablar sobre fútbol y su pasado; sobre su historia. Según Félix, en un momento de las añoranzas y las evocaciones el dueño del bar les dijo que un muchacho, que había ido a trabajar a una empresa recientemente instalada en las afueras del pueblo, era un poco el hazmerreír de los lugareños porque decía que había sido internacional del equipo español de fútbol. El dueño del restaurante dijo su nombre, pero no le sonó a ninguno de los allí congregados. Desde luego era imposible que hubiera pertenecido a la selección absoluta, a la A.

Pero Félix es así, y de vuelta a Madrid decidió acercarse a la vaca…y en efecto, allí estaba: Había sido internacional con los juveniles, que entonces no tenían más que esa denominación genérica.

A los dos meses Félix regresó a aquel pueblo de La Mancha y decidió volver a comer en el mismo bar de la última vez. Al reconocer al dueño del mismo le comunicó que había comprobado la veracidad de lo que aquel “muchacho” decía y por lo que se había convertido en el hazmerreír del pueblo. Le rogó que, si le era posible, fuera a comer con ellos, cosa que el muchacho no dudó un instante. Y compartieron mesa y mantel. Pero lo que Félix extrajo de aquella cita, además del agradecimiento por parte de aquel hombre ya hecho y derecho, fue una honda sensación de que por ahí deambulaban un gran número de españoles desconocidos que, jóvenes o no tan jóvenes, habían escuchado emocionados el himno nacional y defendido los colores de la casaca española con ardor y coraje. Gentes que ni siquiera habían tenido ni la más simple mención o reconocimiento, gentes cuyos nombres serían barridos por los vientos del olvido y que quedarían enterrados en el más oscuro de los anonimatos.

 Y eso Félix, tratándose de lo que se trataba, no lo podía permitir.

 Félix era así…

 Y fue entonces cuando se hizo el propósito de hacer algún día la crónica de aquellos partidos y la enumeración de sus componentes con más cariño quizá que el de los internacionales de alto copete. Ya os digo que Félix era así: Simplemente genial y capaz de dar a cada uno el lugar que se merece.

 Y así fue como nuestro querido amigo Félix recogió uno a uno los datos de todos los partidos, a mano, a maquina u ordenador, jugados por cualquier equipo nacional de cualquier índole hasta la fecha. Era su deuda, según repetía, y la dejó bien saldada sin duda.

El resultado está en ese magnifico libro “TODO SOBRE TODAS LAS SELECCIONES”. Félix era así…

Parte de su filosofía en la vida puede venir resumida en esta bella frase: “Creo que una hoja de hierba no es inferior a la jornada sideral de las estrellas”…

 Un hombre justo es aquel que sabe dar a cada uno el lugar que se merece, y Félix lo era…vaya que si lo era…

 

 

 

Publicado en: General

Nº 17

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