Fútbol vs Basket

Resumen

¿Es el fútbol un deporte “completo”? En los años 70 el fútbol no gozaba de ningún prestigio entre los (pseudo)intelectuales españoles. Se le acusaba de ser una herramienta del régimen para alienar a los ciudadanos, además de ser un deporte de brutos y analfabetos. Una idea tan errónea como absurda, pero que se había extendido
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¿Es el fútbol un deporte “completo”? En los años 70 el fútbol no gozaba de ningún prestigio entre los (pseudo)intelectuales españoles. Se le acusaba de ser una herramienta del régimen para alienar a los ciudadanos, además de ser un deporte de brutos y analfabetos. Una idea tan errónea como absurda, pero que se había extendido hasta los mismos profesionales del deporte, incluidas las promociones de profesores de Educación Física que surgían del I.N.E.F.

 No es el objetivo de este artículo explicar por qué el fútbol es el deporte rey en España. Simplemente llama la atención que mientras en las clases de Gimnasia, cuando las impartían instructores militares o las posteriores de Educación Física con licenciados en la materia se prohibía prácticamente jugar a fútbol, los chicos a la hora del recreo se divertían pateando cualquier objeto, fuese un balón o fuese lo que convencionalmente se aceptase. No había color.

Entonces se subrayaba el nivel de estudios de los practicantes de rugby, balonvolea… frente a los bárbaros futbolistas. Tampoco es la finalidad del artículo demostrar que se trata de otra estupidez. Aquellos polideportistas llegaron a cuestionar la validez del fútbol como deporte, especialmente  frente a otros más “completos”. Todos los deportes tienen sus virtudes y sus “peros”: la natación trabaja prácticamente toda la musculatura humana -pero atrofia los reflejos-, el atletismo es un reto constante -pero se centra en las partes del cuerpo que realmente trabajan-, la concentración y el derroche físico en el tenis -aunque acaben siendo deportistas asimétricos-… Igual sucede si nos acercamos a las adaptaciones del fútbol a distintos terrenos: waterpolo, balonmano… también encontraremos sus ventajas y sus inconvenientes. Actualmente, cualquier profesional de la preparación física no pierde el tiempo en medir qué deporte es más completo porque está claro que todos son muy duros en máxima competición y que sus campeones, para serlo, necesitan compensar las deficiencias físicas e intelectuales que la especialización del deporte exige. Con todo, un futbolista es un deportista que tiene que trabajar prácticamente todos los aspectos, pues el fútbol es uno de los deportes que menor especialización física exige: cualquier perfil puede dar paso a un gran futbolista. Desde el larguirucho Johan Cruyff, al chaparro Diego Maradona, el bajito Pelé, o los atléticos Franz Beckenbauer y Alfredo Di Stéfano, hasta el actual Leonel Messi… perfiles físicos casi opuestos que dieron cuerpo a los mejores jugadores de la historia.

Al hilo de esta poco seria discusión sobre qué deporte da mejores deportistas, las plantillas de basket y de fútbol del Real Madrid decidieron medirse a doble partido. En efecto, al finalizar la temporada 1971/72 el club madridista se proclamó campeón de Liga tanto de fútbol como de basket, donde también ganó la Copa. Coincidiendo ambas plantillas en la Ciudad Deportiva, entre broma y desafío, surgió la simpática idea de disputar un doble enfrentamiento para ver quiénes eran más campeones. De esta manera, acordaron jugar el partido de ida, de  fútbol, en la Ciudad Deportiva, y al día siguiente, el de vuelta en el pabellón del Real Madrid. La recaudación, lógicamente, sería para los niños del Hospital de San Rafael. Para homologar los resultados de ambos partidos se fijó que un gol valdría 10 puntos. Esta equivalencia no tenía en cuenta que mientras en basket es muy fácil llegar a los 50 puntos en cada partido, en fútbol, la máxima goleada de la temporada había sido un 6-0 de la Real Sociedad al Real Betis y el propio campeón lo más lejos que había llegado era a cuatro goles en tres ocasiones.

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La ida se disputó el 27 de mayo de 1972 en la Ciudad Deportiva del Real Madrid ante 5000 espectadores que se unieron a la fiesta.

 Fútbol, 20; Baloncesto 0.

Goles: Santillana 4, Pirri 4 (uno de penalty), Ortuño 3, Amancio 2, Marañón 2, Zoco, Velázquez, Aguilar, De Felipe -¿quién dijo que De Felipe no marcó ningún gol en su vida profesional?- y Grande.

Fútbol: García Remón; Touriño, De Felipe, Verdugo; Pirri, Zoco; Aguilar, Amancio, Santillana, Velázquez y Marañón. También jugaron Miguel Ángel, José Luis, Ferrer, Grande, Anzarda y González.

Basket: Luyk; José Ramón Ramos, Vicente Ramos, Paniagua; Emiliano, Cabrera; Muller, Nava, Viñas, Cristóbal y Brabender. También jugaron Corbalán, Sanmartín, Moreno, Alonso, Alejandro y Peña.

Arbitro: Martínez Banegas, colegiado madrileño. Al parecer se sintió intimidado, especialmente cuando los jugadores “visitantes” le rodeaban protestando alguna decisión.

 Cuenta la crónica que los futbolistas no entraron el partido hasta pasados los primeros veinte minutos. Se limitaron a tocar el balón y confundir al rival. Luego, pasado ese tiempo y conscientes de que la renta podía ser muy baja, apretaron y fueron subiendo los goles hasta los veinte definitivos. Clifford Luyk, famoso por sus canastas de gancho, se mostró mejor portero por alto que por bajo, aunque en la segunda parte dejó el puesto al junior Alonso. Los jugadores de basket remataron dos veces a puerta, pero García Remón impidió que salvaran el honor.

 El 20-0 se transformaba en una renta de 200 puntos para el partido de vuelta.

 Al día siguiente, de nuevo con 5000 espectadores, en el Pabellón del Real Madrid, los jugadores de basket intentaron remontar la desventaja:

 Basket, 168; Fútbol 49.

Basket: Luyk (54), Brabender (41)… Vicente Ramos, Cristóbal, Cabrera, Paniagua, Nava, Emiliano, Corbalán, Viñas, Müller.

Fútbol: García Remón (17), Zoco (10), Pirri (8), Grande (6), Miguel Ángel (1), Junquera (1), De Felipe (1 -¿quién dijo que De Felipe no consiguió ninguna canasta en su vida amateur?) y Corral (1)…

Basket necesitaba 5 puntos por minuto para remontar el resultado de ida. Ambos equipos no renunciaban a nada porque sus cinco iniciales eran lo mejor que podía ofrecer: los locales con su quinteto de gala, todos internacionales absolutos: Vicente Ramos, Emiliano, Luyk, Brabender y Paniagua, todos internacionales. Los visitantes alineaban a sus tres más altos Junquera, Zoco y Pirri junto con los dos más hábiles con las manos: García Remón y Miguel Ángel.

Los futbolistas plantearon un juego de pressing aunque no evitaron llegar al descanso con clara desventaja de 89 a 22. La segunda parte se presentaba complicada. Les favorecía la improvisada modificación del reglamento que permitía mantenerse en la cancha con 10 personales, dadas las cuantiosas faltas señaladas por los árbitros Sanchis y Alonso Díaz, madrileños, que además no perdonaron ni los pasos ni los dobles. El resultado final fue contundente: 168 a 49. La canasta más aplaudida fue para García Remón. Interceptó un pase en su propio terreno en una magnífica estirada, pasó el balón a Miguel Ángel, que sin mirar se lo devolvió, y, tras superar por velocidad a sus rivales, se colocó bajo el tablero y con toda naturalidad marcó dos puntos.

En definitiva 20-0 frente a 5-17, si transformamos los puntos de basket a goles. Una curiosa anécdota que sirvió para que la recaudación fuese en beneficio de niños necesitados. Y es que no importa qué deporte se practique, sino que quien lo haga disfrute y mantenga una actitud sana en todos los sentidos.

  

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Publicado en: General

Nº 24

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