Un título de copa al borde del abismo

Resumen

Una de las temporadas más contradictorias en la historia del FC Barcelona fue la de 1941-42. En el campeonato de Liga flirteó con el descenso y estuvo a punto de bajar a Segunda por vez primera en su historia. Cayó a la última posición de la tabla en la novena jornada, al perder por 5-4
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Una de las temporadas más contradictorias en la historia del FC Barcelona fue la de 1941-42. En el campeonato de Liga flirteó con el descenso y estuvo a punto de bajar a Segunda por vez primera en su historia. Cayó a la última posición de la tabla en la novena jornada, al perder por 5-4 con el Atlético Aviación y durante la mitad de la competición, ocupó posiciones de descenso, de las que salió, tras estar prácticamente desahuciado, en la antepenúltima jornada, gracias a que remontó ante el Sevilla un marcador que pasada la media hora le era adverso por 0-2, pero también favorecido por el hundimiento del Alicante -denominación con la que actuaba el Hércules en aquella campaña- que encadenó ocho derrotas consecutivas y sólo sumó dos puntos en las últimas diez jornadas, lo que obligó a los azulgrana a luchar hasta en final para eludir el descenso, con una angustiosa victoria en Las Corts por 3-1 ante el Castellón. No obstante debería de jugar la promoción para mantener la categoría en un partido decisivo frente al Real Murcia en campo neutral.

 Acabada la Liga comenzó a jugarse la Copa y el partido de promoción se fue demorando por falta de fechas hasta que ambos equipos fueran eliminados. El comienzo barcelonista en el torneo del k.o. no fue muy halagüeño, ya que perdió por 2-1 con el CD Tarrasa, que actuó esta temporada en la Primera Categoría Regional Catalana, debido a que no se jugaba la Tercera División. Una derrota que maquilló Martín casi al final, aunque no tuvo problemas en superar la eliminatoria en la vuelta, al ganar por 4-0 en Las Corts, siendo a partir de aquí cuando el conjunto azulgrana experimentó un radical transformación. En octavos de final eliminó al Sevilla, ganando su segundo partido fuera de casa en toda la temporada -curiosamente había vencido el choque de Liga en Nervión- y completó el 1-2 de la ida con tres goles en Las Corts. En la siguiente ronda se deshizo del Espanyol por un doble 3-2, y en semifinales tumbó al Valencia, campeón de la Liga, ganando también los dos partidos: 1-2 en Mestalla y 3-2 en casa.

 De esta manera se clasificó para la final contra el entonces Atlético de Bilbao, cargado de moral tras las siete victorias consecutivas -había logrado ocho en toda la competición de Liga- y dispuesto a conseguir un título que se le mostraba esquivo desde 1928. El partido se jugó el 21 de junio en el terreno madrileño de Chamartín y fue arbitrado por Manuel Ocaña, alineándose por el Barcelona: Miró; Zabala, Benito; Raich, Rosalén, Llácer; Sospedra, Escolá, Martín, Balmanya y Bravo. Por el Atlético: Echevarría; Arqueta, Mieza; Bertol, Ortiz, Urra; Iriondo, Panizo, Zarra, Gárate y Elices.

El Barcelona afrontó el choque con gran serenidad controlando los deslavazados ataques bilbaínos, pasando poco a poco a dominar. A los 19 minutos se marcó el primer gol en una espectacular jugada de Escolá, que tras sortear a dos contrarios largó un tiro raso y cruzado hasta el fondo de la red. Poco después Balmanya estrelló un balón en el poste, y a los 28 minutos llegó el empate en un remate de Zarra que rechazó con apuros Miró y lo aprovechó Iriondo para rematar por bajo. Hasta el descanso el Atlético pasó a dominar, pero sin resultado positivo de cara al marcador.

En la continuación salió el Barcelona decidido al ataque y a los 51 minutos volvió a adelantarse con un segundo gol, marcado por Martín recogiendo un pase de Escolá, y aún sin reponerse, diez minutos después, a la salida de un corner, el mismo Escolá cabeceó a la red el 3-1. Tras unos momentos de desconcierto en los que el Atlético parecía entregado, se produjo una inesperada reacción y en dos minutos llegó el sorprendente empate: a los 79, Elices remataba un corto rechace de Miró y a los 81, Zarra cabeceaba un centro de Elices, y ante el estupor general el 3-3 subía al marcador, siendo los últimos instantes de gran emoción y desesperados ataques bilbaínos, controlados por la reforzada defensa azulgrana, llegándose al final sin más novedad.

Tras el pertinente descanso, se pasó a la prórroga, caracterizada por el juego lento y de poca calidad, por el cansancio de ambos onces. La jugada decisiva llegaría a los 12 minutos de reanudarse el juego, entre Sospedra y Martín que éste culminó, tras sortear la salida de Echevarria, marcando de forma espectacular el gol del triunfo azulgrana. Aquí puede decirse que acabó el partido, ya que los bilbaínos incapaces de reaccionar, apenas inquietaron a sus contrarios y éstos se dedicaron a dejar pasar el tiempo lanzando balones fuera.

 Cuando el ex centrocampista del Sevilla pitó el final, los jugadores azulgrana se fundieron en un abrazo, y lloraron. Se desató la emoción y cientos de aficionados saltaron al terreno de juego para sumarse a la fiesta, pero en la mente de todos estaba el partido de promoción pendiente contra el Murcia, que se jugaría al domingo siguiente en el mismo escenario, por lo que el equipo permaneció durante toda la semana alojado en el Hotel Victoria de la Capital.

 Con los mismos hombres que ganaron le Copa, excepto Llácer, sustituido por Franco, se afrontó un partido de promoción que parecía ser fácil, pero el conjunto murciano plató cara y no se amilanó, haciéndolo pasar mal a los aficionados barcelonistas, dando un buen susto cuando a los 23 minutos, Huguet, en un lanzamiento de falta marcó el primer gol, y acto seguido Vilanova pudo haber aumentado la cuenta. Durante cinco minutos el Barcelona estuvo en Segunda. Lo que tardó Martín en conseguir el empate con una brillante jugada culminada con un gran disparo, llegándose así al intermedio. Al cuarto de hora de la reanudación, un centro de Valle fue rematado de cabeza Martín poniendo en ventaja al Barcelona, y once minutos después el mismo jugador cabeceó a la red otro centro de Sospedra, quien en el minuto 31 hizo el 4-1 rematando por bajo una pase del ariete azulgrana, y al final Mariano Martín culminó su gran tarde goleadora estableciendo en 5-1 definitivo.

 El conjunto catalán, que viajó en autocar, llegó a Barcelona al mediodía del miércoles 1 de julio, siendo aclamado en las poblaciones por las que pasó, y lo primero que hicieron directivos y jugadores fue cantar una Salve a la Patrona de la ciudad en la Basílica de la Merced. Falta hacía.

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Publicado en: General

Nº 28

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