Historia del CIHEFE (IV): el despacho de la calle General Orgaz

Resumen

  Diversas circunstancias se sucedieron de tal manera que la edición y publicación de los boletines y anuarios quedó suspendida. La dirección de CIHEFE se vio obligada a tomar esta decisión. La frecuencia de los boletines se tuvo que espaciar ya que la densidad de cada número así lo exigía. Cada uno tenía 60 páginas de
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  Diversas circunstancias se sucedieron de tal manera que la edición y publicación de los boletines y anuarios quedó suspendida. La dirección de CIHEFE se vio obligada a tomar esta decisión. La frecuencia de los boletines se tuvo que espaciar ya que la densidad de cada número así lo exigía. Cada uno tenía 60 páginas de pura estadísitca. En 1997 fueron trimestrales. En 1998 se redujo a tres números. La intención era mantener un frecuencia cuatrimestral en 1999, pero no fue posible: solo se editó el primero correspondiente al primer tercio del año. En el año 2000 se pudo materializar los dos números que faltaban. Viendo que se hacía inviable este sistema, se decidió que con el pequeño remanente que tenía la asociación se editase el último número y repartirlo gratuitamente, junto con el anuario entre los 15 miembros que todavía permanecían inscritos. Pese al apoyo recibido en todos los sentidos, el gran obstáculo era el tiempo disponible. Así se cerró una etapa realmente increíble.

 A comienzos del verano de 2000 hubo una cumbre entre estudiosos e investigadores de fútbol. CIHEFE llevaba muchos años trabajando temas esenciales del fútbol español que no habían sido tratados en profundadidad anteriormente. Pero quedaban muchos otros temas que por los motivos ya señalados, estaban lejos de ser abordados. En esa otra línea estaba Carlos Castro Pinhão, especialista y autor de importantes libros sobre el fútbol gallego. Tras el correspondiente intercambio de cartas, llamadas telefónicas y e-mails -entonces convivían esos medios de comunicación- se organizó una reunión en el restaurante-bar El Parterre, en la calle Alberto Bosch, de Madrid -al lado de la antigua sede de la RFEF-. Junto a Carlos Castro Pinhão, allí acudieron Juan Manuel Julián, que estaba publicando un interesantísimo anuario de la Segunda División B, Pedro Luis Ferrer, historiador del Real Zaragoza, Ángel Lebaniegos Sánchez, especialista en la historia del Cádiz CF, Jorge Valverde Alonso, historiador avilesino y autor de obras fundamentales de sobre la historia del fútbol asturiano, José Ignacio Corcuera, especialista en biografías y trayectorias de jugadores, José Vicente Tejedor Carnicero, de Zaragoza, Bernardo de Salazar, Víctor Martínez Patón, que había llegado a CIHEFE en 1999, Luis Javier Bravo Mayor, Félix Martialay y José del Olmo.

Fue una reunión bastante fructífera, en el sentido de que todas los asistentes pudieron compartir sus preferencias en profundidad. Con todo, las tendencias estaban claramente definidas. Por un lado aquellos cuyas preferencias se centraban en un punto más o menos epecífico de estudio y por el otro los que seguían entendiendo la necesidad de seguir trabajando los aspectos generales fundamentales donde todavía faltaba mucho por hacer. Objetivos totalmente compatibles aunque un poco difícil de armonizar. Más cuando no había una publicación conjunta que mantuviese unidas a todas las partes. Con todo, las colaboraciones y el intercambio de información siguió funcionando y actualmente CIHEFE sigue en contacto con la mayoría de los asistentes a aquella reunión. Si que hay que destacar que desde entonces José Ignacio Corcuera tuvo su sitio reservado en CIHEFE.

Estaba claro que la falta del medio material de comunicación provocaría en CIHEFE un giro muy importante en su trayectoria como entidad. El nexo que mantuvo firme la asociación entre un período y el otro fue Félix Martialay. Su inagotable capacidad le permitía transmitir toda la información que se le solicitaba y además dedicarse a la redacción y publicación de sus propias obras: La implantación del profesionalismo en el fútbol español y el nacimiento accidentado del torneo de liga (1996), Las grandes mentiras del fútbol español (1997), España en la Copa del Mundo (1998),  España en la Eurocopa (2000) -estas tres últimas con Bernardo de Salazar-, ¡Amberes!: allí nació la furia española (2000), y Aquellos domingos de gloria. 1939-1976. Los años heroicos del fútbol español (2002).

 Con sus obras Félix Martialay marcó la nueva línea que CIHEFE iba a seguir: esclarecer los hechos más controvertidos con la documentación más completa, recuperar la historia original maltratada por las versiones erróneas y por quienes las copiaron y las divulgaron hasta hacerlas oficiales.

Con Las grandes mentiras del fútbol español inauguró una etapa fructífera de colaboración con Bernardo de Salazar.

Entonces el domicilio social de CIHEFE se trasladó en la práctica al despacho de Félix en la calle de General Orgaz de Madrid. Allí se reunían los miembros madrileños casi semanalmente. Y también pasaron por allí muchos investigadores amigos de la reunión de El Parterre, para charlar, comentar, solicitar o intercambiar datos, consultar algunas versiones… y Félix siempre dispuesto.

 Vicente Martínez Calatrava también visitó a Félix Martialay. Por iniciativa personal se había lanzado a recopilar una obra magna, hoy reconocida como la enciclopedia del fútbol español. Titulada Historia y Estadística del Fútbol Español, se puso en contacto con CIHEFE, dada la coincidencia de nombres. Ni que decir tiene, el encuentro fue uno de esos cruces en la vida que parece que el destino reserva por voluntad de los dioses. Ya en la segunda edición del primer volumen de su obra los nombres de Bernardo de Salazar, Víctor Martínez Patón y Félix Martialay destacan entre los agradecimientos y colaboraciones.

Las investigaciones de CIHEFE, detenida sine die la publicación de los boletines, se centraron en dos objetivos: la afiliación completa de jugadores de Primera División y el Campeonato de España. Eran otros dos puntos importantes de la historia en los que las asociaciones internacionales nos aventajaban. Los dos frentes llevaron trayectorias diferentes por su propia naturaleza. Así el listado de jugadores exigía una y otra vez una revisión, debido a que un buen número había sido dado de alta con distinto nombre o, a la inversa, bajo un mismo nombre habían jugado dos personas distintas. De esta manera, circulaba el listado v.1.0, o el v.2.1, cual programa informático, según se hubiesen actualizado las correcciones. Por otro lado, el Campeonato de Copa era una constante caja de sorpresas, donde aparecían eliminatorias completas que no estaban reseñadas en ninguna publicación anterior, o el sistema de competición no se parecía en nada a la versión que nos había llegado hasta entonces.

 Aunque el contacto de los miembros de CIHEFE era muy fluido, facilitado por el avance de las tecnologías que permitían el intercambio de documentos al día, se vio que era necesario establecer una reunión anual donde si fijasen a través del diálogo colectivo los objetivos del grupo. Así se acordó que el 28 de diciembre sería la fecha de encuentro en asamblea de todos los miembros. Era la reunión cumbre que marcaba la línea de trabajo. Además las reuniones semanales en el despacho de General Orgaz de los miembros madrileños y los encuentros en Benidorm, dos veces al año, entre Félix Martialay y  José del Olmo eran los referentes de seguimiento.

También durante esta época se fijó una estrecha colaboración con la RFEF, que produjo la publicación de algunas obras fundamentales de Félix Martialay ya mencionadas como La implantación del profesionalismo en el fútbol español y el nacimiento accidentado del torneo de liga (1996), España en la Copa del Mundo (1998),  España en la Eurocopa (2000) y ¡Amberes!: allí nació la furia española (2000). Además de Félix, Víctor Martínez Patón colaboraba en la revista mensual Fútbol. Puntualmente fueron incluidos sus artículos de centrados sobre diferentes aspectos de la historia del fútbol. En 1999 se incluyó en la revista federativa el suplemento de contenido específicamente histórico Cuadernos de Fútbol dirigido por Félix Martialay. Nuestros Cuadernos tomaron el nombre en homenaje a aquellos y a su creador.

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La dimensión de Félix Martialay como historiador de fútbol no ha tenido precedentes en nuestro país y así lo reconoció la propia RFEF al concederle la insignia de oro en diciembre de 2005 y que el propio Félix dedicó a sus compañeros de CIHEFE cuando tomo la palabra para agredecer tal distinción.

 De esta época, posiblemente, el hecho que más destaque, por su repercusión mediática, sea el informe que CIHEFE realizó por petición federativa sobre la Copa España Libre de 1937 con el que el 10 de julio de 2009, la Asamblea de la RFEF acordó por amplia mayoría -132 votos en contra, ninguno a favor y dos abstenciones- rechazar la oficialidad del torneo, solicitada desde el mismo Congreso de los Diputados.

 Finalmente, en 2005 la Real Academia de la Historia encargó a CIHEFE la redacción y documentación de las biografías correspondientes a los hombres más importantes de la historia del fútbol para la obra Diccionario Biográfico Español.  Los personajes elegidos, que no podían ser más de cien, tenían que haber nacido antes de 1950. Tras la elaboración de varios listados y con la certeza de que no iban a entrar todos los que se lo merecían, los miembros de CIHEFE fueron evaluando la aportación histórica de jugadores, árbitros y directivos del fútbol español hasta cerrar la lista. Sin lugar a dudas ha sido el mayor reconocimiento oficial que ha recibido la asociación y sus miembros. Se hace obligatorio añadir que la biografía de Félix Martialay, por su trayectoria como militar, profesor universitario, crítico de cine e historiador de fútbol forma parte de tan ambiciosa obra.

 

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Publicado en: General

Nº 29

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