El fútbol en Lleida: de los orígenes a la consolidación del fútbol comarcal (1910-1937) (II)

Resumen

3.    El boom de los años veinte El modelo deportivo de JR y su magnífico Camp d’Esports creado en 1919, fue a principios de los años veinte una referencia para todas las sociedades deportivas y ciudades de España (Reyes, 1926). La validación democrática de la JR y su discurso ideológico con el lema “Juventud y
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3.    El boom de los años veinte

El modelo deportivo de JR y su magnífico Camp d’Esports creado en 1919, fue a principios de los años veinte una referencia para todas las sociedades deportivas y ciudades de España (Reyes, 1926). La validación democrática de la JR y su discurso ideológico con el lema “Juventud y ciudadanía” o “deporte y ciudadanía”, descolló una actividad propagandística que se extendió por toda la provincia (Torrebadella, 2003).

Frederic Godàs en el Mitin de afirmación deportiva celebrado en Barcelona en 1919, expuso la labor realizada en Lleida por la JR y concretó que uno de los medios más eficaces para educar a la juventud era la extensión democrática y popular del deporte (El Mundo Deportivo, 23/09/1919, p. 2). Este Mitin prácticamente coincidió con la inauguración del Camp d’Esports y fue utilizado en la coyuntura ideológica, que facilitaba el desenlace de la I Guerra Mundial. Además, en estos momentos, el contexto fue aprovechado en beneficio de las demandas que trataban de incorporar el deporte en el ejército y, particularmente, del fútbol (Martín, 1919), así como de las reivindicaciones para asistir a la Olimpiada de Amberes (El Mundo Deportivo, 23/09/1919, p. 2)

En Lleida la verdadera popularidad y rivalidad del fútbol empezó con los años veinte y con la campaña de propaganda ideológica de la JR. Asimismo, los futbolistas leridanos también querían participar del protagonismo de la “Furia española” (Lleida, 15/11/1921, p. 74). La afición futbolista se consolidó en una doble coyuntura, favorecida por el discurso localista de la JR y el despertar del fervor nacionalista con el éxito internacional de la Selección española. Ello provocó que muy pronto, en la temporada 1920/21, se constituyera la Delegación de la Federación Regional de Fútbol, que presidida por Joan Moles Ornella, organizó el primer campeonato de la provincia (Prenafeta, 1947). En estos años se destacaba el Centro Deportivo Tàrrega FC, que ganó invicto el Campeonato Provincial durante los años 1920, 1921, 1922 y 1923. En 1921, el campeonato provincial de fútbol era jugado por seis equipos: CD Tàrrega, SC Mollerussa, Balaguer, Granitik Blok FC (Bellvís), Cerverí CS y JR Lleida.

El partido final del Campeonato provincial en la temporada 1922/23, contra el equipo de la JR, fue jugado en el Campo de Deportes del CD Tàrrega FC y presenciado por 3.500 espectadores (Crònica targarina, 29/03/1923). Los quince equipos participantes en el Campeonato provincial de la temporada 1922/23 estaban repartidos en dos grupos:

A: Granitik Blok FC (Bellvís), CD Lleida (JR), Sporting Club de Mollerussa, FC Borges, CD Tàrrega, Juventut FC, Club Cerverí d’Esports, FC Miralcamp y SD del Segre. El campeón de grupo fue el CD Tàrrega.

B: FC Verdú, FC Bellpuig, FC Valira (La Seu d’Urgell), FC Cervera, FC Minerva, Olímpico Club (Artesa de Segre). El campeón de este grupo fue el FC Verdú (Lleyda Deportiva, 10/05/1923).

En estos primeros años el fútbol creció considerablemente y un importante número de poblaciones se incorporaron a la afición futbolística: Verdú y Torà en 1920, Cervià y Maldà, en 1921; Torres de Segre, Puigverd de Lleida, Vallbona de les Monges, Maials, Sanahuja y Ponts, en 1922; Arbeca, Torrebesses, El Soleràs y Alcoletge, en 1923; La Granja d’Escarp, en 1926, Camarasa, en 1927, y también, seguramente, otras poblaciones que se nos han pasado por alto.

El fútbol leridano llegó también a las poblaciones más importantes del Pirineo. Así sorprende descubrir que hacia 1927 ya se practicaba el fútbol en el Valle de Aran con el Sport Club Aranés y que en el Campo de Deportes de Bossòst, se disputaban encuentros con los clubes franceses más cercanos al Valle (El País, 08/04/1927).

Volviendo a Lleida, en 1923 la Peña Deportiva Salvat formó su equipo de fútbol, el FC Lleida y emplazó su propio campo de juego al margen izquierda del rio Segre, delante del antiguo cine Vinyes (Prenafeta, 1947). Con esta nueva instalación, la entidad superó los 1.500 socios (Meritoria tasca…, 1923). Se dice que este equipo fue el primero en profesionalizarse, ya que comenzó a pagar con dinero a los jugadores (Sol y Torres, 1989).

En Lleida ciudad, entre 1914 a 1925, se destacó Antoni Sabater Mur (1879-1949), profesor de Educación física del Liceo Escolar. Este acreditado pedagogo reafirmó en sus clases la importancia educativa del deporte escolar y, sobre todo del fútbol. En 1922, Sabater aceptó una iniciativa de la JR para organizar un campeonato de fútbol infantil. El Liceo Escolar participó en el campeonato con su equipo el Cataluña FC, que finalmente alcanzó el triunfo. Al finalizar el campeonato, el Cataluña FC se fusionó con el Deportivo FC, de la unión de esta fusión surgió el Cataluña Deportivo FC. La nueva entidad llegó a reunir hasta cinco equipos que participaron en numerosos encuentros, disputando partidos con otras entidades de la Provincia. En aquel tiempo, muchos de los equipos de Lleida surgían del Liceo y del empuje del profesor Sabater. En estos años la JR llegó a tener hasta veinte equipos infantiles organizados (Ribes, 1928). Este singular dato indica la promoción realizada por la JR para consolidar el futbol en el ámbito escolar.

La amplia visión pedagógica de Sabater supo dirigir el entusiasmo y la pasión de los escolares por el fútbol. Con su iniciativa se adelantó a la moderna visión educativa de los deportes, sabiendo extraer el fruto de los valores educativos, canalizando las energías físicas y el modelo competitivo hacia una formación más acorde con los criterios cívicos que la sociedad imprimía, aunque evitando los peligros y las desmesuras (Torrebadella, 1999):

“La finalidad de nuestro fútbol es esencialmente educativa, casi diríamos pedagógica. Si nuestros discípulos juegan al Fútbol es para que este deporte llega a un extremo de popularidad que arrastra pequeños y grandes, de modo que quienes se consideraban responsables de la actuación de nuestros hijos y discípulos no podían seguir otros caminos que, o dejar- hacerles tal como ellos entendieran el deporte, con todos los peligros que se podían derivar, o intervenir guiándolos, evitando, en todo lo posible aquellos peligros, y tratando de sacar provecho en beneficio de la pasión que los dominaba.” (Sabater, 1980)

En el primer Campeonato de Fútbol Infantil, aunque solamente participaron cuatro equipos: Deportivo Cataluña, Campos Elíseos, Mercurio y Deportivo, el éxito y eco fue asombroso. Para el año siguiente se organizó un segundo campeonato, pero en esta ocasión con 18 equipos inscritos, divididos en tres grupos y un total de 250 jugadores. El Campeonato fue ganado por el equipo Ardits (Correo de Lérida, 21/10/1922). Este acontecimiento informa de la importante popularidad y afición del fútbol entre los más jóvenes. Según Prenafeta (1947), en esta misma temporada los Ardits fueron los campeones de Cataluña. Estos jóvenes llegaron a jugar varias veces con el equipo infantil del FCB, que incluso, le llegaron a ganar (El Mundo Deportivo, 9/03/1923, p. 2).

Los resultados y algunas de las crónicas del Campeonato infantil fueron incorporados en la Jornada Deportiva, que en aquellos años representaba la prensa deportiva más popular y de calidad que se publicaba en Cataluña. Este hecho motivaba a los escolares, y a la vez les despertaba la afición para seguir los acontecimientos del deporte catalán (Caroh, 1922). En la Jornada Deportiva (29/12/1922) se citaban los equipos infantiles del Campeonato de Lleida, en los que ya tomaban participación algunos equipos de otras poblaciones: FC Natura, FC Imparcial, Cataluña Deportivo, Ardits, FC Juventut, FC Ilerda, FC Jovincells, FC Venus, FC Español, CD Urgell, CD Segre, FCC Roma , CD Leridano, Club Cerverí de Deportes, FC San Lorenzo, Catalònia del Joventut FC, Bellpuig FC, SC Mollerusa, Gladiator y Atlético del Turo (p. 14-15). Otros destacados equipos infantiles de la provincia fueron Les Borges Blanques y el Tàrrega.

En Tàrrega, la primera población futbolística de la provincia, también se organizó en ese mismo año un campeonato de fútbol infantil, “Copa Vida Nueva” con la participación de ocho equipos.

“VIDA NOVA siente la necesidad de demostrar su simpatía y su admiración por nuestros campeones de mañana y les ofrece una copa. VIDA NOVA ofrece a los pequeños equipiers una copa, que será como las que ganan los equipos formados por hombres mayores. Será un trofeo que nosotros ofrecemos como tributo de admiración a la afición infantil. Y ya desde ahora, piden a la Junta del CD Tàrrega FC que quiera encargarse de organizar y reglamentar este tipo de torneo entre los pequeños futbolistas, de acuerdo con todas las leyes del juego y las condiciones que quiera señalar, y que nosotros ofrecemos publicar con todo lujo de detalles en nuestro número próximo.” (“L’afició infantil al futbol”, Vida Nova, Tàrrega, 15/06/1922, núm. 11)

El éxito de participación infantil incentivó al CD Tàrrega FC en la organización de un segundo campeonato. A partir de esta fecha, el campeonato infantil de Tàrrega se jugó sin interrupción. Al margen del fútbol escolar, la creación de equipos infantiles fue habitual en otras poblaciones, pudiendo afirmar que casi todos los clubes de la provincia dispusieron de su propio equipo infantil. En ocasiones los infantiles viajaban con el primer equipo para disputar un partido previo al oficial.

El desarrollo del fútbol en los años veinte se constató con un extraordinario creciendo de clubes, equipos y aficionados de todo tipo. En 1923 la Federación Provincial de Foot-ball disponía oficialmente de 42 clubes (El País, 29/08/1923). En el grupo A participaban nueve equipos: FC Juventud, CD Tàrrega, FC Lleyda, Borges FC, C Cerverí, SC Mollerussa, CD Lleida, DS Balaguer y FC Verdú (La Jornada Deportiva, 5/11/1923, p. 16-17). El fútbol era ya todo un espectáculo, que polemizaba en la prensa deportiva regional, pero también en la prensa local, como así lo hizo Lleyda Deportiva, una revista semanal editada por la JR que nacía y ponía a consideración de la afición todos los “pros y contras” del fútbol. Los encuentros futbolísticos locales eran ampliamente anunciados y se hacía un seguimiento especializado con destacadas crónicas. Asimismo los semanarios de entretenimiento locales también se hacían eco de los partidos más importantes de la jornada.

En 1923 la población de Balaguer invitó a Samitier para enseñar los llamados “secretos” del fútbol. Este encuentro animó a Samitier, que volvió a repetir la experiencia con la presencia de otros destacados compañeros y jugadores del FC Barcelona, como Ricardo Zamora y Paulino Alcántara (Aznar, 1983).

La pasión desenfrenada del fútbol dio lugar a muchos enfrentamientos que fueron más allá del terreno deportivo. Las rivalidades entre clubes y afición eran una constante y los conflictos llegaban incluso a la violencia. Por este motivo el Comité Provincial de Foot-ball solicitaba al público contener las energías y un comportamiento más cívico:

“La Federación de Clubes de Foot-ball de la provincia de Lérida, cree su deber el dirigir por medio de las presentes líneas a los públicos que habitualmente honran con su presencia los campos de los diversos Clubes que la integran, para rogarles con el mayor interés, que tengan la bondad de dejar a la sola y exclusiva discreción de los Árbitros el juzgar el desarrollo del juego y el resolver las incidencias que se produzcan durante los partidos, limitándose a comentar lo que pueda parecer discutible y aplaudir lo que le parece agradable, pero abstenerse de dirigirse a los jugadores y a los referées, ya que la diversidad de opiniones y la violencia con que a menudo se manifiestan, desconciertan a todos los intervinientes en el juego, en detrimento de la serenidad y la nobleza que deben presidir las luchas deportivas. La Federación se siente movida a hacer este ruego porqué la afición a los deportes ha adquirido un alto grado de popularidad y entusiasmo, y todos los que lo aman por la belleza de su práctica y por la utilidad de sus fines, debemos estar interesados en que no sean maleados por apasionamientos que muchas veces nada tienen que ver con el deporte y que llegan a la máxima exacerbación, cuando se mezclan particulares simpatías y llamaradas de patriotismo local, lo que si no son respetables en sí no debieran enturbiar nunca la dignidad del deporte.

Los referées deben ser una autoridad y la única voz autorizada en los Campos de deporte, y si bien son susceptibles de error como todo el mundo, se concederá un margen de condescendencia a su voluntad de acertar y convenir en que están en mejor actuación y con mucha mayor preparación para precisar las cosas.

La Federación espera de la cultura de los públicos que será atendida la suplica con el que se evitarán incidentes desagradables como los que se han convertido y que está en la memoria de todos, la repetición de los cuales es de desear que no se produzcan, pues siempre dejan lugar a que sin deliberada voluntad de nadie se conviertan consecuencias lamentables.” (Comité provincial de Foot-ball, 1923, p. 7-8).

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Equipo infantil del FC Juventut Republicana, temp. 1923/24.

El fútbol leridano aprovechó las fiestas locales para rivalizar con los mejores equipos del momento. Así recibió la visita de importantes equipos catalanes y algunos de extranjeros. Para la Fiesta Mayor de 1921 hubo en el Camp d’Esports un partido entre el FC Barcelona y el Europa (Prenafeta, 1947). El 27 de septiembre de 1922, el FCB, que había logrado el reciente Campeonato de España, jugó en Lleida un emocionante partido con el Joventut FC. El equipo barcelonés se impuso al local por un contundente 10 a 0. Como anécdota podemos decir que en aquel tiempo Prenafeta, el portero del Juventut, era considerado como el mejor jugador de la provincia (Crónica deportiva…, 1922). El titular de la Jornada Deportiva era: “En Lérida Alcántara juega su primer partido de entrenamiento” (28/08/1922).

El 28 de junio de 1923, se jugó un partido internacional entre el FC Lleida de la Peña Salvat y el SK Meteor VIII de Praga, con motivo de la inauguración del nuevo campo del equipo leridano (El País, 28/06/1923). También en Tàrrega, para la Fiesta Mayor, se jugaron partidos de exhibición entre equipos internacionales, como el disputado entre el equipo checoslovaco del CS Moravia y el alemán de Nuremberg, F. Verein (El País, 11/05/1923). En Lleida, el 4 y 5 de abril, para las fiestas de Pascua Florida de 1926, se hacía eco El País (3 de abril, p. 1) de otro importante encuentro entre el primer equipo del FC Barcelona y el Joventut FC.

Oficialmente, el FC Lleida fue fundado por los socios de la Peña Salvat el 8 de abril de 1923. Como ya hemos dicho, la entidad dispuso de un campo propio a orillas del río y muy pronto llegó a superar el millar de asociados. Esta entidad, estuvo vinculada a los sectores más conservadores; tanto es así, que en el período de la Dictadura de Primo de Rivera, jugaba encuentros de casa en el Camp d’Esports, ya que el FC Juventut había reducido considerablemente su actividad deportiva -siendo técnicamente censurado- y sus mejores jugadores fueron fichados por otros equipos, como Castillo que fue al FC Barcelona o Lletjós al RCD Español (Ribes, 1928).

Primer equipo del FC Juventud Republicana, temp. 1923/24.

Primer equipo del FC Juventud Republicana, temp. 1923/24.

El fútbol leridano también incorporó importantes figuras como Martínez Surroca, destacado jugador del primer equipo del FC Barcelona. Titular indiscutible a comienzos de los años veinte, jugó con Zamora, Alcántara, Samitier, Piera, Torralba, Gracia, etc. Hacia finales de los años veinte, Surroca jugó en el Tàrrega y también en el FC Lleida, la temporada 1926/27 (Fontcuberta, 1924).

En 1924 la Federación Catalana de Fútbol tenía asociadas en la provincia de Lleida 42 entidades, en Girona 29, en Tarragona 28 y en Barcelona 149 (Peris, 1924). Este hecho reafirma la emergencia deportiva de las comarcas de Lleida y la voluntad de participar en los eventos del deporte moderno. Así para la temporada de 1924/25, la competición provincial se resolvía entre 36 equipos formados en dos grupos (Crònica Targarina, 1924/25)

Grupo A: Verdú, Cerverí, Borges Blanques, Juventut, Julio César (antiguo Leridano), Balaguer, Mollerussa y Tàrrega.

Grupo B: Albesa, Agramunt, Alcoletge, Almacelles, Alpicat, Artesa de Lleida, Olímpico de Artesa de Segre, CD Anglesola, Bellpuig, Borges JN, Cervera CD, Corbins, Granadella, Juneda, Maials, Montgai, Sarroca, Sudanell, Portella , Puentes FC, Renacimiento de Ponts, Puigverd, Sant Martí de Maldà, Torrefarrera, Torres de Segre, Torregrossa, Vilagrassa, y Vilanova de la Barca.

A nivel regional, el fútbol en Lleida nunca alcanzó grandes éxitos. Fue un deporte muy popular que se practicaba por diversión y por cultura física, hasta el momento manteniéndose al margen de la profesionalización, en la que cayeron algunos de los equipos catalanes. En la temporada 1924/25, el único equipo leridano en el Campeonato Catalán Regional era el FC Lleida, que militaba en el grupo B.

El Comité Provincial de Fútbol quedó constituido en 1924 con la representación de los equipos: Presidente, FC Borges; Vicepresidente, CD Cervera; Tesorero, Bellpuig FC, Contador, Juventud FC (Lleida); Secretario, FC Juneda; Vocales, FC Puigvertenc y Olímpico Club de Artesa de Segre (Crònica Targarina, 13/09/1924, p. 11).

A partir de estos años, el fútbol tomaba el aprecio de negocio. El espectáculo, la profesionalización de los jugadores o el pago de sueldos, cambió la manera amateur de concebir el juego. Incluso surgieron equipos que pagaron la cuota para librar del servicio militar a sus jugadores, como sucedió en el CD Tàrrega FC, con Güell y Llobera (Crònica Targarina, 13/09/1924, p. 11). Sin embargo, el fútbol leridano no llegó a la profesionalización y los equipos más importantes pasaron apuros económicos.

Hacia marzo de 1926 el Diario de Lérida lanzó la idea de establecer una unión entre los dos equipos más emblemáticos de la ciudad, el FC Juventut y el FC Lleida. Esta propuesta tenía por objetivo acabar con la pésima economía que arrastraban las dos entidades y, que a la postre, afectaba al desarrollo y promoción del fútbol leridano. También, con la unión de las dos entidades, se deseaba poner freno a las rivalidades y a los rencores sociales dentro del fútbol, que se manifestaban también en la división política que enfrentaba a los dos clubes (AB, 1926). En 1927 todavía estaba viva la idea de unificar las dos entidades futbolísticas. Aunque se realizaron varias reuniones entre los directivos del FC Juventud y el FC Lleida, en ninguna de ellas se alcanzó un mínimo acuerdo para concertar la deseada unión. A la nueva entidad que debía constituirse se le propuso el nombre de Unió Esportiva Lleida, pero finalmente no pudo ser, por una cuestión tan simple como era la denominación. Parece que el FC Lleida no quería perder su nombre original (Lleida, 10/07/1927, p. 32).

En este año, Esteve Garriga (1927), el entrenador del FC Lleida, dedicaba unas advertencias a los jugadores de su propio equipo, a fin de estimular los hábitos higiénicos y morales necesarios para el carácter deportivo. En definitiva, lo que solicitaba a sus jugadores era más seriedad, disciplina y responsabilidad:

“Mientras nuestros equipiers no quieran prepararse físicamente, nada beneficioso se conseguirá y si, ir al fracaso haciendo un desgate de energías que arruinará su organismo.

El presentarse a los entrenos o horas antes de un partido, con el pitillo en la boca, y a lo mejor llevando impresos en el rostro señales de agotamiento, fruto de una noche de orgía, no conducen más que a la ruina de sus pulmones.” (Garriga, 1927)

En 1928 se hablaba del “receso del fútbol”, admitiendo que en las comarcas de Lleida ya no existía el entusiasmo de principios de los años veinte y, que en Lleida ciudad, poco le faltaba. A. Bergés mencionaba que en la temporada 1927/28 se registró una “lamentable decadencia” (Ribes, 1928, p. 377). La causa de esta situación, que se registró en toda Cataluña, era la llamada “crisis del fútbol”, que propiciaba una “desviación” hacia la profesionalización y el espectáculo (Guardiola, 1926). En Lleida la crisis del fútbol propició en la prensa la aparición algunos artículos de análisis y de opinión:

“Hoy el fútbol ya no es un deporte. Es un espectáculo carísimo por todos los conceptos. Por los clubes porque son una sangría para ellos debido al profesionalismo de los actuales jugadores. Para los socios porque ellos son los verdaderos paganos de la actual situación.

Por eso sólo ha sido posible mantener una organización fuerte de círculos que cuentan muchos socios e ingresos extraordinarios y aún con todo y su situación económica es muy aguada e inestable.

El profesionalismo y el fútbol espectáculo han sido la causa de su deceso y hoy la afición sólo se mantiene en núcleos de grandes poblaciones donde costará mucho perderse definitivamente por los intereses creados que lo sostienen.” (J. M ª. M., 1928)

Estas opiniones fueron repitiéndose durante varios años. El deporte se anudaba del concepto amateur y de los valores del fair play que lo habían caracterizado en sus inicios. El fútbol fue uno de los primeros deportes que se desvió de este ideario. La influencia de la obra de George Hebert (1925 y 1931) El sport contra la educación física, marcó una discusión doctrinal que repercutió en todo el deporte nacional, y en especial en aquellos deportes, que como el fútbol, tendían a la especialización y al profesionalismo (Torrebadella, 2009).

Primer Equipo del FC Lleida temporada 1927/28.

Primer Equipo del FC Lleida temporada 1927/28.

En noviembre de 1928 la Crónica targarina se preguntaba si volvía a prosperar el fútbol en Tàrrega, ya que los antiguos equipiers volvían a reaparecer por el campo de deportes a entrenarse. Asimismo, este semanario deseaba que el entusiasmo se convirtiera en un impulso para recuperar los éxitos iniciales del CD Tàrrega FC” (Crònica Targarina, 17/11/1928). La reanudación de la afición futbolística en Tàrrega dio lugar a la creación del Tàrrega Sport Club, entidad que con el apoyo del comercial Antoni Gallinat, construyó un nuevo Campo en el extremo del Arrabal del Carmen, al lado de la carretera de Cervera (Crònica Targarina, 24/11/1928).

Esteve Garriga (1929), Instructor de Gimnasia Titular y entrenador de FC. Borges, en la Crónica Deportiva de Tàrrega se propuso analizar los aspectos técnicos que requerían los entrenamientos del fútbol y las normas que se podían seguir. Esteve Garriga observaba la poca preparación física de los futbolistas y la falta que, entonces, había de técnicos bien preparados para dirigir los entrenamientos:

“Un jugador de fútbol, por regla general, es un joven entre 18 y 25 años, y por tanto, está en plenitud de su vida, su juventud hace que este joven al practicar este juego deportivo se desarrolle, adquiriendo fuerte complexión muscular, amplitud torácica y buena resistencia física, si todos esos jóvenes que hoy se dedican al fútbol, si pocas tener un médico o un entrenador que además del fútbol los hiciera practicar una científica y ordenada lección de Gimnasia educativa diariamente, ganarían no solamente el sentido antes expuesto, sino que además del desenrollo muscular y torácica (muchas veces contraproducente), obtendrán un desarrollo físico armonizado de todo su cuerpo, logrando que lo que todavía se hace por afición al fútbol, se convirtiera en una necesidad corporal de todos sentida y obtendría el mejoramiento de la raza, del que saldrían directamente beneficiados nuestros hijos del mañana.” (Garriga, 1929)

Durante los años veinte, el fútbol catalán experimentó un crecimiento sin precedentes. Esta obsesión por el fútbol se sintió especialmente en la provincia de Lleida, en donde casi cada pueblo tenía su equipo. Hacia finales de la década las circunstancias y la profesionalización de los jugadores, que poco o mucho, todos querían ganar dinero, hicieron cambiar muchas cosas y algunos equipos, incluso, dejaron de jugar.

En 1922 en las tierras de Lleida se citaban 8 entidades futbolísticas oficializadas por la Federación Catalana y Lleida estaba por encima de Girona y Tarragona. Estos datos eran referidos sólo a los clubes que participaban en competiciones de ámbito regional. Con el tiempo hubo un descenso, puesto que en 1928 estas entidades eran reducidas sólo a dos (Ribes, 1928). En cuanto a la confrontación provincial, en 1924 la participación era de 24 entidades (Pujadas y Santacana, 1995a). En 1929, en la recopilación que hace Josep Palou (1990), cita que el Campeonato Provincial era disputado por 37 clubes: FC Camarasa, Castelldans FC, Balagueró SC, FC Calaveras del CADCI, CD Venus, CD La Bordeta, Club cap-i-cua de Lleida, Sant Martí de Maldà FC, Belianes FC, Mollerussa FC, FC Alfés, Bellcaire FC, Guissona FC, San Ramón FC, FC Golmés, Bell-lloch FC, SC de Organyà, Ponsic de Ponts, Tornabous FC, CD Angular, Castellnou de Seana FC, FC Cervià, Arbeca FC, CD Poal, FEC Penelles, Vallfogona FC, CD Guimerà FC, Albi FC, CD Solsona, Torrebesses FC, Seròs FC, FC Alba de Albatàrrec, SD Reymar, FC Germanó de Torrebesses, FC de Coll de Nargó, Ivars d’Urgell FC y FC Sanahuja.

fc-juventud-republicana-3En 1929 una conferencia en Tàrrega del Sr. Masdeu, entonces presidente del Comité Provincial de Federación Catalana de Fútbol, constataba que en Lleida, la tarea futbolística había alcanzado su éxito gracias a su independencia y descentralización de la Federación Catalana, logrando el reconocimiento de la personalidad autónoma. Es decir, Lleida disponía de un Comité Provincial y de una buena organización “con derecho a hacer y deshacer”. En esta organización, también se contaba con un Colegio Provincial de Árbitros y un Tribunal de Competición (Masdeu, 1929).

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Nº 35

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