C. Plaubert y su serie de colecciones 1922-24

Resumen

Una de las grandes diversiones en el coleccionismo de cromos antiguos de fútbol españoles es la posibilidad de efectuar pequeños descubrimientos fundamentados en la falta de información y en las grandes lagunas existentes propiciadas por el paso del tiempo. La falta de documentación y el escaso interés que las colecciones más antiguas despiertan en la
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Una de las grandes diversiones en el coleccionismo de cromos antiguos de fútbol españoles es la posibilidad de efectuar pequeños descubrimientos fundamentados en la falta de información y en las grandes lagunas existentes propiciadas por el paso del tiempo. La falta de documentación y el escaso interés que las colecciones más antiguas despiertan en la gran masa de coleccionistas, supone un reto para que los pocos interesados en ellas; reto que les lleva a indagar establecer analogías, postular hipótesis y encontrar su confirmación en los hallazgos de cromos que, en ocasiones, pueden tardar años en revelarse como ciertas.

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Uno de estos modernos “Indiana Jones” del coleccionismo es el gran experto en cromo antiguo Miquel Vidal de Lleida. En múltiples ocasiones he acudido a él en busca de su opinión y de su información para acotar, corregir o, directamente, saber algo sobre un cromo o una colección. Es de justicia reconocer aquí su gran amabilidad y sus certeros comentarios que hacen de él una pieza fundamental de apoyo en la confección del Catálogo de cromos de fútbol en España, el cual confecciono junto a Joseba Moro, otro gran coleccionista.

Como ya relaté en algún artículo anterior, en los años 20 las colecciones de cromos se vieron impulsadas por dos resortes. Uno: las imprentas y talleres de artes gráficas; dos: las marcas comerciales, especialmente de chocolates que usaron el vehículo de los cormos para fidelizar a su público y para crear un soporte publicitario. Una de esas imprentas fue I. C. Plauber. De esta empresa poco se conoce más allá de que estaba radicada en Barcelona, que editó múltiples coleciones de chocolate, muchas de ellas con 42 cromos, y que en los años 30 centró su producción en folletos y láminas publicitarias. Junto a Huecograbado Mumbrú o Litografía Bañó, fue una de las imprentas más activas en la difusión del deporte rey.

En el periodo 1922-1924 fueron apareciendo diversas series de colecciones con contenidos diversos, pero de alguna manera conectados entre sí. Todas las series eran de 42 cormos y tenían propósitos definidos y claramente estructurados, lo cual también supone un hecho novedoso. Las imprentas diseñaban sus colecciones con un propósito definido y perfectamente claro: el de atraer a cuantos más consumidores mejor. Leyes de un mercado capitalista en franca expansión en aquellos tiempos.

Debemos a Miquel Vidal establecer de forma lógica y, probablemente, exacta la cronología, estructura y propósito de las colecciones de fútbol editadas por I. C. Plauber en el periodo 1922-24. En artículos posteriores desarrollaremos cada una de ellas en particular, pero debemos establecer cuáles fueron esas colecciones y sus contenidos.

En el periodo 1922-24, I. C. Plauber editó 6 colecciones de 42 cromos cada una que tenian una continuidad por la identificacion de las series aunque sus titulos eran diferentes.

Serie A – Galeria de jugadores (dedicado a las grandes estrellas del futbol nacional)

Serie B – Galeria de jugadores (dedicado a jugadores de los equipos catalanes de 2º nivel equipos de suplentes)

Serie C – Campeonato de España 1922-23 (dedicado al desarrollo de ese torneo)

Serie D – Jugadores internacionales (dedicado a las estrellas de equipos extranjeros)

Serie E – Jugadores notables (estrellas de equipos nacionales menos importantes en la época)

Serie F – Campeonato de España 1923-24 (dedicado al desarrollo de ese torneo)

Iremos desvelando los contenidos de cada serie en artículos posteriores. Obviamente, la posesión de estas seis series completas y en buen estado sería un tesoro que aún estaría por ser descubierto, pues a día de hoy desconozco quién pudiera ser su poseedor. Vamos, que no se conoce coleccionista alguno que tenga estas series completas. O quizá sí, tal vez el Sr. Colomer en la Plaça Reial de Barcelona.

Publicado en: General

Nº 36

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