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RESUMEN:

La insurrección popular de Hungría en el otoño de 1956, y su ulterior represión a sangre y fuego por las tropas soviéticas, tuvo una nada desdeñable influencia sobre el fútbol español de los últimos años de la década de los 50, ya que una serie de destacados jugadores magiares buscaron refugio y acomodo en nuestro

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Peter Ilku: un futbolista sin suerte

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La insurrección popular de Hungría en el otoño de 1956, y su ulterior represión a sangre y fuego por las tropas soviéticas, tuvo una nada desdeñable influencia sobre el fútbol español de los últimos años de la década de los 50, ya que una serie de destacados jugadores magiares buscaron refugio y acomodo en nuestro país y sus competiciones, aunque la Federación Húngara denunció sus casos a las instancias deportivas internacionales, y el que más y el que menos vio su carrera interrumpida durante cierto tiempo. El Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona ( entonces denominado oficialmente «Club de Fútbol Barcelona» ) se llevaron la parte del león de este éxodo, fichando a auténticos cracks, miembros del equipo que había asombrado a Europa y a punto había estado de proclamarse Campeón del Mundo en el torneo celebrado en Suiza el año 1954, doblando únicamente la rodilla en la final de Berna frente al combinado de la República Federal Alemana ( RFA ). Ferenc Puskas, Sandor Kocsis y Zoltan Czibor, grandes estrellas del Honved de Budapest y la Selección magiar, reforzaron a merengues y blaugranas, pero con ellos vinieron  a los terrenos de juego españoles más futbolistas: Szalay, Kaszas, Kuszman, Szolnok, Csabai, Csoka, Beke, y también el que hoy nos ocupa, Peter, cuyo nombre completo era Peter Ilku Kampfl.

Peter con la camiseta del Atlético de Madrid. Todo parecía sonreírle entonces...

Peter con la camiseta del Atlético de Madrid. Todo parecía sonreírle entonces...

Peter, hijo de Istvan Ilku y de Cristina Kampfl, y segundo de tres hermanos – el mayor de los cuales, Istvan, llegó a actuar como portero en la selección húngara en el Mundial celebrado en Suecia en 1958 -, había nacido el 22 de febrero de 1936 en la localidad húngara de Dorog, una pequeña ciudad al norte del país, cercana a Esztergom, residencia de los reyes de Hungría durante parte del siglo XI. Dorog se convirtió en un importante centro minero hacia 1900, unido a Budapest por un ferrocarril y un canal, y su población estaba compuesta mayoritariamente por colonos de origen alemán, que serían expulsados de allí tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Otros dos legendarios jugadores magiares, Gyula Grosics y Jeno Buzanszky, miembros del gran equipo de los años 50, eran también originarios de Dorog, en cuyo equipo representativo, el Dorogi-Banyasz,  se integrará Peter a temprana edad, tras pasar por todas sus categorías inferiores, debutando en la Primera División  del fútbol magiar con tan sólo 16 años, debido a su recia constitución física y buena planta, y destacando en las posiciones de medio de ataque y delantero centro, hasta el extremo de capitanear la selección juvenil húngara, y llegar a debutar incluso en la absoluta, con la que intervino en tres encuentros.

La dura e incierta situación política de su país le animó a abandonarlo, buscándose la vida en lugares más apacibles, y de ese modo se refugia primero en Viena, la capital austríaca, donde establece contacto con el Atlético de Madrid, uno de los principales clubes españoles en aquel momento. En compañía de su colega y compatriota Josef Csoka, los dos  futbolistas consiguieron llegar a España a principios de 1957, y ambos suscribirían  contrato con el Atlético  ( compromiso que, en el caso de Peter, le ligaba con el club colchonero hasta 1960 ). Por aquellos días, los del Metropolitano se hacían también con los servicios de un prestigioso técnico centroeuropeo, el eslovaco Ferdinand Daucik, cuñado de la gran estrella azulgrana Kubala y que había triunfado en toda la línea dirigiendo al Barça y al Athletic de Bilbao ( 3 Ligas y  5 Copas entre los años 1950 y 57).

El Atleti de Daucik contaba con una  gran plantilla, en la que destacaban el guardameta Pazos, el defensa central Heriberto Herrera y los delanteros Miguel, Agustín, Escudero, Peiró y Enrique Collar, todos ellos internacionales por España. Tal vez lo más flojo del equipo fuera el centro del campo, y ahí es donde Daucik, con su excelente olfato para descubrir nuevos talentos y situarlos en la demarcación más adecuada a sus facultades y condiciones  ( ya lo había hecho en Barcelona y Bilbao con jugadores como Bosch, Gracia, Tejada, Mauri o Maguregui ), se sacó de la manga una magnífica linea media con muy pocos años de edad, compuesta por el malagueño – natural de Antequera y con 18  recién cumplidos – Antonio González «Chuzo» y el magiar Peter.

El futbolista húngaro en su primera - y única - temporada triunfal con el Atlético de Madrid. Forman el equipo: Pazos, Rusiñol, Herrera, Peter, Cobo, Verde, San Román ( portero suplente ), Peiró, Rafa, Agustín, Chuzo y Garabal

El futbolista húngaro en su primera - y única - temporada triunfal con el Atlético de Madrid. Forman el equipo: Pazos, Rusiñol, Herrera, Peter, Cobo, Verde, San Román ( portero suplente ), Peiró, Rafa, Agustín, Chuzo y Garabal

En la medular rojiblanca Peter va a dar un excelente rendimiento, alineándose en 21 partidos durante  la temporada 57-58, y ayudando con sus 6 tantos a que los madrileños se proclamasen subcampeones de Liga ( tras el Real Madrid ), lo que les daba derecho a disputar la siguiente edición de la Copa de Europa, puesto que los blancos habían conquistado también el torneo continental, al derrotar en el Estadio Heysel de Bruselas al Milan por 3 goles a 2. Se trataba de  un jugador completo, físicamente poderoso pero también dotado de la depurada clase de la escuela húngara a la que pertenecía, y con sus 22 años parecía estar llamado a hacer grandes cosas, tanto en España como en Europa.

Pero el infortunio va a cruzarse en el camino de tan prometedor futbolista. El viernes 4 de julio de 1958, a primera hora de la mañana, a la altura del kilómetro 18 de la carretera de Aragón, el automóvil matrícula de Madrid M-106.509, un vehículo de alquiler, va a derrapar y chocará contra un árbol situado en el borde de dicha carretera. En el coche viajaban Peter y otro ciudadano húngaro, de 47 años de edad, llamado Gyula Pollak, a la sazón secretario del reciente fichaje del Real Madrid y compatriota Ferenc Puskas. Ambos heridos recibieron los primeros cuidados médicos en la clínica de la cercana base norteamericana de Torrejón de Ardoz, y fueron trasladados después en ambulancia al Equipo Quirúrgico de Urgencia.

El futbolista presentaba las siguientes lesiones: fractura del fémur izquierdo en su tercio medio, heridas contusas en el vértice de la nariz, región mentoniana y rotuliana izquierda, erosiones contusivas en diversas partes del cuerpo, probable fractura de la base del cráneo y conmoción cerebral. Por su parte, Gyula Pollak presentaba tan sólo lesiones de pronóstico leve. Peter fue trasladado a primera hora de la tarde de aquel mismo día 4 a una clínica particular. Inmediatamente después de conocerse lo sucedido acudieron a su lado el gerente del Atlético de Madrid, señor Morales, varios compañeros del equipo y también el madridista Puskas, quienes se interesaron vivamente por su estado, que se calificó de grave, según la información publicada el día siguiente por el diario ABC.

Pese a la gravedad de sus heridas, la juventud y la recia constitución física de Peter, así como los rápidos y eficaces cuidados recibidos, le permitieron salvar la vida e ir recuperándose paulatinamente. Por descontado, permanecería varios meses sin tocar un balón, hasta que reemprendió los entrenamientos. El Atlético le cede al Rayo Vallecano, en Segunda División, pero ya no volverá más al primer equipo colchonero. Al finalizar la temporada 59-60 concluye su contrato, y esta vez la buena suerte parece volver a llamar a su puerta, porque es fichado nada menos que por el Barcelona, que acababa de proclamarse Campeón de Liga en reñida pugna con el Real Madrid ( consiguiendo el título gracias a su mejor coeficiente de goles ), y que por lo tanto jugaría la Copa de Europa la siguiente campaña.

Pero el destino de Peter no va a ser la plantilla profesional barcelonista, al lado de los Kubala, Luís Suárez, Segarra, Ramallets o Evaristo, sino su  equipo filial, el Club Deportivo Condal, que había actuado en Primera División durante el curso 56-57, y que ahora militaba en la categoría de plata del fútbol español, disputando sus partidos en el viejo campo de Les Corts, abandonado por el Barça desde hacía tres años en beneficio del flamante Camp Nou. En el Condal tendría como compañeros a varios hombres que destacarían años más tarde: Eladio, Sanchís, Torrent o Molina. El húngaro va a llegar a jugar únicamente un partido amistoso con la camiseta  blaugrana, concretamente el 20 de abril de 1961, con triunfo de los que entonces entrenaba el cántabro Enrique Orizaola sobre el conjunto brasileño del Canto do Río por 4 a 0, saliendo en la segunda parte dentro de la siguiente alineación: Sadurní; Olivella, Rodri, Pinto; Peter, Marañón; Tejada, Ribelles, Eulogio Martínez, Evaristo y Beitia.

Una alineación del Condal de la temporada 60-61. Junto a Peter - delantero centro - figuran algunos jugadores que algunos años después serían importantes en el fútbol español: Torrent, Eladio, Sanchís, Molina...

Una alineación del Condal de la temporada 60-61. Junto a Peter - delantero centro - figuran algunos jugadores que algunos años después serían importantes en el fútbol español: Torrent, Eladio, Sanchís, Molina...

Su buen desempeño en las filas condalistas- se alinea en 24 partidos de Liga, casi siempre como delantero centro, marcando 7 goles –  va a hacer que el otro equipo importante de la Ciudad Condal, el RCD. Español, se interese por él, firmando por el club Perico con vistas a la temporada 61-62 y para otras dos más ( junto a refuerzos como los veteranos Rial, Czibor, Carranza y Gordejuela ), pero de nuevo la desgracia va a cebarse con  Peter, pues en el transcurso de una gira del equipo blanquiazul por

Estados Unidos y Canadá, concretamente 4 de agosto de 1961,  en el transcurso de un encuentro disputado en Montreal, se lesionará de gravedad en una rodilla ( rotura de ligamentos cruzados ). De regreso a España, y a causa de un diagnóstico erróneo, es operado únicamente del menisco, aunque una vez recuperado la rodilla no le responde. Un segundo diagnostico, esta vez acertado, confirma la rotura de ligamentos, siendo y  Intervenido quirúrgicamente de nuevo, y en esta ocasión sí va a recuperarse satisfactoriamente, pero el descenso de los de Sarriá a Segunda División al finalizar la temporada 61-62 ( derrotados en la promoción por el Real Valladolid ), va a traer aparejado que el club le conceda la carta de libertad, sin que el jugador magiar hubiese podido debutar oficialmente con los periquitos. Aquella iba a ser su última oportunidad de actuar en la élite. Con sólo 26 años volverá al fútbol en las filas del Badalona, en Tercera, y a principios de 1963 militará fugazmente en el Cádiz, del Grupo Sur de la Segunda División, por donde pasará con más pena que gloria, disputando tan sólo un partido oficial, a pesar de que su presencia en la «Tacita de Plata» levantó no poca expectación, y podía haber reforzado las aspiraciones de ascenso de los del Carranza.

Con su último equipo de cierto relieve, el histórico Nástic de Tarragona, intento el asalto a la Segunda División durante el curso 63-64, finalmente sin éxito. A su lado podemos ver algunos futbolistas con pasado y futuro azulgrana: Rodri, Marañón y Quimet Rifé

Con su último equipo de cierto relieve, el histórico Nástic de Tarragona, intento el asalto a la Segunda División durante el curso 63-64, finalmente sin éxito. A su lado podemos ver algunos futbolistas con pasado y futuro azulgrana: Rodri, Marañón y Quimet Rifé

De modo que regresa a Cataluña, y se enrola en uno de los gallitos de la Tercera División, el histórico Nástic de Tarragona, donde llegará a acariciar un ascenso finalmente no consumado, y tendrá como compañeros de lujo a tres futbolistas cedidos por el Barça a los bermellones: Rodri, Marañon y Quimet Rifé. Después, tras disputar algunos partidos como amateur en L´Ametlla del Vallés, se retirará al filo de la treintena, estableciéndose en dicha población barcelonesa, donde contraerá matrimonio, formará una familia y obtendrá el título de Entrenador Nacional en el curso celebrado en Zaragoza, como segundo de su promoción, dirigiendo durante varios años a diversos equipos de categoría regional. Fallece el 15 de septiembre de 2005, en su Hungría natal, tras larga enfermedad. Peter pudo ser un jugador de excepción, a juzgar por sus arrolladores comienzos en el Atlético de Madrid, pero la desgracia se cruzó en su trayectoria en un par de ocasiones, frustrando sus grandes expectativas. Sirva su historia como recordatorio  de que en el deporte – y en la vida en general-,   el azar y una suerte esquiva pueden confabularse a veces para tumbar a los mejores.

Publicado en: Jugadores