Flotats: un secante de los años 50

Resumen

Los grandes equipos, los equipos míticos, esos conjuntos de leyenda que quedan indeleblemente fijados en la historia del fútbol y en la memoria colectiva, inmortalizados en imágenes que vencen al tiempo y alineaciones recitadas de carrerilla, precisan tanto de la aristocracia de los cracks geniales, capaces de resolver un partido en una sola jugada,  como
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Los grandes equipos, los equipos míticos, esos conjuntos de leyenda que quedan indeleblemente fijados en la historia del fútbol y en la memoria colectiva, inmortalizados en imágenes que vencen al tiempo y alineaciones recitadas de carrerilla, precisan tanto de la aristocracia de los cracks geniales, capaces de resolver un partido en una sola jugada,  como del proletariado de los obreros del balón, absolutamente necesarios para el equilibrio y la amalgama de esfuerzos. Y en el gran Barça de los años 50 del pasado siglo, el que va desde las Cinco Copas conquistadas en 1952 bajo la égida del técnico eslovaco Ferdinand  Daucik hasta el glorioso bienio 58-60 a las órdenes de Helenio Herrera, el trabajo sucio, la labor sorda y callada de romper el ritmo del  adversario, la tarea de incordiar y anular a las estrellas rivales  y abastecer de balones a los artistas propios , tenían un nombre:  Isidre Flotats i Vilanova.

FC Barcelona 1952-1953.

FC Barcelona 1952-1953.

A mediados de dicha década, poco después de la llegada de Alfredo Di Stefano al fútbol español, se hizo famoso el marcaje realizado por un jugador de nombre Mangriñán sobre la “Saeta Rubia”. Sucedió en el partido Real Madrid-Valencia del 12 de septiembre de 1954, correspondiente a la primera jornada de la liga 54-55, un encuentro que sorprendentemente ganarían los “chés” por 1 a 2 ( el Madrid era entonces el vigente campeón liguero ). El hecho dio lugar a que a partir de dicho momento se hablase de un “marcaje mangriñanesco” cada vez que un futbolista “secaba” a la figura contraria merced a un pegajoso control, anticipándose a sus acciones y obstaculizándolas todo lo posible Pero de Mangriñán – pasados aquellos 90 minutos de gloria en Chamartín – nunca más se supo, mientras que de nuestro hombre, Isidre Flotats, se seguiría hablando largo y tendido.

Había nacido Flotats  un 2 de junio de 1927 en la pequeña población barcelonesa de Pont de Vilumara, en la comarca del Bagés, no lejos de Manresa, una zona que le ha dado al Barça talentos como Estanislau Basora, Jordi Vila, Antoni Camps, Lluís Pujol  o el propio Pep Guardiola, sin ir más lejos. De pequeño formato – 1,61 metros y 60,5  kilos de peso – , pero fibroso y rapidísimo gracias a la práctica del atletismo en sus años juveniles, Flotats comenzó a labrarse una reputación en conjuntos catalanes de segundo orden tales como el Terrassa o el Badalona en los tramos finales de la década de los 40, para llegar a la Primera División justo en el ecuador del siglo, en 1950, fichando por el RCD. Español.

Flotats con la camiseta del Espanyol

Flotats con la camiseta del Espanyol

En su primer curso como periquito formó parte del equipo que el 15 de abril de 1951 derrotó estrepitosamente al Barça por 6 a 0, marcador que todavía a fecha de hoy continúa siendo la mayor goleada producida entre ambos equipos en torneos de ámbito nacional. Fue aquel un partido curioso, ya intrascendente para el Barça aunque no para los españolistas – se disputaba la jornada 29 y penúltima del campeonato – y en el que el entrenador azulgrana Ferdinand Daucik alineó a Calvet, habitual lateral, como delantero centro, e hizo también que sus pupilos empleasen la táctica del fuera de juego, planteamiento que a todas luces fracasó a tenor del contundente resultado.

En Sarriá estaban poniéndose entonces los cimientos de uno de sus conjuntos más recordados, aunque muy efímero, el denominado “Equipo del Oxígeno”, que en el transcurso de la temporada 52-53, y a las órdenes del técnico argentino Alejandro Scopelli, lideraría la Liga sorprendentemente durante sus dos primeros tercios, insólita proeza en la que tal vez tuviera algo que ver el hecho de que los once periquitos de turno inhalasen  mediante caretas dosis de oxígeno  durante los descansos. Pero Flotats no llegaría a disputar  junto a los Domingo, Argilés, Parra, Arcas, Marcet, Mauri y compañía aquel reñido campeonato en el que finalmente se impondría el Barça, porque desde el verano de 1952 ya formaba parte integrante de la plantilla azulgrana.

Avalado por su buena trayectoria en el Español – aunque en su segunda y última temporada con los blanquiazules había jugado poco a causa de una importuna lesión, lo cual supuso que le dejaran marchar al “eterno rival” -, Samitier, entonces secretario técnico del Barça, apostó por él, y el pequeño centrocampista del Pont de Vilumara no le defraudaría, pues se va a hacer muy pronto con un puesto como titular en la medular blaugrana ( 24 partidos en su primera   Liga como culé ), reemplazando nada menos que al internacional y mundialista Mariá Gonzalvo, Gonzalvo III, un extraordinario jugador que, no obstante, comenzaba por aquel entonces su natural declive. Formando línea media con el joven Andreu Bosch, Flotats va a conseguir el doblete, Liga y Copa – segunda vez consecutiva que lo lograba el conjunto de Les Corts -, en una temporada 52-53 marcada por la dolencia tuberculosa de Kubala y su casi milagroso restablecimiento. El curso siguiente, el 53-54, también nuestro menudo y fibroso hombre sería un habitual de las alineaciones – 22 encuentros – , aunque el Barça no pudo reverdecer los laureles conquistados en las últimas campañas, puesto que en el torneo de la regularidad se estrelló contra el Real Madrid ( club que tras un confuso y nunca del todo bien aclarado  contencioso, se había hecho con los servicios de un tal Alfredo Di Stefano ), mientras que en la Copa el Valencia le pasó por encima en la final ( 3 a 0 ), el famoso partido en el que el guardameta “che” Quique se encaramó al larguero de una de las porterías del coliseo madridista – aun no bautizado como “Santiago Bernabéu” -, sentándose en él en señal de alegría tras la victoria de los levantinos, en un choque en el que el Barça no pudo contar con su gran estrella, Kubala, lesionado de gravedad en una rodilla en San Mames. Pero al menos en lo personal no todo iban a ser sinsabores para Flotats, ya que el 31 de mayo de 1954 va a  formar parte de la Selección Española “B” que derrotaría a su homóloga de Francia en Bayona por 0 a 2. Esta fue la alineación del combinado nacional: Busto; Martín, Parra, Segarra; Flotats, Mújica; Cruellas, Arza, Arieta, Marcet y Tejada. Marcaron los goles su compañero de equipo Justo Tejada y el bilbaíno Arieta, uno en cada tiempo.

A partir de la temporada 1954-55, y ya sin Ferdinand Daucik en el banquillo de Les Corts -sustituido por el italiano Sandro Puppo -, a Flotats le va a resultar más difícil entrar en el equipo regularmente, pero cuando lo hace – 17 presencias en Liga – , acostumbrará a  ser  con la misión de marcar férreamente al más peligroso de los adversarios, y de ese modo se le encarga la vigilancia de Di Stefano en los dos enfrentamientos ligueros.

Flotats marcando a Di Stéfano

Flotats marcando a Di Stéfano

Sin embargo, en el curso 55-56, con Platko como nuevo entrenador azulgrana, ya puede considerarse que ha perdido definitivamente la titularidad. La consolidación  de Sigfrid Gracia como lateral izquierdo titular, desplaza de dicha demarcación nada menos que a Segarra, y este pasa a ocupar un puesto en la medular, junto a Andreu Bosch, en detrimento de Flotats. No obstante Isidre continúa siendo un recurso muy válido para los partidos comprometidos, sobre todo en campo contrario. De sus siete actuaciones ligueras, seis lo serán lejos del feudo barcelonesa, y ocupando teóricas posiciones que le eran extrañas, como sucedió, sin ir más lejos, en el partido decisivo para dilucidar el título, en San Mames, frente al Athletic de Bilbao, en la vigesimoctava jornada, con triunfo de los leones por un gol a cero, marcado por Maguregui, resultado con el que los rojiblancos daban un paso de gigante en sus aspiraciones de conseguir el campeonato, algo que lograrían dos semanas más tarde. Estas fueron las alineaciones de ambos equipos en tan trascendental encuentro: por el Athletic, Carmelo; Orúe, Garay, Canito; Mauri, Maguregui; Arteche, Marcaida, Arieta, Uribe y Gainza, y por el Barça, Ramallets; Seguer, Biosca, Gracia; Bosch, Segarra; Mandi, Villaverde, Flotats, Kubala y Manchón.

De cara a la temporada 56-57 se produce un nuevo relevo en la dirección técnica del Barça. Domenec Balmanya sustituye a Platko, y el flamante entrenador llega con la idea de “deskubalizar” el equipo ( parafraseando lo que por aquellos días, a partir del XX Congreso del PCUS, estaba haciendo Nikita Kruschev en la URSS, esto es, “desestalinizar” el país, borrar la impronta del todopoderoso Camarada Stalin, muerto tres años atrás ). A nivel del Barça, ello se traduce en un intento de reducir la excesiva dependencia que el conjunto culé tenía con respecto a un Laszi Kubala ya muy castigado por las lesiones, entregando paulatinamente la manija del equipo a un joven y talentoso jugador gallego llamado Luís Suárez, al cual iban a acompañar algunas de las nuevas perlas de la cantera barcelonista y catalana, los Olivella, Rodri, Gensana, Vergés, Ribelles  o Coll. En estos nuevos planes no va a tener sitio un Flotats que ya se acercaba a la treintena y que tan sólo se va a asomar al once titular en un par de ocasiones, una en Liga y otra en Copa, aunque esta última significativamente tendrá lugar en el Santiago Bernabeu, frente al Real Madrid y ante su viejo “amigo” Alfredo Di Stefano. De modo que puede decirse que, aun mínimamente, nuestro hombre también colaboró en el brillante triunfo barcelonista en la entonces oficialmente denominada “Copa de Su Excelencia el Generalísimo”, que se adjudicarían los azulgranas al batir en la final – la única final barcelonesa de la historia, hasta ahora – al RCD. Español por 1 a 0, tanto marcado por el delantero valenciano Sampedro en los estertores de un partido disputado en el destartalado Estadio de Montjuïc.

En la campaña 57-58, con el Camp Nou recién estrenado – Flotats tomó parte en el encuentro inaugural, frente a la Selección de Varsovia, saliendo en la segunda parte y quedándose con el balón a la finalización del mismo -, Balmanya tan sólo confía en él en cinco compromisos oficiales, tres de Liga ( uno en el “Bernabéu”, donde se alinea con el número 7 a la espalda ) y los otros dos contra la Selección de Birmingham en la Copa de Ferias. Pero el menudo futbolista, lejos de desmoralizarse, no descuida en absoluto su puesta a punto, para tratar de rendir a la perfección en las contadas ocasiones en las que el “Mister” le otorga su confianza. Antes de que finalice aquella temporada Helenio Herrera reemplaza a Balmanya en el banquillo, pero no puede decirse que con el nuevo preparador vaya a variar  sustancialmente la situación de Flotats, convertido en suplente de lujo, especializado en solventar de tarde en tarde papeletas peliagudas. Por ejemplo, forma en el equipo que, el 26 de octubre de 1958, vapulea al Real Madrid, entonces vigente campeón de Liga y de la Copa de Europa, por 4 a 0 en el Camp Nou, con tres tantos del brasileño Evaristo y otro de Tejada ( dos jugadores que, curiosamente, pasarían al conjunto merengue algunos años más tarde ). Tal vez por la fuerza de la costumbre, algún periodista escribió en su crónica que el de Pont de Vilumara le había hecho un excelente marcaje a Di Stefano, cuando la verdad es que quien se ocupó de vigilar aquella tarde a “la Saeta Rubia” fue su compañero Sigfrid Gracia, que por supuesto despachó un magnífico encuentro, secando a Alfredo como si del mismísimo Flotats se tratase.

Barça 4 – Madrid 0

Barça 4 – Madrid 0

Participaría como titular en otros seis encuentros ligueros, entre ellos el del Metropolitano, donde el Barça se proclamó campeón matemáticamente, y el siguiente en el Camp Nou, frente al Real Oviedo, recibiendo el homenaje de la afición culé en aquella campaña triunfal en la que los azulgranas pulverizaron todos los récords (de victorias, de puntos y de goles marcados )

La siguiente temporada, 1959-60, iba a ser la última de Flotats como barcelonista.

Español – Barça 1959-1960

Español – Barça 1959-1960

Interviene poco, como de costumbre ( tan sólo tres encuentros de Liga, pero uno de ellos trascendental, en Sarriá frente al Español, y también en los dos de las semifinales de la Copa de Europa ante el Real Madrid, con triunfo de los merengues en ambos ). Podemos decir, pues,  que se despide en su linea habitual, y ya a punto de cumplir los 33: dando siempre la cara en los envites más comprometidos, como el magnífico jugador de club que fue. Va a poner el punto final a su carrera como futbolista en activo en la siguiente temporada, la 1960-61, reforzando las filas del recién ascendido RCD. Mallorca. Detrás quedarán 127 partidos disputados en Primera División, con 3 goles anotados, y 149 apariciones oficiales en total con la camiseta del Barça, cifras que hoy tal vez puedan parecernos algo parcas, pero que habida cuenta de la enorme competencia que tuvo que afrontar entonces , se nos antojan muy meritorias. Reintegrado a la disciplina del Barça, dirigiría durante años al equipo de Aficionados, para dedicarse con posterioridad a sus negocios inmobiliarios. Hoy es uno de los decanos de los veteranos blaugranas, junto a nombres tan destacados como los de Ramallets, Seguer o Biosca.

Publicado en: Jugadores

Nº 44

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