Internacionales españoles con trayectoria más prolongada en la Selección

Resumen

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El combinado nacional ha venido gozando de un periodo de inusitada estabilidad, lo que ha permitido “hacer equipo” en torno a un nutrido grupo de jugadores que, invariablemente, acudía a la llamada del seleccionador en cada convocatoria. Este hecho, unido al gran número de encuentros internacionales que se disputan en la actualidad, ha favorecido el que buena parte de los futbolistas que han integrado las filas de la Selección en la última época ronden o hayan superado el centenar de partidos. Cifras impensables de alcanzar en épocas pasadas, y que provoca que el listado de internacionales esté copado en sus primeros puestos por jugadores que han vestido la camisola nacional a finales del siglo XX o ya en el XXI.
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Tras la debacle sufrida en el último Mundial, y la necesaria renovación del plantel que ha venido jugando en los últimos tiempos, la Selección afronta el futuro inmediato con la incógnita de saber si el estilo de juego que nos ha proporcionado los últimos triunfos, el llamado “tiqui-taca”, se mantendrá inalterable o si habrán de producirse variaciones en el mismo para adecuarlo a las nuevas incorporaciones. En cualquier caso, un cambio de ciclo siempre es un buen momento para echar la vista atrás y hacer balance.

El combinado nacional ha venido gozando de un periodo de inusitada estabilidad, lo que ha permitido “hacer equipo” en torno a un nutrido grupo de jugadores que, invariablemente, acudía a la llamada del seleccionador en cada convocatoria. Este hecho, unido al gran número de encuentros internacionales que se disputan en la actualidad, ha favorecido el que buena parte de los futbolistas que han integrado las filas de la Selección en la última época ronden o hayan superado el centenar de partidos. Cifras impensables de alcanzar en épocas pasadas, y que provoca que el listado de internacionales esté copado en sus primeros puestos por jugadores que han vestido la camisola nacional a finales del siglo XX o ya en el XXI.

Para poder comprender la magnitud de las diferencias que se alcanzan según las épocas, se hace necesario presentar el número de encuentros jugados por la Selección por año natural a lo largo de su historia. El desglose es el siguiente:

1920 (5) – 1921 (2) – 1922 (2) – 1923 (3) – 1924 (3) – 1925 (5) – 1926 (1) – 1927 (4) – 1928 (5) – 1929 (3) – 1930 (4) – 1931 (4) – 1932 (1) – 1933 (4) – 1934 (5) – 1935 (3) – 1936 (4) – 1941 (3) – 1942 (3) – 1945 (2) – 1946 (1) – 1947 (2) – 1948 (3) – 1949 (5) – 1950 (8) – 1951 (3) – 1952 (4) – 1953 (4) – 1954 (3) – 1955 (5) – 1956 (1) – 1957 (7) – 1958 (4) – 1959 (5) – 1960 (8) – 1961 (7) – 1962 (6) – 1963 (5) – 1964 (5) – 1965 (5) – 1966 (6) – 1967 (5) – 1968 (7) – 1969 (6) – 1970 (5) – 1971 (6) – 1972 (6) – 1973 (6) – 1974 (5) – 1975 (4) – 1976 (3) – 1977 (6) – 1978 (12) – 1979 (6) – 1980 (11) – 1981 (13) – 1982 (10) – 1983 (7) – 1984 (13) – 1985 (9) – 1986 (12) – 1987 (7) – 1988 (13) – 1989 (8) – 1990 (11) – 1991 (8) – 1992 (9) – 1993 (9) – 1994 (15) – 1995 (9) – 1996 (11) – 1997 (6) – 1998 (10) – 1999 (10) – 2000 (14) – 2001 (9) – 2002 (13) – 2003 (11) – 2004 (13) – 2005 (12) – 2006 (14) – 2007 (12) – 2008 (16) – 2009 (16) – 2010 (17) – 2011 (12) – 2012 (16) – 2013 (16)* – 2014 (12).

*No se computa el Guinea Ecuatorial-España en esta relación.

Si se analiza por décadas, la media de partidos disputados por el combinado nacional en cada una de ellas da los siguientes resultados:

1920-29: 33 partidos / 3,3 encuentros por año.      

1930-36: 25 partidos / 3,57 encuentros por año.

1941-49: 19 partidos / 2,71 encuentros por año.

1950-59: 44 partidos / 4,4 encuentros por año.

1960-69: 60 partidos / 6 encuentros por año.

1970-79: 59 partidos / 5,9 encuentros por año.

1980-89: 103 partidos / 10,3 encuentros por año.

1990-99: 98 partidos / 9,8 encuentros por año.

2000-09: 130 partidos / 13 encuentros por año.

2010-14: 73 partidos / 14,6 encuentros por año.

Podemos concluir grosso modo, que durante la primera mitad del pasado siglo el número de partidos anuales se mantuvo en cifras similares (aún más reducido en la década de los cuarenta debido a nuestra posguerra y al conflicto bélico mundial). En la década de los cincuenta se aprecia un aumento significativo, aunque todavía tímido, de los encuentros disputados. Es en los años 60 y 70 cuando se duplican los enfrentamientos internacionales, para triplicarse en las dos últimas décadas del S. XX y llegar a cuadruplicarse en la actualidad.

Si a ello añadimos que hasta la temporada 1968-69 no se permitía realizar sustituciones en partidos de competición, y aún en los amistosos el número de cambios solía ser muy reducido, podemos concluir que los futbolistas anteriores a los años ochenta están en una desventaja de tales proporciones con respecto a los integrantes de “La Roja” (con la posibilidad de hasta seis sustituciones en choques no oficiales), que establecer una clasificación de jugadores en función del número de internacionalidades como forma de valorar su preponderancia en la Selección ha dejado de tener sentido desde el punto de vista histórico, más allá de constatar unos datos incuestionables cuantitativamente hablando.

Para intentar establecer una comparación que permita soslayar las manifiestas desigualdades existentes entre las distintas épocas, se hace necesaria una aproximación que, sin dejar de otorgar importancia al número de apariciones en el combinado nacional, incorpore unos criterios comunes a todos, con el fin de valorar de forma más ecuánime la trayectoria de los futbolistas en la Selección. La relación temporal, entendida como el periodo comprendido entre el momento en que a un jugador se le otorgan galones de internacional y el momento en que deja de tener dicha consideración, por los seleccionadores de turno, se ha mostrado como el nexo de unión más adecuado.

Ciertamente, se podrían utilizar parámetros muy diversos que habrían complicado sobremanera la labor y hecho difícilmente inteligible el resultado. Así pues, en aras de establecer una clasificación donde prime la sencillez, hemos preferido los siguientes:

- Se ha optado por introducir como primer elemento diferenciador el número de años naturales entre la fecha de su debut y la de su última alineación en el equipo, ambos inclusive.

- En segundo lugar se ha considerado añadir a la cifra anterior los años en los que el jugador haya sido convocado sin haber llegado a disputar un solo minuto. Teniendo nuevamente en cuenta la diferencia entre la fecha de su primera y última convocatoria.

- El tercer rasgo distintivo sería el porcentaje de asistencia durante el período jugado, entendiendo como 100% el haber disputado al menos un encuentro anual, el 90% si dejó de alinearse un año con el combinado nacional, el 80% si faltó dos años, etc…

- Como cuarta variable aparece el número de partidos jugados con la Selección Absoluta.

- Siendo el quinto y último aspecto discriminatorio el número global de convocatorias en las que el futbolista ha sido incluido (con las debidas reservas debido a la dificultad a la hora de obtener datos fiables en determinadas épocas. A este respecto, el libro de Félix Martialay Todo sobre la Selección Española (2006), ha resultado una herramienta indispensable de consulta.

Para no hacer demasiado larga la relación de jugadores en esta aproximación, que no deja de ser puramente ilustrativa, sin mayor afán que el de proporcionar una perspectiva diferente sobre la preponderancia de nuestros internacionales, se ha establecido una trayectoria mínima de 10 años naturales en la Selección. La clasificación, salvo error u omisión, es la que sigue:

 

Pto.

Jugador

Demarcación

Partidos

Convoc.

Trayectoria

Global

Años

%

Ricardo Zamora

Portero

46

50

(1920-36)

17

 

100%

Luis Suárez

Interior y medio

32

37

(1957-72)

 

16

 

69%

Iker Casillas

Portero

160

190

(2000-14)

 

15

 

100%

Xavi

Centrocampista

133

149

(2000-14)

 

15

 

100%

Gento

Extremo izda.

43

44

(1955-69)

 

15

 

87%

Zubizarreta

Portero

126

143

(1985-98)

(1983-98)

14

+2

100%

Camacho,

José Antonio

Lateral y marcador

81

83

(1975-88)

(1974-88)

14

+1

86%

Puyol

Lateral y defensa central

100

119

(2000-13)

 

14

 

100%

Fernando Hierro

Medio y defensa central

89

104

(1989-02)

 

14

 

100%

10º

Herrerita

Interior

6

11

(1934-47)

 

14

 

62%

11º

Iríbar

Portero

49

60

(1964-76)

(1963-76)

13

+1

100%

12º

Pirri

Medio y def. central

41

48

(1966-78)

 

13

 

100%

13º

Quini

Delantero centro

35

51

(1970-82)

 

13

 

100%

14º

Amancio

Extremo dcha.

42

45

(1962-74)

 

13

 

92%

15º

Cañizares

Portero

46

110

(1993-06)

13

 

80%

16º

Gamborena

Medio centro

20

21

(1921-33)

 

13

 

69%

17º

Gorostiza

Extremo Izda.

19

24

(1930-41)

(1930-42)

12

+1

87%

18º

Xabi Alonso

Centrocampista

113

130

(2003-14)

 

12

 

100%

19º

Fernando Torres

Delantero centro

110

128

(2003-14)

 

12

 

100%

20º

Nadal

Medio y def. central

62

73

(1991-02)

 

12

 

92%

21º

Luis Enrique

Interior

62

69

(1991-02)

 

12

 

92%

22º

Asensi,

Juan Manuel

Centrocampista

41

45

(1969-80)

 

12

 

92%

23º

Ramallets

Portero

35

41

(1950-61)

 

12

 

75%

24º

Segarra

Lateral izda. / Medio

25

31

(1951-62)

 

12

 

75%

25º

Samitier

Medio e interior dcha.

21

24

(1920-31)

 

12

 

58%

26º

Calleja

Lateral izda.

13

14

(1961-72)

 

12

 

42%

27º

Santillana

Delantero centro

56

68

(1975-85)

(1972-85)

11

+3

91%

28º

Ipiña

Medio izda.

6

10

(1936-46)

(1936-47)

11

+1

80%

29º

Raúl

Delantero

102

105

(1996-06)

 

11

 

100%

30º

Gaínza

Extremo Izda.

33

34

(1945-55)

 

11

 

100%

31º

Gordillo

Lateral e interior izda.

75

81

(1978-88)

 

11

 

91%

32º

Julio Salinas

Delantero centro

56

70

(1986-96)

 

11

 

91%

33º

Abelardo

Defensa central

54

62

(1991-01)

 

11

 

91%

34º

Peiró

Interior y delantero centro

12

21

(1956-66)

 

11

 

45%

35º

Joaquín (Alonso)

Centrocampista

18

23

(1979-88)

(1978-88)

10

+1

70%

36º

Buyo

Portero

7

42

(1983-92)

(1982-92)

10

+1

60%

37º

Sergio Ramos

Lateral dcha./ Def. central

123

134

(2005-14)

 

10

 

100%

38º

Villa, David

Delantero / Extremo izda.

96

107

(2005-14)

 

10

 

100%

39º

Marchena

Defensa central

69

108

(2002-11)

 

10

 

100%

40º

Reina (Pepe)

Portero

32

132

(2005-14)

 

10

 

100%

41º

Morientes

Delantero centro

47

52

(1998-07)

 

10

 

90%

42º

Luis Regueiro

Interior dcha.

25

29

(1927-36)

 

10

 

90%

43º

Peña

Medio izda.

21

22

(1921-30)

 

10

 

90%

44º

Rojo I

Extremo izda.

18

26

(1969-78)

 

10

 

90%

45º

Marcial

Delantero e interior

15

16

(1966-75)

 

10

 

90%

46º

Capdevila

Lateral izda.

60

80

(2002-11)

 

10

 

80%

47º

Guardiola

Centrocampista

47

53

(1992-01)

 

10

 

80%

48º

Roberto (Fernández)

Centrocampista

29

43

(1982-91)

 

10

 

80%

49º

Garay

Defensa central

29

35

(1953-62)

 

10

 

80%

50º

Carrasco

Extremo

35

44

(1979-88)

 

10

 

70%

51º

Rexach

Extremo dcha.

15

23

(1969-78)

 

10

 

70%

52º

Piera

Extremo dcha.

15

15

(1922-31)

 

10

 

70%

53º

Carmelo

Portero

13

30

(1954-63)

 

10

 

70%

54º

Pedro Regueiro

Medio dcha.

5

7

(1927-36)

10

 

40%

55º

Eizaguirre, Guillermo

Portero

4

16

(1927-36)

 

10

 

30%

56º

Quincoces

Defensa izda.

25

31

(1928-36)

(1928-41)

9

+5

100%

57º

Epi

Extremo derecha

15

20

(1941-49)

(1941-51)

9

+2

90%

58º

Arconada

Portero

68

77

(1977-85)

(1976-85)

9

+1

100%

59º

Basora

Extremo dcha.

22

27

(1949-57)

(1948-57)

9

+1

80%

60º

Olivella

Lateral dcha. y def. central

18

25

(1957-65)

(1957-66)

9

+1

70%

61º

Gallego, Francisco

Defensa central

36

46

(1966-73)

(1964-73)

8

+2

100%

62º

Arza

Interior dcha.

2

8

(1947-52)

(1946-55)

6

+4

33%

63º

Lángara

Delantero centro

12

14

(1932-36)

(1932-47)

5

+11

90%

  Zamora sigue siendo el número uno en años jugados con la Selección.

Zamora sigue siendo el número uno en años jugados con la Selección.

Desde esta óptica, vuelve a cobrar protagonismo el mito, Ricardo Zamora, capaz de jugar ininterrumpidamente con el combinado nacional durante 17 años. A Casillas, nuestro hombre récord en cuanto a partidos disputados, todavía le queda por delante el reto de igualar o superar a la figura más legendaria de nuestro fútbol en este apartado. Habrá que ver si la “dulce transición” que aventuraba Vicente del Bosque le impide o no alcanzar esta marca (uno de los escasísimos registros que a día de hoy le quedan por conseguir).

Es cierto que en el caso de los guardametas, una vez se han consolidado en el puesto y gozan de la total confianza del seleccionador, ostentan una de las demarcaciones más estables de las que conforman el equipo nacional, llegando a alargar su presencia en las alineaciones hasta el límite. La historia de nuestros arqueros está llena de ejemplos ilustres: Ramallets, Iríbar, Zubizarreta,… A este respecto, El Divino tampoco fue una excepción. En su ocaso alternaría con Blasco y Guillermo Eizaguirre bajo los palos, pero sólo el estallido de nuestra guerra fratricida conseguiría apartarle definitivamente del marco de la Selección.

Suárez, un gigante de nuestro fútbol.

Suárez, un gigante de nuestro fútbol.

En segundo lugar aparece otra de nuestras figuras legendarias, Luis Suárez, pese a que su traspaso al fútbol italiano le privase de un mayor número de internacionalidades. Eran otros tiempos, y las dificultades para viajar hicieron que a partir de entonces su participación se limitara a la disputa de encuentros trascendentales de clasificación para Eurocopas o Mundiales y los jugados en dichos torneos. Tras el fracaso en Inglaterra’66 no volvió a ser convocado, en lo que parecía su despedida definitiva a los colores nacionales, hasta que Kubala lo repescó para un amistoso ante Grecia ¡seis años más tarde!, en 1972. El gallego capitaneó a sus compañeros a sus 37 primaveras, en lo que pareció más una llamada de homenaje que otra cosa.

Tampoco fue la única vez que Kubala pareciera tener un gesto con uno de sus ex compañeros. La convocatoria de Gento para el choque contra los finlandeses en 1969, que inauguraba su periplo al frente del equipo nacional, tal parecía una llamada honorífica. En todo caso permitió al cántabro alcanzar los quince años de vinculación con la Selección, cifra que le sitúa en el pedestal junto a Iker Casillas y Xavi, los dos grandes colosos de nuestra reciente era triunfal.

O quizá es que, como siempre defendió el técnico hispano-húngaro en estos casos, sólo tenía en cuenta el rendimiento de los jugadores, independientemente de la edad y del club al que pertenecían. Así defendió en 1972 la llamada del atlético Calleja, lateral izquierda del equipo campeón de Europa frente a la URSS ocho años antes, que atravesaba un gran estado de forma, para capitanear al once que se enfrentó a Uruguay en el amistoso que inauguraba oficialmente el estadio Vicente Calderón. Casualidad o no, indudablemente siempre ha habido futbolistas que han logrado regresar a la Selección tras largos períodos de ausencia, soslayando los obstáculos que habían impedido su continuidad, fueran estos propios (rendimiento individual, lesiones) o ajenos (decisión técnica, Guerra Civil/posguerra).

Camacho pudo ser el primer “centenario” español.

Camacho pudo ser el primer “centenario” español.

Entre aquellos que tuvieron que superar una grave lesión destaca el caso de José Antonio Camacho. El madridista, uno de los principales exponentes de la garra, el sacrificio, el coraje, nuestra histórica furia, en suma, vio interrumpida su prometedora carrera futbolística en el mes de enero de 1978 por la rotura de los ligamentos cruzados en una rodilla. Su trayectoria terminaría siendo larga y fecunda, como sabemos, pero esa circunstancia lo mantuvo alejado del equipo nacional (1 sólo partido en tres años), hasta que en 1981 volvió a hacerse con un puesto como titular indiscutible. Podríamos estar hablando del primer jugador español en alcanzar el centenar de internacionalidades de no haber mediado la desgracia.

Joaquín superó la maldición mundialista.

Joaquín superó la maldición mundialista.

La pérdida de confianza por parte de los seleccionadores supone uno de los inconvenientes más difíciles de superar. En nuestro país el estrepitoso fracaso en el Mundial’82 deparó un buen número de damnificados, algunos de ellos todavía con sus mejores años por delante. Joaquín, el formidable interior derecha sportinguista, titular en el partido inaugural frente a Honduras, quedó señalado al ser sustituido al descanso del choque para no volver a ocupar siquiera plaza en el banquillo en el resto de la competición. Durante las siguientes cuatro temporadas, los asistentes a El Molinón disfrutaron de las evoluciones de un futbolista que cubría todo el campo en un derroche de juego y facultades, sin acertar a entender como era sistemáticamente “olvidado” en las convocatorias para el combinado nacional. Finalmente, Miguel Muñoz hubo de rendirse a la evidencia y a finales de 1986 volvió a contar con el ovetense, que para entonces ya había centrado su posición y actuaba como director de juego del equipo rojiblanco.

Lángara y Herrerita frente a Portugal, único choque internacional en el que coincidieron.

Lángara y Herrerita frente a Portugal, único choque internacional en el que coincidieron.

Una espléndida generación de jugadores vio truncada su trayectoria en la Selección debido al conflicto bélico desatado en nuestro país. Unos optaron por el amargo exilio, y en algunos casos lograron labrarse exitosas carreras en el extranjero. Otros, los más, intentaron retomar su actividad futbolística en medio de una posguerra de penurias y aislamiento. De entre los escogidos que volvieron vestir la camisola nacional, azul entonces por mor de los condicionantes del nuevo régimen, destacan tres nombres ilustres: Gorostiza, Ipiña y Herrerita. Si el extraordinario extremo vizcaíno era ya una de las figuras más brillantes de nuestro fútbol, titular indiscutible en el Athletic y la Selección, el medio madridista había hecho su debut en pleno 1936 y prosiguió su carrera tras la guerra, llegando a capitanear al equipo español en los años cuarenta. El caso del interior gijonés es sin lugar a dudas el más singular. Componente de las delanteras eléctricas del Oviedo, se había alineado por primera vez frente a Portugal, en Lisboa, en marzo de 1934, para concluir su periplo otro marzo, esta vez de 1947, ante Irlanda en Dublín. 14 años de vinculación que demuestran la importancia del menor de los Herrera en el panorama balompédico español de la época. Futbolista total, de fuerte temperamento, destacaba por su técnica, dribbling y visión de juego, lo que le permitía no sólo dirigir el ataque de su equipo sino resolver en jugada individual. Poseedor de un gran disparo, veía puerta con facilidad, y aunque su puesto estaba en la delantera no le arredraba el choque, siendo muy capaz de fajarse en defensa cuando las circunstancias lo requerían. Fue un auténtico fenómeno a quien la escasez de encuentros durante los años cuarenta, unido a sus numerosas lesiones, impidieron superar los seis entorchados internacionales.

Y si hablamos de cracks oviedistas, qué decir de Lángara, probablemente el mejor ariete en la historia de nuestro fútbol, máximo goleador en España, Argentina y México. Sólo 12 encuentros con la Selección jalonan su palmarés, entre 1932 y 1936, en los que perforó el marco rival en diecisiete ocasiones. Tras su periplo con el Euzkadi, jugó en San Lorenzo de Almagro y el Real Club España, antes de regresar al Real Oviedo diez años después de su marcha. En 1947 volvía a ser convocado con el equipo nacional, aunque para entonces el gol en nuestro país ya tenía nombre y apellidos, Telmo Zarraonaindía, un sucesor a su altura.

Pero, en general, los futbolistas con larga trayectoria en la Selección se podrían dividir en dos grandes grupos: los indiscutibles, es decir aquellos que, terminaran jugando o no, solían contar con la confianza de los entrenadores y formar parte de las convocatorias, y los que eran alineados de forma esporádica, con períodos de ausencia más o menos prolongados en las filas del combinado nacional.

Gaínza, un fijo indiscutible en la Selección.

Gaínza, un fijo indiscutible en la Selección.

Los primeros iban acumulando partidos en su historial y buena parte de ellos encabezan el listado de jugadores con mayor número de encuentros disputados. Destacan sobremanera aquellos que se alinearon durante diez años consecutivos o más, un grupo selecto donde hay nombres que figuran con letras de oro en la historia de nuestro fútbol: Puyol, Fernando Hierro, Iríbar, Pirri, Quini, Xabi Alonso, Fernando Torres, Raúl, Gaínza, Sergio Ramos, David Villa, Marchena y Pepe Reina, junto a los anteriormente mencionados Ricardo Zamora, Iker Casillas, Xavi o Zubizarreta.

No llegaría a alinearse durante diez años seguidos otra de nuestras figuras legendarias, Jacinto Quincoces, pero el hecho de que tras su debut en 1928 hasta la interrupción forzada en 1936 su presencia fuera habitual, y de que todavía se le incluyese en las convocatorias de 1941, da buena prueba de su pertenencia a este primer grupo.

En el caso de los segundos, su prolongada vinculación con la Selección demuestra que se mantuvieron al máximo nivel a lo largo de toda su trayectoria deportiva pese a que muy diversas circunstancias les impidieran obtener un refrendo más notorio en el combinado nacional. El mérito de estos futbolistas, capaces de mantener su condición de internacionales durante una década o más pese a que la frecuencia de sus convocatorias fuera irregular y/o el número de encuentros en los que se alinearan escaso, resulta incuestionable. También marcaron una época en el fútbol español los Samitier, Pedro Regueiro, Peiró, Marcial, Rexach…

Quizá el futbolista más representativo de este segundo grupo sea El niño de oro, Juan Arza, figura emblemática del Sevilla durante los años 40 y 50. El máximo goleador liguero en la historia del club de Nervión sólo vistió la camiseta de España en dos oportunidades (1947 y 1952), en una época en la que abundaban los quintetos de ataque míticos en nuestro país.

Hay un subgrupo muy especial, los guardametas que vivieron largo tiempo a la sombra del portero titular, indiscutible en el marco de la Selección. Guillermo Eizaguirre, con cuatro partidos disputados entre 1927 y 1936, y Paco Buyo, con siete en el período (1983-92), son los dos casos más significativos. Ambos integran también la nómina de jugadores con mayor diferencia entre el número de convocatorias y el de encuentros disputados, sobre todo el gallego, incluido en la lista en 42 ocasiones. Otros casos significativos serían los de Carmelo (13/30), Cañizares (46/110) o Pepe Reina (32/132).

En el polo opuesto se encuentran futbolistas como el extremo barcelonista Piera, el único de los que figuran en esta relación que jugó siempre que fue llamado a filas (15/15), el medio guechotarra Peña (20/21) y el irundarra Gamborena (21/22), así como Marcial (15/16), Calleja (13/14), Gaínza (33/34), Gento (43/44), Camacho (81/83) o Raúl (102/105), por citar sólo algunos ejemplos destacados.

Evidentemente, el hecho de que en el presente estudio se circunscriba la vinculación con el combinado nacional a un mínimo de diez años hace que en el listado falten muchos nombres históricos de nuestro fútbol que, por motivos diversos, no tuvieron la oportunidad de alcanzar tamaña relación temporal.

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