España en los mundiales sub’20: Países Bajos 2005

Resumen

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Dentro de la serie de artículos que estamos ofreciendo sobre la historia de los Mundiales Sub20 llegamos a la edición disputada en los Países Bajos en 2005.
Abstract

Keywords: FIFA, Football, History, U-20 World Cup, The Netherlands 2005

Serial about the Spanish performance in the U-20 World Cups. This time focused on the 2005 edition, held in The Netherlands.

Artículo
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Después de que la selección española juvenil no lograra participar en la fase final del Campeonato de Europa sub’19 de 2003 (algo que no impidió a varios de sus mejores exponentes disputar luego el Mundial sub’20 de Emiratos Árabes Unidos), la temporada 2003/2004 supuso el regreso a un camino, el de los éxitos, por el que discurriría buena parte de la siguiente década. Tras las preceptivas concentraciones y un par de amistosos ante Eslovaquia a finales de enero en Puertollano y Guadalajara (saldados ambos con victoria local por 4-0 y 2-1), España inició la clasificación para el Europeo de 2004 directamente en la Ronda Élite, la segunda y última fase previa que la UEFA había establecido en 2003 al reorganizar los sistemas clasificatorios que tantos quebraderos de cabeza habían generado en los años anteriores. Las localidades castellonenses de Onda y Burriana acogieron en mayo este cuadrangular a una sola vuelta que España arrancó con mal pie, pues no pasó del 0-0 ante Lituania, la selección teóricamente más débil del grupo. Sin embargo, las posteriores victorias sobre Países Bajos (1-0) y Hungría (3-0) permitieron a los de Ufarte hacerse con el único billete en juego para la fase final de Suiza, país que acogería el evento en el marco de las celebraciones por el 50º aniversario de la fundación de la UEFA.

Fase final que arrancó el 13 de julio de 2004, cuando la España futbolística seguía lamiéndose las heridas abiertas en la Eurocopa absoluta de Portugal. Después de tropezar inesperadamente en la fase de clasificación contra Grecia e Irlanda del Norte y verse obligada a superar a Noruega en una repesca, en tierras lusas la selección de Iñaki Sáez no fue capaz de superar la primera ronda y, lo que quizás fuera aún peor, dejó a su regreso una imagen de mal ambiente y desorganización que sólo podía solucionarse de una manera. Ni los resultados ni el juego desplegado a lo largo de esos dos años habían sido los esperados, y era generalizada la opinión de que a Sáez ese reto le había venido demasiado grande. Después de un amago de continuidad que fue rápidamente atajado por la presión popular, el 23 de junio de 2004 Iñaki Sáez puso su cargo a disposición de la RFEF, que aceptó su renuncia como seleccionador absoluto. Sin embargo, dado que el vizcaíno tenía contrato en vigor (se le había renovado por dos años más antes del inicio de la Eurocopa), se decidió que Sáez permaneciera en la federación como responsable de las categorías inferiores y seleccionador sub’21, algo que al parecer ya había acordado con el presidente Ángel María Villar cuando asumió la dirección de la absoluta dos años antes.

Luis Aragonés no tardaría en ser elegido como sustituto de Sáez y el de Hortaleza decidió contar con José Armando Ufarte como segundo, lo que motivó una ligera remodelación del organigrama técnico de las categorías inferiores de la RFEF. En cualquier caso, Ufarte se mantuvo al frente de la selección sub’19 en la fase final del Europeo juvenil, clasificatoria para el Mundial sub’20 de 2005. Con “veteranos” como Alexis Ruano, Juanfran Torres o Jaime Gavilán, más jugadores de la talla de Sergio Ramos, Raúl Albiol, Rubén De la Red o Roberto Soldado y la presencia emergente de los subcampeones mundiales sub’17 en 2003 Markel Bergara y David Silva, el combinado español era un equipo francamente potente en todas sus líneas y así lo demostraría a lo largo del torneo.

España inició el Campeonato de Europa con una clara y contundente victoria sobre Alemania por 3-0, y un nuevo triunfo, esta vez más apurado, ante Turquía (3-2, anotando el gol decisivo en el descuento) aseguró el pase a semifinales y la clasificación para el Campeonato Mundial Juvenil de 2005. En el tercer partido Ufarte dio oportunidades a los menos habituales y estos no defraudaron, goleando a Polonia por 4-1. España era ya la clara favorita al título, pero sufrió lo indecible para conquistarlo. Primero tuvo que llegar a los penaltis para eliminar a Ucrania: tras el 1-1 en el tiempo reglamentario la prórroga acabó con 2-2 y en los lanzamientos desde los once metros los españoles se impusieron con claridad por 4-1. Luego, en la final disputada en los campos que la UEFA tiene en su sede de Nyon, Turquía fue nuevamente un rival muy incómodo y los de Ufarte debieron esperar otra vez hasta el descuento para marcar el gol de la victoria, una auténtica obra de arte de Borja Valero, que dejó sentados a dos defensas y batió con una soberbia vaselina al meta turco para romper por fin el 0-0. España, Turquía, Ucrania, Suiza, Italia y Alemania obtuvieron las seis plazas europeas para un Mundial sub’20 en el que, además, habría un séptimo representante del viejo continente: el anfitrión, Países Bajos.

Curiosamente, esta vez el equipo español no disputó ningún encuentro más antes del Campeonato del Mundo Juvenil. Sí hubo alguna concentración esporádica, pero no se concertaron amistosos ni se participó en torneos internacionales: el apretado calendario de esa temporada y la importancia que buena parte de los potenciales miembros de la selección sub’20 iban cobrando en sus respectivos clubes desaconsejaron la celebración de esos partidos. Pero tampoco la concentración inmediatamente previa al Mundial fue la mejor para conjuntar un equipo. Aunque Iñaki Sáez anunció su convocatoria el día 30 de mayo, la selección no pudo reunirse al completo hasta el día 9 de junio, ya en Países Bajos y sólo dos días antes del debut mundialista, puesto que cinco de sus integrantes (además del seleccionador) estuvieron concentrados durante la semana anterior con la selección sub’21, que jugó dos partidos oficiales ante Bosnia y Lituania. Como bien dijo Sáez en una entrevista a la web de FIFA, su trabajo en esos escasos días no se centró tanto en inculcar aspectos tácticos como en recuperar física y mentalmente a sus chicos para intentar que olvidaran la larga temporada y afrontaran en buenas condiciones un torneo corto de gran intensidad. La calidad técnica y los años jugando juntos en categorías inferiores deberían suplir esa falta de preparación específica.

Dentro de lo complicado de la situación, al menos el seleccionador juvenil pudo contar con los mejores jugadores españoles en edad sub’20, ya que el campeonato de Primera división había concluido el día anterior a la publicación de la lista. Así, de entre quienes más habían destacado esa temporada sólo se echaba en falta al sevillista Sergio Ramos, campeón de Europa juvenil en 2004 pero que ya formaba parte de la selección absoluta de Luis. No había terminado, sin embargo, la competición ni en Segunda ni en Segunda B, por lo que, por ejemplo, del filial del Real Madrid (que disputaba la liguilla de ascenso a Segunda) sólo acudió Juanfran, quedándose en tierra jugadores como Roberto Soldado o Rubén De la Red, que habían estado en el Europeo juvenil de 2004 (no obstante, ambos tenían bastante competencia en su puesto y no está claro que hubieran sido convocados de no haber tenido compromisos con su club). Por desgracia, de esa convocatoria de finales de mayo se caería finalmente Jesús Navas, uno de los teóricos puntales del equipo a tenor de mostrado por el de Los Palacios ese año en la Liga: el extremo sevillista abandonó la concentración el 2 de junio, pocas horas después de llegar a Madrid, al sufrir un episodio de ansiedad tras enterarse de la hospitalización de su padre. Como es por todos conocido, Navas tardaría aún varios años en solucionar esas crisis que le asaltaban durante las concentraciones y que le impidieron debutar con la selección absoluta hasta 2009. Para cubrir su ausencia Sáez se decantó por el espanyolista Javi Chica, con lo que la lista definitiva de convocados para el Mundial fue la que figura a continuación:

Pos.

Nombre Fecha Nac. Club

1

P

Gabriel Ribas Ródenas, “BIEL RIBAS” 02/12/1985 RCD Espanyol

2

DF

Francisco José MOLINERO Calderón 26/07/1985 Atlético de Madrid

3

DF

Javier GARRIDO Behobide 15/03/1985 Real Sociedad

4

DF

ALEXIS Ruano Delgado 04/08/1985 Málaga CF

5

DF

Miquel ROBUSTÉ Colomer 20/05/1985 RCD Espanyol

6

MC

Raúl ALBIOL Tortajada 04/09/1985 Getafe CF

7

MC

Juan Francisco Torres Belén, “JUANFRAN” 09/01/1985 Real Madrid

8

MC

Alberto ZAPATER Arjol 13/06/1985 Real Zaragoza

9

DL

Fernando Javier LLORENTE Torres 26/02/1985 Athletic de Bilbao

10

DL

JONATHAN SORIANO Casas 24/09/1985 RCD Espanyol

11

MC

Jaime GAVILÁN Martínez 12/05/1985 CD Tenerife

12

DF

JOSÉ ENRIQUE Sánchez Díaz 23/01/1986 Levante UD

13

P

Manuel Fernández Muñiz, “MANU” 09/05/1986 Sporting de Gijón

14

DF

Agustín García Íñiguez, “AGUS” 03/05/1985 Albacete

15

DF

Francisco Javier CHICA Torres 17/05/1985 RCD Espanyol

16

MC

David Josué Jiménez SILVA 08/01/1986 SD Eibar

17

MC

Francesc FÀBREGAS Soler 04/05/1987 Arsenal FC

18

DL

VÍCTOR Manuel Casadesús Castaño 28/02/1985 RCD Mallorca

19

DL

BRAULIO Nóbrega Rodríguez 18/09/1985 Atlético de Madrid

20

MC

MARKEL BERGARA Larrañaga 05/05/1986 Real Sociedad

21

P

ROBERTO Jiménez Gago 10/02/1986 Atlético de Madrid

Como curiosidad, era la primera vez que en una selección española mundialista sub’20 no había ningún jugador contratado por el F.C. Barcelona. Entre los veintiún convocados (la FIFA había vuelto a aumentar el cupo de jugadores) había tres veteranos del anterior Mundial sub’20: Alexis, Juanfran y Gavilán (que esa temporada había estado cedido por el Valencia en el Tenerife, en Segunda división). Junto a ellos, un buen número de jugadores con experiencia en la máxima categoría, como Molinero, Garrido, Agus, Zapater, Fernando Llorente, Jonathan Soriano, Víctor Casadesús o Braulio, además de un Raúl Albiol que, cedido por el Valencia al Getafe, había acabado disputando la segunda vuelta completa con el club azulón tras recuperarse de un grave accidente de tráfico sufrido a comienzos de temporada. Por si fuera poco, junto a Silva y Markel Bergara, que ya habían disputado el Europeo sub’19 de 2004, se incorporaba al grupo un tercer subcampeón mundial sub’17, Cesc Fàbregas, nada menos que Balón de Oro y máximo goleador en aquel torneo de Finlandia en 2003 y que también había empezado a destacar esa temporada en el primer equipo del Arsenal, hasta el punto de ser el principal reclamo del combinado español para los medios y aficionados internacionales. En definitiva, un gran equipo que aterrizó en Países Bajos con las máximas aspiraciones y del que, hasta el 31 de mayo de 2015, han acabado llegando a la selección absoluta Cesc (95 partidos), Silva (89), Albiol (51), Llorente (24) y Juanfran (13).

El Campeonato Mundial Juvenil regresaba a Europa veinticuatro años después de su última presencia en el viejo continente, la de Portugal 1991, y lo hacía a un pequeño país de enorme importancia futbolística pero con el que mantenía una extraña relación: más allá del inicial rechazo de su federación a la idea del torneo allá por 1977, la tradicional buena fama de la cantera neerlandesa no se traducía en una presencia habitual en estas citas, ya que hasta entonces sólo había disputado tres de los catorce mundiales juveniles (los de 1983, 1995 y 2001, sin pasar nunca de cuartos de final). Hasta cierto punto también era noticiable la presencia de Italia, ausente de los Mundiales sub’20 desde 1987, mientras que en esta edición sólo habría dos selecciones debutantes, Suiza y Benín. Los benineses se habían ganado la plaza en el clasificatorio africano, disputado en su país, sobreponiéndose a la terrible pérdida de su portero titular, Yessouffou Samiou, asesinado en extrañas circunstancias tras el primer partido de ese torneo continental. En su memoria se guardó un minuto de silencio en el encuentro inaugural del Mundial sub’20, puesto que el sorteo de la primera fase, celebrado en Utrecht el 6 de marzo, decidió que fuera precisamente Benín quien abriera el campeonato enfrentándose a Australia. El cuadro inicial de emparejamientos fue el siguiente:

GRUPO A

(Kerkrade, Tilburg)

GRUPO B

(Utrecht, Doetinchem)

GRUPO C

(Doetinchem, Utrecht)

GRUPO D

(Enschede, Emmen)

GRUPO E

(Tilburg, Kerkrade)

GRUPO F

(Emmen, Enschede)

Países Bajos

Turquía

España

Argentina

Italia

Brasil

Australia

China

Chile

Alemania

Colombia

Suiza

Benín

Ucrania

Marruecos

Egipto

Siria

Nigeria

Japón

Panamá

Honduras

EE.UU.

Canadá

Rep. Corea

La organización habilitó seis sedes para la disputa del torneo, de manera que cada grupo tuvo una principal (la primera que aparece en la tabla, en la que se alojaron los cuatro equipos) y una secundaria para conseguir por fin que los dos encuentros de la tercera y decisiva jornada se disputaran de forma simultánea, evitando suspicacias y, en lo posible, duelos sin emoción alguna. Por lo demás el torneo discurrió con total normalidad: el tiempo acompañó, la afición de los Países Bajos acudió en buen número a los estadios y el nivel de juego fue, en general, bastante alto; de hecho, futbolísticamente fue uno de los mejores campeonatos juveniles que se recuerdan. En España fue nuevamente Localia la televisión encargada de transmitir el evento y, aunque seguía sin llegar a todos los rincones del país, esta vez pudieron ver el torneo muchos más aficionados que en 2003.

En cuanto a la representación arbitral española, entre los dieciocho tríos que actuaron en el Campeonato Mundial Juvenil de 2005 estuvo el formado por el sevillano Luis Medina Cantalejo y sus asistentes Victoriano Giráldez Carrasco y Pedro Medina Hernández. Los españoles dirigieron dos encuentros de la primera fase (el inaugural entre Benin y Australia y el Turquía-Ucrania de la tercera jornada del grupo B) y el partido por el tercer y cuarto puesto. Todos los colegiados fueron sometidos a una especial vigilancia por parte de la FIFA, ya que eran candidatos a arbitrar en el Mundial de Alemania 2006. Al final, doce de los dieciocho lograrían estar presentes en la cita germana y Medina Cantalejo fue uno de ellos: aunque en un primer momento sólo iba a acudir a Alemania como integrante del grupo de desarrollo y apoyo de la FIFA, acabó siendo repescado al no superar las pruebas físicas los asistentes del asturiano Manuel Enrique Mejuto González (quien, por cierto, había dirigido la final del Mundial sub’20 de Argentina 2001, la primera final mundialista de cualquier categoría arbitrada por un colegiado español).

EL CAMPEONATO

Alineación de España en el Mundial juvenil de Países Bajos 2005, extraída del Informe Técnico oficial del torneo.

Alineación de España en el Mundial juvenil de Países Bajos 2005, extraída del Informe Técnico oficial del torneo.

Para el debut en Doetinchem ante una selección marroquí que había acabado cuarta en el clasificatorio africano (perdiendo en los penaltis tanto las semifinales contra Nigeria como el partido por el tercer puesto contra Benín), Iñaki Sáez dispuso su famoso 4-2-3-1 con Cesc Fàbregas como armador de juego junto al zaragocista Zapater (sin duda una de las revelaciones de la liga que acababa de concluir), pero lo cierto es que la joven estrella del Arsenal no estuvo especialmente inspirada aquella tarde del 11 de junio. Ni él ni el resto del equipo español, que no consiguió imponer su fútbol en los primeros compases y se vio incomodado por la animosidad y la buena técnica que mostraron sus oponentes, que por momentos merecieron mejor suerte pero que no pudieron sobreponerse a sus propios errores. Así, al filo de la media hora Fernando Llorente aprovechó un regalo del central Kantari en un intento de cesión para plantarse solo ante el meta Bourkadi y superarlo con una majestuosa cuchara desde dentro del área. Pese al gol (golazo), Marruecos no se vino abajo y pudo empatar en una clara ocasión que, casi inexplicablemente, Tiberkanine marró con Ribas ya vencido. Aunque iba por delante, España tenía problemas y en el descanso Sáez decidió retirar a Jonathan Soriano (que en este campeonato actuó con el nombre de “Jona”), perdido en la mediapunta y amonestado, para dar entrada al mediocentro Markel Bergara.

Como ocurriera en el Mundial sub’17 de Finlandia 2003, con el donostiarra en el campo Cesc adelantó su posición y la selección lo notó para bien, aunque es difícil atribuir el segundo gol a ese cambio táctico. A los cinco minutos de la reanudación, y tras una larga jugada en la que se sucedieron los centros y los intentos de remate sin que nadie acertara ni a dirigir el balón a la portería ni a sacarlo fuera de la zona de peligro, la pelota cayó a los pies de Molinero, lateral derecho español, que empalmó un chut desde fuera del área que dobló las manos de Bourkadi en su estirada. A partir de ahí Marruecos vio el partido demasiado cuesta arriba y apareció por fin el toque español para manejar plácidamente el resto de la tarde. El tercer tanto llegó a falta de veinte minutos para el final, cuando David Silva botó una lejana falta lateral desde la derecha que no encontró rematador pero que acabó colándose directamente en la puerta marroquí. Con todo ya decidido, los norteafricanos volvieron al ataque y consiguieron un merecido gol en el minuto 86, obra de Doulyazal al transformar un discutido penalti que señaló el uruguayo Larrionda tras un aparente piscinazo de Bendamou.

11/06/2005

Primera jornada del Grupo C.

ESPAÑA

(3)

Ribas; Molinero, Alexis, Albiol, Garrido; Zapater, Fàbregas, Juanfran, Jonathan Soriano (-46, Bergara), Silva (-74, Gavilán); Llorente (-61, Víctor).

MARRUECOS

(1)

Bourkadi; Benzouien, Rabeh, Kantari (-52, Bendamou), Mssassi; Benzoukane, Hermach, El Zhar, Tiberkanine (-51, Chihi), Doulyazal; Iajour.

Goles

1-0 Llorente (ESP, min. 28); 2-0 Molinero (ESP, min. 51); 3-0 Silva (ESP, min. 71); 3-1 Doulyazal (MAR, min. 84)(p).

Árbitro

Jorge Luis Larrionda Pietrafesa (URU).

Tarjetas

Bourkadi (MAR, min. 16); Jonathan Soriano (ESP, min. 23); Garrido (ESP, min. 31); Hermach (MAR, min. 50); Chihi (MAR, min. 84).

Estadio

Vijverberg Stadium (Doetinchem). 9.863 espectadores.

El segundo partido, decisivo para asegurar la clasificación, se presentaba como una dura prueba para el equipo español, puesto que Chile había conseguido un espectacular triunfo por 7-0 ante Honduras en la primera jornada. Para contrarrestar el potencial ofensivo del cuadro sudamericano, y dado que Markel Bergara arrastraba problemas estomacales, Sáez colocó a Raúl Albiol como mediocentro (posición habitual para el valenciano en las selecciones inferiores) para liberar a Fàbregas, siendo la otra novedad en el once la entrada de Gavilán por Silva. El extremo zurdo valenciano no tardó en justificar su titularidad, puesto que a los ocho minutos de juego recibió una apertura de Llorente y puso un centro medido en la cabeza del delantero riojano para que éste anotara el primer gol. Chile reaccionó bien y el partido se mantuvo a un gran nivel de intensidad, gozando incluso los chilenos de alguna ocasión para empatar. Sin embargo, todo cambió al filo del descanso: primero Cesc salvó un gol cantado en un córner y luego, en la jugada siguiente, Gonzalo Jara fue expulsado al ver su segunda amarilla por una falta cometida precisamente sobre Fàbregas.

Con diez jugadores, Chile se vino inexplicablemente abajo y España se convirtió en un rodillo. A los cinco minutos de la reanudación, el capitán Robusté remachó en el segundo palo una falta lateral botada por Cesc para marcar el 0-2; diez minutos después, Llorente hizo el tercero culminando a placer una gran internada de Gavilán por la derecha. El partido estaba resuelto y los centrocampistas sudamericanos bajaron los brazos, pero España no se detuvo y creó incontables ocasiones de gol, combinando con velocidad y aprovechándose tanto del desbarajuste defensivo de su rival como de la incesante movilidad de sus propios jugadores de ataque. Partiendo también desde la banda diestra, el recién incorporado Silva batió a Arias con un gran zurdazo desde el borde del área; luego, el canario habilitó a Zapater para que el aragonés regalara un nuevo tanto a Fernando Llorente. El ariete español tendría tiempo para anotar un cuarto gol tres minutos después, al rematar sin oposición y otra vez a portería vacía una buena incursión del lateral izquierdo José Enrique, que había sustituido en el primer tiempo al lesionado Garrido. De haber tenido un poco más de acierto (o de haber sido un poco más egoísta) Llorente bien podría haber acabado aquella tarde con cinco o incluso más goles en su cuenta particular, pero quien cerró la cuenta con el séptimo y definitivo tanto español fue David Silva, aprovechándose de un nuevo error defensivo. La aplastante goleada a Chile, la mayor lograda hasta entonces por España en un Mundial sub’20, sirvió para certificar el pase matemático a los octavos de final y para reafirmar la candidatura al título del equipo español.

14/06/2005

Segunda jornada del Grupo C.

CHILE

(0)

Arias; Bascuñán, Jara, Montesinos (-81, Sánchez); Fuenzalida, Vásquez, Muñoz, Riquelme; Matías Fernández (-85, Morales), Canales, Parada (-71, Tudela).

ESPAÑA

(7)

Ribas; Chica, Alexis, Robusté, Garrido (-41, José Enrique); Zapater, Albiol (-46, Bergara), Juanfran (-66, Silva), Fàbregas, Gavilán; Llorente.

Goles

0-1 Llorente (ESP, min. 8); 0-2 Robusté (ESP, min. 51); 0-3 Llorente (ESP, min. 62); 0-4 Silva (ESP, min. 71); 0-5 Llorente (ESP, min. 78); 0-6 Llorente (ESP, min. 81); 0-7 Silva (ESP, min. 85).

Árbitro

Benito Armando Archundia Pérez (MEX).

Tarjetas

Albiol (ESP, min. 22); Jara (CHI, min. 23); Fàbregas (ESP, min. 45); Montesinos (CHI, min. 50). Expulsado Jara (CHI, min. 45) por doble amarilla.

Estadio

Vijverberg Stadium (Doetinchem). 6.600 espectadores.

Empezando por la portería, donde el gijonés Manu tuvo su oportunidad como titular, Iñaki Sáez usó el intrascendente duelo ante Honduras para dar minutos a varios de los menos habituales y para refrescar las piernas de muchos titulares ante lo que estaba por llegar. El gran gol de Jonathan Soriano al poco de comenzar, una preciosa vaselina desde fuera del área, nos hizo pensar que se avecinaba una nueva goleada escandalosa, puesto que los hondureños ya habían encajado siete de Chile y cinco de Marruecos en las dos primeras jornadas; sin embargo, el partido discurrió con un ritmo muy lento y estuvo plagado de imprecisiones. Hubo que esperar hasta el minuto 38 para que España hiciera el segundo gol, tras una buena combinación entre Silva y Víctor Casadesús que el canario remató inapelablemente. La segunda parte discurrió por los mismos derroteros, con escasas acciones de peligro y muy aisladas. Víctor anotó el tercer tanto español en el minuto veinte, cabeceando sin oposición un córner botado por Gavilán, y que el partido parecía más un amistoso que un encuentro mundialista lo refrendó el hecho de que ambos seleccionadores decidieron cambiar a sus porteros a falta de un cuarto de hora.

Esa atípica e inocente sustitución hizo que la plácida y anodina tarde nos deparara una anécdota más que curiosa: en una rápida contra hondureña, el recién incorporado Roberto acabó derribando en el mano a mano a José Cruz y el colegiado beninés expulsó al guardameta español. Con los tres cambios ya realizados, Jonathan Soriano se enfundó los guantes y detuvo el mal lanzamiento de Ramón Núñez, consiguiendo algo de lo que muy pocos jugadores pueden presumir: marcar un gol y parar un penalti en el mismo partido. La acción estuvo a punto de suponer, en el contragolpe, el cuarto gol español, pero Braulio vio cómo su remate de cabeza se estrellaba en el larguero. Quedaban poco más de cinco minutos y Honduras trató de despedirse consiguiendo al menos su primer tanto en el torneo, pero no fue capaz de batir al improvisado portero de la selección española juvenil, que se convirtió en el personaje del día en el Mundial.

17/06/2005

Tercera jornada del Grupo C.

ESPAÑA

(3)

Manu (-76, Roberto); Molinero, Agus, Robusté, José Enrique; Zapater (-46, Fàbregas), Bergara, Braulio, Víctor, Silva (-60, Gavilán); Jonathan Soriano.

HONDURAS

(0)

Guerra (-77, Pineda); Bardales (-46, Guity), Moncada, Fernando Cruz; Bodden, Norales, Martínez, Izaguirre (-7, Rápalo); Núñez, Lara, José Cruz.

Goles

1-0 Jonathan Soriano (ESP, min. 5); 2-0 Silva (ESP, min. 38); 3-0 Víctor (ESP, min. 67).

Árbitro

Coffi Bonaventure Codjia (BEN).

Tarjetas

Martínez (HON, min. 36); Robusté (ESP, min. 45+1); Bergara (ESP, min. 69); Víctor (ESP, min. 73). Expulsado Roberto (ESP, min. 79) por roja directa.

Estadio

Vijverberg Stadium (Doetinchem). 3.000 espectadores.

España aparte, las selecciones que salieron más reforzadas de la primera fase eran dos con las que pocos contaban antes del inicio del campeonato: Países Bajos y China. Los anfitriones eran toda una incógnita después de no haber podido participar en el Campeonato de Europa sub’19 de 2004 (fueron eliminados, recordemos, por España en la Ronda Élite), pero se aprovecharon del apoyo del público y del gran nivel mostrado por su delantero Quincy Owusu Abeyie (por entonces en el Arsenal y que años más tarde pasaría por el Málaga) y su centrocampista Hedwiges Maduro (que luego jugó para Valencia y Sevilla) para liderar su grupo con pleno de victorias. También China obtuvo nueve puntos, sorprendiendo con su fortaleza y organización a Ucrania y Turquía, que parecían llegar con más aspiraciones tras su buen papel en el Europeo del año anterior. La cuarta selección con pleno de triunfos era Colombia, en su caso confirmando las buenas sensaciones que jugadores como Hugo Rodallega, Wason Rentería, Juan Zúñiga, Fredy Guarín o Radamel Falcao García habían dejado en el Sudamericano sub’20, que habían conquistado en febrero de ese mismo año. Por lo demás, y destacando el buen rendimiento de equipos como Estados Unidos, Siria o Marruecos, en tierras neerlandesas empezaba a hablarse mucho de un chico argentino de diecisiete años que, tras ser suplente en el partido inaugural de su selección (saldado con una derrota por la mínima ante Estados Unidos), se había echado a la albiceleste a sus diminutas espaldas: Lionel Messi. Claro que, en su caso, lo mejor estaba todavía por venir.

Conformado el cuadro de eliminatorias, esta vez a España le tocaba ir por el camino difícil. En primer lugar habría que superar a Turquía en la reedición de la final del Europeo sub’19 de 2004 para luego medirse a Argentina o Colombia en cuartos y, en caso de que nada se torciera, a Brasil en unas hipotéticas semifinales. En la ciudad de Emmen, los de Sáez iniciaron su complicado reto con mucha seriedad y no tardaron en hacerse con los mandos del partido, cercando la puerta de Özcan hasta conseguir un merecido gol al filo de la media hora, cuando Llorente cabeceó en el segundo palo una falta lateral y Juanfran, completamente solo en el otro poste, remachó de cabeza el balón suelto. Turquía quiso reaccionar pero rápidamente se encontró con un segundo golpe que la tumbó en la lona: un balón largo de Biel Ribas fue prolongado de cabeza por Llorente y llegó al lateral zurdo turco, que no acertó con su cesión de cabeza y dejó el cuero franco para que Juanfran, llegando en velocidad, fusilara a Özcan. El seleccionador de Turquía castigó a Ergun Teber por su error sacándolo inmediatamente del campo, pero ya no había nada que hacer. Pese a contar con el apoyo incondicional de numerosos compatriotas en las gradas, Turquía se fue del partido y España controló sin problemas el resto del encuentro, anotando un tercer gol en el ecuador de la segunda parte por medio del central Robusté, a la salida de un córner, y gozando de alguna oportunidad más para haber saldado el duelo con mayor claridad aún.

22/06/2005

Octavos de final.

ESPAÑA

(3)

Ribas; Molinero, Alexis, Robusté, José Enrique; Zapater (-74, Albiol), Bergara, Juanfran (-77, Jonathan Soriano), Fàbregas (-63, Silva), Gavilán; Llorente.

TURQUÍA

(0)

Özcan; Uçar, Özavci, Çakmak, Teber (-38, Sezgin); Şakar, Yilmaz (-46, Keleş), Adin; Sezer Öztürk (-60, Ali Öztürk), Güleç, Zengin.

Goles

1-0 Juanfran (ESP, min. 28); 2-0 Juanfran (ESP, min. 36); 3-0 Robusté (ESP, min. 69).

Árbitro

Terje Hauge (NOR).

Tarjetas

Uçar (TUR, min. 16); Teber (TUR, min. 26); Güleç (TUR, min. 34); Juanfran (ESP, min. 35); Sezgin (TUR, min. 45+1); Şakar (TUR, min. 71).

Estadio

Emmen Stadium (Emmen). 8.400 espectadores.

Del resto de supervivientes, sólo Países Bajos, que venció a Chile también por 3-0, consiguió superar sin apuros esta primera ronda eliminatoria. Italia, que había arrancado el torneo con muchas dudas, remontó en la segunda parte su duelo ante Estados Unidos para acabar llevándose el triunfo por 3-1; y una gris Brasil se impuso por la mínima (y de penalti) a una animosa Siria. En uno de los choques más esperados, Nigeria se llevó la victoria ante Ucrania con un solitario gol a diez minutos del final del lateral zurdo Taye Taiwo, sin duda uno de los jugadores más destacados del torneo; mientras que Alemania consiguió el 3-2 definitivo ante la correosa China al borde del minuto 90. Pese a que la igualdad fue la tónica predominante en los octavos de final ningún partido llegó a la prórroga, aunque dos se decidieron en el descuento: Marruecos consiguió deshacer el 0-0 ante Japón con un penalti transformado por Iajour y Argentina logró un merecido 2-1 ante Colombia al rematar Barroso un balón suelto tras una gran jugada de Messi, auténtico protagonista del partido. Así pues, la selección argentina sería el rival de España por un puesto en semifinales.

Se trataba de una auténtica final anticipada, un duelo entre dos de los máximos favoritos al título que además practicaban estilos muy distintos. España había triunfado como bloque, mostrando un juego combinativo y veloz en el que la calidad individual se ponía al servicio del compañero, mientras que Argentina había alcanzado esta ronda gracias sobre todo al desequilibrante Lionel Messi, que con sus veloces arrancadas tiraba de un equipo de mucha garra y oficio. Con esos antecedentes, hay que atribuirle un gran mérito al seleccionador argentino, Pancho Ferraro, pues logró que su combinado sorprendiera a todos en el arranque del partido, dominando con claridad a un equipo español que tal vez saltó al campo de Enschede pensando que la albiceleste le cedería la posesión. No fue así y el centro del campo de Argentina controló perfectamente al español, encontrando buenas opciones de ataque por ambas bandas y encerrando a los de Sáez en su área.

La defensa española, que aunque sólo había recibido un gol en todo el torneo tampoco se había mostrado excesivamente expeditiva, sufrió mucho en unos primeros compases en los que Ribas salvó los muebles. Argentina vio incluso cómo se le anulaba un gol a los diez minutos, cuando una falta botada por Messi se coló sin que nadie la tocara pero el árbitro entendió que algún atacante en fuera de juego posicional había molestado al arquero español. El tanto argentino se veía venir y acabó llegando en el minuto 19, al rematar Pablo Zabaleta en el área pequeña una falta lanzada por Nery Cardozo desde el costado derecho. Por fortuna, el gol pareció aplacar el ímpetu sudamericano y los centrocampistas españoles empezaron a tocar con más criterio. Así, pasada la media hora, Molinero apareció en posiciones ofensivas y su centro a media altura encontró a Llorente, que con un solo toque dejó el balón muerto para que Zapater batiera a Ustari con un buen tiro cruzado. Con el marcador igualado, España se hizo definitivamente con la pelota y el partido se serenó, con ambos equipos plenamente conscientes de lo mucho que había en juego.

El decorado no cambió en el inicio de la segunda parte, tramo en el que apenas hubo unas pocas ocasiones repartidas equitativamente para ambos bandos. Pero en el minuto 70 Messi rompió el duelo con un inteligente pase al hueco que Gustavo Oberman culminó picando el balón sobre la salida algo precipitada de Ribas; dos minutos después, en pleno desconcierto de la zaga española, el propio Messi sentenció el partido al recoger un mal despeje dentro del área, deshacerse de Robusté con una ágil maniobra y batir por bajo a Ribas. Aunque quedaba más de un cuarto de hora, España no supo jugar sus bazas y los cambios de Sáez no aportaron soluciones ante la ordenada defensa argentina. La selección española quedaba eliminada a manos de un jugador, Lionel Messi, a quien la RFEF había intentado convencer sin éxito años antes para que representara a nuestro país.

25/06/2005

Cuartos de final.

ARGENTINA

(3)

Ustari; Barroso, Cabral, Paletta (-90, Garay), Lautaro Formica; Torres, Zabaleta, Neri Cardozo, Archubí (-63, Gago); Messi, Vitti (-46, Oberman).

ESPAÑA

(1)

Ribas; Molinero, Alexis, Robusté, José Enrique; Zapater (-83, Víctor), Bergara, Juanfran (-75, Gavilán), Fàbregas, Silva; Llorente (-75, Jonathan Soriano).

Goles

1-0 Zabaleta (ARG, min. 19); 1-1 Zapater (ESP, min. 32); 2-1 Oberman (ARG, min. 71); 3-1 Messi (ARG, min. 73).

Árbitro

Benito Armando Archundia Pérez (MEX).

Tarjetas

Torres (ARG, min. 23); Jonathan Soriano (ESP, min. 76); Cabral (ARG, min. 90+3); Víctor (ESP, min. 90+3); Alexis (ESP, min. 90+3).

Estadio

Enschede Stadium (Enschede). 11.200 espectadores.

Fue un adiós extraño, difícil de juzgar porque ni siquiera fue un mal partido: simplemente España no pudo superar a un rival de buen nivel que sí supo aprovechar los resquicios de su oponente. Un sorteo más favorable hubiera permitido, muy probablemente, que los de Iñaki Sáez alcanzaran una mejor clasificación final, pero en cualquier caso hay que decir que el equipo terminó acusando, sobre todo en la parcela defensiva, la nula preparación previa, así como el estado físico de jugadores como Cesc Fàbregas, que arrastró molestias durante todo el campeonato y no pudo ofrecer su mejor nivel. Por el contrario, futbolistas como Silva, Fernando Llorente, Zapater o José Enrique salieron muy reforzados de una cita neerlandesa de la que, por otro lado, todos los representantes europeos se despidieron en cuartos de final. Alemania perdió en la prórroga contra Brasil (1-2) con un gol del lateral derecho Rafinha (hoy en el Bayern Munich), mientras que la selección anfitriona, tras empatar a un tanto en el tiempo reglamentario, cayó ante Nigeria en una interminable tanda de penaltis en la que cada equipo lanzó doce veces (10-9 fue el resultado de ese cruel desempate). Y también desde los once metros se decidió el duelo entre Marruecos e Italia, que llegó con 1-1 al minuto 90 y con 2-2 al 120, y que al final se llevaron los norteafricanos al ganar la tanda por 4-2.

Las semifinales garantizaban que el título se decidiría en un choque entre África y Sudamérica. En el duelo entre las potencias de la CONMEBOL, Messi siguió con su imparable crecimiento abriendo el marcador con un tremendo lanzamiento desde fuera del área; luego Brasil lograría empatar, pero en el descuento Messi volvió a hacer de las suyas y, tras una magnífica jugada individual de la joven promesa del Barcelona, Pablo Zabaleta aprovechó un balón suelto para anotar el gol del triunfo. Por el lado africano, Nigeria hizo buenos los pronósticos y se impuso por 3-0 a una selección marroquí que afeó con dos expulsiones en los últimos minutos la buena imagen que había mostrado a lo largo del torneo. En el partido por el tercer y cuarto puesto los norteafricanos se adelantaron en el marcador, pero volvieron a quedarse en inferioridad a falta de pocos minutos y Brasil se llevó el triunfo con dos goles en los últimos instantes del partido.

La gran final, disputada el 2 de julio en Utrecht, fue una nueva exhibición de Lionel Messi. Aunque Nigeria plantó cara y dominó gran parte del encuentro, Argentina se adelantó al borde del descanso con un gol de penalti obra, cómo no, de Messi: él mismo había provocado la acción con una veloz arrancada desde la medular que nadie pudo frenar legalmente. Guiados por John Obi Mikel y Promise Isaac desde el centro del campo, los africanos empataron en el inicio de la segunda parte con un gran remate de cabeza de Chinedu Ogbuke-Obasi, pero Argentina volvió a adelantarse a falta de un cuarto de hora al transformar otra vez Lionel Messi un discutido penalti cometido sobre el joven Sergio Agüero, y ahí se acabó la historia. Además de certificar el quinto título mundial sub’20 para Argentina, con esos dos goles Messi sumaba seis dianas en el campeonato y adelantaba a Fernando Llorente y al ucraniano Oleksandr Aliyev en la carrera por la Bota de Oro. Con los dos europeos igualados a cinco tantos, el ariete español acabó llevándose la Bota de Plata por haber dado dos asistencias, por una de Aliyev. Obviamente, Lionel Messi fue galardonado con el Balón de Oro al mejor jugador del campeonato, superando en las votaciones a dos jugadores nigerianos: el mediocentro John Obi Mikel (que en esas fechas andaba envuelto en una turbia pelea entre Manchester United y Chelsea por su fichaje) recibió el Balón de Plata y el potente lateral zurdo Taye Taiwo el de Bronce.

Sin lugar a dudas, la actuación de Messi en el torneo desde que su seleccionador le diera la alternativa en la segunda parte del primer partido fue la mayor exhibición individual vista en un Mundial sub’20 desde los ya lejanos tiempos de Diego Armando Maradona en Japón 1979. Partiendo como segunda punta pero apareciendo también por ambos costados (especialmente por la izquierda), el juvenil del Barça fue una pesadilla para todos sus rivales por su endiablada velocidad y su imparable regate. Aunque para entonces ya había debutado e incluso anotado su primer gol oficial con el primer equipo blaugrana, en los Países Bajos fue donde Messi se dio verdaderamente a conocer al gran público y nos hizo pensar que quizá podíamos estar ante uno de los elegidos. Porque, matices futbolísticos aparte, la principal diferencia entre Messi y Maradona era que Diego había llegado a Japón como una estrella consolidada, mientras que sobre Lionel pesaba la duda de si sería capaz de repetir esas actuaciones contra los mayores. A estas alturas de la película la incógnita ya tiene una contundente respuesta.

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Fuentes consultadas:

Martialay, Félix: “Todo sobre todas las selecciones” (2007), Ed. Librerías Deportivas Esteban Sanz.

www.fifa.com

www.rsssf.com

www.bdfutbol.com

www.sefutbol.com

www.youtube.com

Hemerotecas y archivos digitales de los diarios As, ABC, El Mundo Deportivo, El País, Marca.

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