Regates junto a la verja

Resumen

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Artículo en el que presentamos una breve historia del contencioso de Gibraltar y del fútbol llanito, con incidencia en el análisis de los jugadores españoles que han actuado en el Peñón.
Abstract

Keywords: Campo de Gibraltar, Colonialism, Spain, Football, Gibraltar, History, Irredentism, La Línea de la Concepción, United Kingdom

Article in which we present a brief account of Gibraltar and llanito's football dispute, with an insight into the Spanish players at the Peñón

Artículo
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Una suma de desencuentros. Así, tan brevemente, cabría definir las relaciones entre España y Gibraltar, o viceversa. Desencuentros, deslealtad y desconocimiento mutuo, puestos a ampliar el mosaico, por más que en lo de desconocer al otro nuestro país luciera casi siempre más empeño.

La historia se inició al quedar vacante el trono español, tras fallecer sin descendencia Carlos II “El Hechizado”. Francia, con Felipe de Anjou, se antojaba mejor situada para hacer valer sus derechos dinásticos, comprometiendo el papel geoestratégico de Inglaterra, Holanda y Austria, desde cuyas cancillerías se observaba con prevención tanto poder concentrado en Versalles. Si hubo acciones diplomáticas, estas en seguida cedieron protagonismo a un conflicto bélico conocido como Guerra de Sucesión. Y durante el mismo, en agosto de 1704, Gibraltar sufriría el cerco de una armada anglo-holandesa cuyos almirantes, Rooke y el príncipe Hesse-Darmstadt, exigieron rendir la plaza y jurar fidelidad al otro pretendiente, el Archiduque Carlos, hijo del emperador Leopoldo I. Ante la negativa del gobernador gibraltareño se sucedieron dos noches de intensísimo bombardeo, así como el desembarco de 350 soldados catalanes partidarios del Carlos de Austria, en la todavía hoy denominada Bahía de los Catalanes. Fue aquella una resistencia inútil, puesto que a los 10.000 hombres de la armada británico-holandesa y sus 1.500 cañones, la plaza únicamente oponía 50 soldados, 300 milicianos sin apenas instrucción militar y 120 cañones, de los que casi 80presentaban dificultades a la hora de hacer fuego. Gibraltar acabó rindiéndose, no a los ingleses, sino a Carlos III de España, título arrogado por el Archiduque austriaco, obteniendo para tropa y población garantías de respeto a sus libertades y derechos. Puro papel mojado, en realidad, toda vez que el príncipe Hesse-Darmstadt, nuevo gobernador, se inhibiría ante el saqueo sobrevenido y las revueltas callejeras, donde la población llevó la peor parte. Los civiles, entonces, o buena parte de ellos, huyeron con escasos bienes, una imagen de la Virgen Coronada y los pergaminos que rubricados por los Reyes Católicos en 1502 otorgaban escudo y armas a Gibraltar, hasta la ermita de San Roque, creando el actual municipio.

A los 20 días de haberse rendido la plaza, otra flota franco-española trató de reconquistar el peñón, sin ninguna eficacia, al igual que habría de ocurrir en sucesivos intentos. La alianza entre Inglaterra y Austria, paralelamente, comenzó a vivir horas bajas. Y así, en octubre de 1705, aprovechando la muerte del Príncipe de Hesse y bajo órdenes de la reina inglesa Ana, los británicos se hicieron con el control del peñón, expulsando a la para entonces escasa población civil y reclamando la villa como fortaleza de Su Graciosa Majestad.

El Tratado de Utrecht, en 1713, otorgaría a Inglaterra la propiedad del peñón. Francia, al fin y al cabo, había instalado un Borbón en el trono madrileño, con lo que Inglaterra resultaba perdedora. Tal vez alguien pensase, rememorando a Enrique IV, que si París bien valió una misa, las Españas, es decir nuestro suelo y las posesiones de América, resultaban una ganga al precio de Gibraltar y Menorca, roca infértil y aislada, una, asomada a todos los vientos del estrecho, y pobre islote, el otro, por mucho que supusiera salida anglosajona hacia el Mediterráneo Occidental. Pero si así se pensó en 1713, transcurridos sólo 14 años empezaron a verse las cosas de otro modo. Su detonante, el tráfico inglés con todo tipo de mercancías y la ocupación británica de un molino anexo y la Torre del Diablo, ambos fuera del área descrita en el tratado. Un nuevo pacto firmado en Sevilla (1729) confirmó la posesión británica del peñón, acordándose, a cambio, una zona neutral, no ocupada por ninguno de los contendientes, y la restitución de molino y torre. Punto este último, por cierto, jamás cumplido.

Gibraltar en la actualidad. Puerto, base naval, turismo y paraíso fiscal.

Gibraltar en la actualidad. Puerto, base naval, turismo y paraíso fiscal.

Gibraltar nunca dejó de suponer pieza discordante entre España e Inglaterra. Con regularidad monótona servía para que ambos reinos se enzarzaran. Menorca volvió a formar parte de nuestra nación, pero el peñasco, por su importancia estratégica, resultaba innegociable. Y de ahí que las armas siguieran atronando, como ocurriera durante el Gran Asedio (1779-1783) en el contexto de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, nuevo intento de recuperación española donde, por cierto, habría de perecer, entre otros muchos, el escritor gaditano José Cadalso.

Llegados a este punto es muy probable que haya surgido la pregunta: ¿A santo de qué tanta revisión, propia del bachillerato?. ¿Tiene algo que ver con el fútbol?. Pues tiene que ver, como preámbulo, si tratamos de aproximarnos a las relaciones futbolísticas entre Gibraltar y España. Dos vecinos empeñados en darse la espalda, separados por múltiples conflictos y políticas urdidas desde la distancia o el prejuicio.

Distancia que por supuesto era grande a finales del siglo XIX, cuando se supo del primer fútbol junto al peñón, exportado desde la metrópoli por tropa y marinería. Época, además, donde apenas si cabía hablar de “gibraltareños”, considerando que tras la salida en 1705 de sus últimos originarios, el peñón sólo sirvió de acomodo a militares ingleses y una variada aunque escasa muestra de refugiados procedentes de distintos enclaves mediterráneos. Únicamente a mediados del siglo XIX se puso el punto de mira en los “nativos de Gibraltar”. Y a finales del mismo siglo, justo cuando rústicos balones rodaban por campos resecos y polvorientos, comenzó a aflorar el término “gibraltareño”.

El primer equipo del peñón, al menos el primero cuya memoria ha llegado hasta nuestros días, fue el Prince of Wales F. C. (1892). El segundo, Gibraltar F. C., apenas si se hizo esperar un año. En 1895 se disputó la primera competición oficial, organizada por la Gibraltar Civilian Association, consistente en una copa donada por los comerciantes, resultando vencedor el Gibraltar F. C. ante el Jubilee F. C., con 1.500 espectadores a pie de campo, según las crónicas. El éxito de esa edición inaugural animó a los comerciantes, que prolongarían su patrocinio hasta 1906.Fue el periodo de la Merchants Cup, cuyo palmarés se repartieron Jubilee, Albion F. C., Exiles, Prince of Walesy Athletic. En lo que podríamos considerar temporada 1906-07 no hubo campeón, porque ni siquiera llegó a disputarse el torneo. Luego ya sí. Puntualmente, año tras año, bajo tutela de la G. F. A., Gibraltar tuvo su campeón de Copa, primero, y el de Liga después.

La G. F. A. (Gibraltar Futbol Association) acabó creándose ante el cada vez más amplio número de equipos, con la obvia intención de organizar y mantener competiciones, así como con el propósito de alambicar una “selección” que pudiera enfrentarse a equipos militares ingleses, los combinados de grandes buques fondeados ante el peñasco, e incluso clubes profesionales en hipotéticas giras por el Sur de Europa. Cualquier choque entre esa “selección” gibraltareña y equipos españoles del área, debe considerarse mucho más que improbable ante la actitud británica por esas mismas fechas. Y es que en 1909 procedían a levantar una cerca con siete pies de altura, la más adelante conocidísima verja de Gibraltar, apropiándose de los 800 metros de istmo contemplados como territorio neutral en el Tratado de Sevilla, suscrito 180 años antes.

Campeones de Gibraltar

CLUB

VECES

Lincoln Red Imps. 20
Prince of Wales 19
Glacis United 17
F. C. Britania XI 14
Gibraltar United 11
Manchester 62 7
Europa 6
St. Theresa´s 3
South United 2
Exiles 2
Jubilee 2
Gibraltar F. C. 2
St. Joseph´s 1
Chief Constructor 1
Chief Construction 1
Commander of the Yard 1
Royal Sovereing 1
Athletic F. C. 1
Albion 1
Escudo de la Federación Gibraltareña de Fútbol. Una de las veteranas en Europa.

Escudo de la Federación Gibraltareña de Fútbol. Una de las veteranas en Europa.

Nuestro Campeonato Nacional de Liga se hizo esperar hasta febrero de 1929, cuando la competición gibraltareña, si no venerable, al menos ya era veterana. Pero mientras nuestro nuevo torneo lucía entorchado de profesional -en realidad surgió como tabla salvavidas ante la inflación de fichas derivada del profesionalismo-, el de Gibraltar continuaba fiel a su estatus amateur. España y el peñón, también con respecto al fútbol, optaban por darse la espalda. No cabía otra fórmula, considerando que a lo de la verja nuestros políticos unían otro agravio: la excavación, uniendo los flancos Este y Oeste de la roca, y el empleo de esos escombros en diques con los que ganar 25 hectáreas a la bahía algecireña, incontestablemente española.

Pese a la hostilidad soterrada entre los gabinetes de Madrid y Londres, poco, o mejor nada, hubo que reprochar al comportamiento de la colonia británica y sus habitantes durante el sangriento periodo 1936-39. Se calcula en varios miles los españoles de ambos bandos refugiados tras la verja. Tal vez entre ellos algún futbolista, por mucho que hasta la fecha no se haya podido sostener sino como leve hipótesis un par de nombres. Se escribió, por ejemplo, y repitió a menudo por mor del refrito, que Francisco Mateo Vilches (Algeciras 16-V-1916), hermano mayor del internacional y sevillista de posguerra Andrés Mateo, dio el salto al fútbol galo, donde durante varios años fue considerado una estrella, vía Gibraltar. Hoy sabemos que tras forjarse en el Algeciras desde 1933, compitió la campaña 1935-36 con el At Tetuán, estuvo algún tiempo en Valencia -ya en periodo bélico- alineándose con el Levante, y en marzo de 1938 reforzó al F. C. Barcelona de la Liga Catalana. Cualesquiera que fuesen sus razones para cambiar de bando, desde el Norte de África alcanzó la cuenca mediterránea enrolado como fogonero en un buque mercante. Ni una sola prueba nos lo conecta con Gibraltar. Su posterior periplo francés, bien al contrario, no ofrece dudas: Girondins de Burdeos 1944-45, Strasbourg 1945-50 y Racing de París 1950-51, donde jugó muy poco, como durante sus dos últimas campañas en el club alsaciano, víctima de una lesión en la espalda. Medio volante e interior con tanto empuje como calidad, a la par que ilustre desconocido para los aficionados españoles del largo paréntesis autárquico, su nombre solía ser destacado en la publicidad de los partidos, al otro lado de los Pirineos, por constituir buen reclamo.

Si Francisco Mateo no holló el peñón, otros jugadores de menos relieve bien pudieron hacerlo. En Gibraltar, muy al contrario que en Francia, fútbol tan socorrido entonces para muchos,  no se podía vivir del patadón o la floritura técnica. Eso es cierto. Aunque al menos tampoco se moría. El pabellón inglés otorgaba inmunidad, mientras al otro lado de la verja un nuevo concepto de lo efímero, del miedo y la sinrazón, lo presidía todo.

Con el triunfo franquista en nuestra Guerra Civil, Gibraltar se trocó molestia de primer orden para el régimen. La teórica neutralidad hispana en la II Guerra Mundial era sólo eso, teoría, pues a nadie escapaba la devoción germanófila de parte del gabinete o el empeño de Serrano Suñer por estrechar lazos con Hitler. Militares y empresarios del Reich se dejaban ver por Madrid con pasmosa desenvoltura, hacían negocios y tejían redes de espionaje. El peñón también fue entonces nido de espías no menos denso que el del Lisboa. Pero es que Inglaterra se jugaba su porvenir en aquella guerra, mientras a España supuestamente bien poco debería irle, en aras de su pregonada neutralidad. Gibraltar, por lo tanto, hasta 1945 fue más engorro político que nunca. Y ante tal panorama, la presencia de deportistas españoles tras la verja resultaba implanteable.

En 1946, con una Europa destrozada, las Naciones Unidas registraban a Gibraltar como territorio no autónomo, incluyéndolo en la relación de enclaves sometidos a descolonización. Desde la óptica gibraltareña, tal acuerdo les otorgaba tácitamente el derecho de autodeterminación. Las Naciones Unidas, por el contrario, y obviamente el ministerio de Asuntos Exteriores español, veían las cosas desde un prisma bien distinto, ateniéndose al propio Tratado de Utrecht. Y es que según dicho pacto, si en algún tiempo a la Corona británica le conviniera otorgar, vender o enajenar de cualquier modo la propiedad del peñón, sería España quien tuviere primera opción. Expresado más llanamente, la descolonización acabaría traducida en retorno de la colonia a Madrid.

Pero España no estaba en disposición de mover muchas fichas en aquel tablero. Para empezar, ni siquiera formaba parte de la ONU. Y como añadido, hubo de hacer frente al sonoro llamamiento de retirada a embajadores extranjeros. Los guiños fascistoides y algún que otro desplante del propio Francisco Franco al embajador de los Estados Unidos, comenzaban a pasar factura. El régimen, por lo tanto, no tuvo otra alternativa que cambiar rumbo.

Andrés Mateo, un internacional español en el fútbol gibraltareño de hace 65 años.

Andrés Mateo, un internacional español en el fútbol gibraltareño de hace 65 años.

Justo entonces, el campeonato gibraltareño iba a enriquecerse con una aportación española de postín. El medio ala Andrés Mateo Vilches (Algeciras 15-XII-1918), internacional absoluto en 3 ocasiones a lo largo del año 1943, después de haber dejado sobradas muestras de clase defendiendo las camisetas de la Balona, At Tetuán, Cádiz y Sevilla (este último entre 1941 y 1950), se incorporaba al Europa de Gibraltar la campaña 1950-51. Cierto que ya no estaba en su mejor momento, máxime tras haber pasado casi un año en blanco, a resultas de una afección pulmonar. Pero como quien tuvo siempre es capaz de retener algo, junto al peñón no sólo impartió clases magistrales, sino que acabaría reconciliándose con el balón. Prueba de ello es que aún estirara su tiempo de pantalón corto en el Algeciras (1951-52) y Balompédica Linense (52-53 y 53-54).

Ya en los años 50 Gibraltar supuso gran alivio económico para una España incapaz de recuperarse. Hasta 13.000 españoles contabilizaron sus astilleros, puerto y distintos servicios, casi todos vecinos de La Línea o alrededores, con viaje diario de ida y vuelta. Al mismo tiempo, los “llanitos” cruzaban la verja a conveniencia, para abastecerse a precios mucho más baratos, gozar de la noche y disfrutar de lo mejor de dos mundos. Hubiera sido -o fue, tal vez- el momento idóneo para que jóvenes del Campo de Gibraltar compitieran en clubes de la colonia. Durante ese periodo, justo el comprendido entre 1949 y 1955, el fútbol gibraltareño vivió, además, una época dorada, puesto que su “selección” llegaría a medirse contra el Hadjuk Split o el Red Star de Belgrado, ambos yugoslavos, los equipos suecos de Jonkoping y Degesfors, el Wacker austriaco, o los españoles At Madrid, Real Madrid y Real Valladolid. El mejor resultado habrían de obtenerlo precisamente ante el club merengue: nada menos que un impensable empate a 2. Pero justo entonces, un error diplomático de bulto, o la provocación calculada, conforme habría de apuntar la prensa del movimiento, volvió a enrarecer las relaciones.

Corría 1953 cuando la reina inglesa hizo escala en el peñón  durante una gira por sus posesiones. El gobierno franquista, bien fuere por orgullo, convicción, o porque sencillamente una afrenta así no debía ser pasada por alto, tomó medidas harto discutibles. Para empezar, se suprimieron los pases de visita y luego éstos quedaron reservados a trabajadores. A continuación, y hasta 1964, se impidió el tránsito a las más de 2.000 mujeres de La Línea que cotidianamente cruzaban la verja para trapichear o servir a domicilio. Y como colofón, 4.500 obreros se encontraron, de repente, sin posibilidad de acudir a sus trabajos en la roca. Desde Madrid se dictaban restricciones que para los vecinos de La Línea suponían algo semejante a un tiro en el pie, por más que Fernando María Castiella, ministro de Exteriores, siguiera jugando sus bazas en tres frentes: económico, diplomático y propagandístico.

Si la pretensión de socavar económicamente a Gibraltar dio resultado, es algo que la ciudadanía española no supo nunca. Los medios de difusión, muy aleccionados, esparcieron “su” verdad irrefutable: “Descontento entre la población gibraltareña, ante las medidas del Gobierno: Los marroquíes incorporados al servicio doméstico y a tareas portuarias, son vistos con recelo”. “Primeras quejas de los gibraltareños: No encuentran cuidadoras de niños ni interinas”. “La cesta de la compra ha subido un 20 % para los gibraltareños”. Sobre la situación en que quedaban miles de gaditanos, sin jornal ni perspectivas de hallarlo a corto plazo, ni media palabra. Más bien lo contrario: “Los españoles refuerzan al gobierno en sus medidas contra Gibraltar. El sentimiento es unánime. ¡Que se vayan!”.

Por cuanto respecta a medidas diplomáticas, se decretaron severas restricciones de los espacios aéreo y marítimo, tendentes a lastrar el funcionamiento de la base militar británica. Todo ello sin que Castiella olvidara al repaso de viejas afrentas. El victimismo, al fin y al cabo, había y estaba dado fruto en el proceso descolonizador africano. ¿Por qué no apelar, pues, también sobre este particular, al sentimiento sustentado en agravios añejos?.De las exposiciones ministeriales también se hizo eco muy oportunamente la prensa: “España mostró siempre su mejor voluntad para con los gibraltareños. En 1815 se les dio permiso para ocupar temporalmente la zona neutral y construir allí un centro donde atender a los afectados por una atroz epidemia. En 1854 otra epidemia les sirvió de excusa para levantar otro hospital. Y de nuevo, la buena intención de España volvió a verse burlada en 1881, con la construcción de otra frontera, por completo ajena al Tratado”. El Tratado de Utrecht seguía dando juego en algún editorial: “Es hora de cumplir lo pactado, de respetar cuanto firmaron hace dos siglos y desde entonces no han cumplido. Nadie puede dudar sobre nuestras razones, cuando el mismo nombre de Gibraltar lo retrata: Town and Garrison of Gibraltar in the Kingdom of Spain. Esto es, Ciudad y Guarnición de Gibraltar en el Reino de España. ¿Habrá que explicárselo más claro?”. Los artículos de fondo, o al menos la mayoría de ellos, omitían que en prevención de futuros conflictos y sin duda por lo explícito del Tratado, Gibraltar había mutado de estatus y denominación, convirtiéndose en British Crown Colony of Gibraltar. O sea, Colonia Británica de Gibraltar. España no aparecía ya por ningún lado.

Los esfuerzos diplomáticos llevaban aparejada una última acción, de la que por una lado debería beneficiarse el vecindario de La Línea y su comarca, y por otro salir perjudicados los intereses nacionales en Fernando Poo, Anobón, Corisco y Elobey. Para el Campo de Gibraltar se trazó un ambicioso plan de desarrollo, con fábricas, nuevas vías de comunicación, urbanización de barriadas e instalaciones deportivas. Un proyecto precioso sobre el papel, mediante el que se buscaba dejar sentada la honesta y racional pretensión de ofrecer un futuro no sólo a cuantos acababan de perder sus ocupaciones en la colonia, sino a los propios colonos una vez convertidos en súbditos españoles. Respecto a Guinea, la todavía Guinea Española, se firmó su descolonización. Mal podía exigir aquel gobierno al Foreign Office que descolonizase el peñasco, cuando cobijaba sus propias colonias bajo el eufemismo de Provincia Ultramarina.

José Eulogio Gárate anotó 5 goles en sus 18 intervenciones con la selección española. El más bello para vestir de fiesta el nuevo estadio de La Línea, en pleno alarde reivindicativo del gobierno respecto a Gibraltar.

José Eulogio Gárate anotó 5 goles en sus 18 intervenciones con la selección española. El más bello para vestir de fiesta el nuevo estadio de La Línea, en pleno alarde reivindicativo del gobierno respecto a Gibraltar.

Si la descolonización gibraltareña iba a quedar reducida al sueño, gran parte de lo proyectado para La Línea tampoco saldría del papel. Se erigió, sin embargo, el estadio de La Línea, denominado José Antonio Primo de Riviera, por no perder la costumbre. Y sobre su césped, como una más de las medidas propagandísticas, se enfrentaron el 15 de octubre de 1969 para inaugurarlo, las selecciones nacionales de España y Finlandia, en choque de la fase clasificatoria para el Mundial de México. Una inauguración por todo lo alto, con presencia de autoridades en el palco y las cámaras de TVE inmortalizando el acontecimiento. Por cierto, el encuentro hubo de disputarse en horario diurno, porque estadio sí había, pero lo de la iluminación ya era otro cantar. España, bajo dirección de Ladislao Kubala,  formó con Reina; Gaztelu, Barrachina, Eladio; Violeta, Pirri; Amancio, Asensi, Gárate, Velázquez y Gento. Al inicio de la segunda parte saltaría Pujol en vez de José Eulogio Gárate, y en el minuto 53 Joaquín Sierra “Quino” relevaba a Paco Gento, ya en su despedida internacional, pues Rojo I, Churruca y Rexach, llevaban tiempo acumulando méritos. Lo más destacado de aquel choque resuelto con pasmosa facilidad por 6-0, fue sin duda el golazo de Gárate en impecable bolea, y los patrióticos comentarios durante una retransmisión pródiga en planos del peñón, “esa parte de España en manos inglesas”, al decir del comentarista.“La única colonia en territorio europeo”. O“esa afrenta que los españoles llevamos siglos reclamando con tanta razón como dignidad”.

Nuestra selección nada se jugaba, puesto que sus aspiraciones para estar presente en el Mundial azteca se habían esfumado ante Bélgica. Además, en una deriva harto preocupante, nuestros hombres habían caído en Helsinki por 2-0 ante la muy endeble Finlandia. Ese partido en el José Antonio Primo de Rivera tuvo, quiérase o no, mucho de charanga y brindis al sol, de medida cohesionadora, como entonces se decía. Y es que lo de buscar enemigos en el exterior siempre ha funcionado. Mejor buscarlos fuera que volver los ojos hacia dentro.

Por esa misma época y con intención semejante a la del partido contra los finlandeses, el reporterismo de TVE “improvisaba” encuestas en las calles. “Señor, ¿usted cree que Gibraltar debe ser español?”. O: “Señora, ¿qué diría usted a los ocupantes de Gibraltar?”. La respuesta era unánime, si bien con matices, pues cierto interpelado aseguró estar dispuesto a dejarse la sangre en el empeño: “Sólo espero la orden de Franco para coger otra vez la ametralladora”. El hombre, cincuentón y no muy bien conservado, había sido legionario, según confesó ante la cámara.

Menos belicoso que el viejo legionario, pero igualmente ante por las ondas, España reencontró a José Luis, mito juvenil ocho años atrás y en el más absoluto hermetismo desde entonces. Como “José Luis y su guitarra”, siendo estudiante universitario, hizo sonar en todas las emisoras de radio cierta canción dedicada a su novia “Mariquilla”. Durante 10 ó 12 meses no hubo guateque, verbena con o sin farolillos, o velada de piscina que se preciase, sin su voz desde el tocadiscos, cuando a éstos, casi un lujo asiático, se les llamaba “pik-up”, o en castizo “picú”. Los varones del 62 se peinaban a lo José Luis, mientras las chicas soñaban con un novio capaz de susurrarles frases tan bonitas. Pues bien, otro José Luis distinto al que dejara el estrellato para centrarse en los estudios, ahora sin guitarra y vistiendo frac, volvió a TVE para desgranar con semblante y voz crispados su nueva composición, cuyo estribillo repetía hasta el hartazgo “español, español, Gibraltar español, español, español, Gibraltar español”. Auténtico hito musical, sólo para arqueólogos del franquismo.

Huelga indicar que ante tal clima, la presencia de gibraltareños en nuestro fútbol o españoles en el del peñón, resultaba impensable.

Joseph Louis Chipolina, un gibraltareño en la Balona y el San Roque de Cádiz.

Joseph Louis Chipolina, un gibraltareño en la Balona y el San Roque de Cádiz.

Con la reinstauración democrática y en una profesión de fe merecedora de beatificación, llegó a pensarse acabarían poniéndose de acuerdo los gobiernos británico y español respecto a la descolonización definitiva. La mismísima “Dama de Hierro”, la ultra liberal que enviase hasta las islas Malvinas naves y aviones, consintió establecer un punto y final para el Hong-Kong británico cuando China apenas soñaba convertirse en la potencia económica que más adelante iba a ser. Pero Gibraltar jugaba en otra liga, conforme pudo apreciarse en seguida. La verja volvió a abrirse, sí, e incluso las agencias de viajes andaluzas pudieron organizar visitas turísticas por la colonia. Los “llanitos” también tuvieron ocasión de paladear lo mejor de esos dos mundos, por más que ya apenas se diferenciasen uno y otro. Y el contrabando, en especial el de tabaco, constituyó de nuevo una ayuda, si no sustento, para mucha gente de la Línea. El bocado del león quedaba en Gibraltar, sin embargo, con miles de sedes empresariales y una tupida red de oficinas bancarias parasitadas en su condición de limbo fiscal. Entonces comenzaron a verse niños gibraltareños en los equipos base de la Balompédica, el Algeciras o el San Roque gaditano. Niños que iban creciendo, escalaban peldaños y un buen día acababan enfundándose la camiseta del club en 3ª División o 2ª B. Todo ello, pese a un nuevo tropiezo diplomático, con ocasión de la boda entre el príncipe Carlos y Lady Di, a la que no asistieron los reyes de España porque los contrayentes iban a hacer escala en el peñón durante su luna de miel.

De entre los gibraltareños asomados al balcón de nuestras competiciones se hace imprescindible destacar a George Cabrera, All Green, Joseph Louis Chipolina, Liam Walker, Jaime Robba, o Jean Carlos Anthony García. Ellos, por fin, pudieron hacer un magistral regate a la verja.

Paul All Hamilton Green (5-V-1978) se anticipó a los demás, puesto que tras hacer méritos en la Balona B durante el ejercicio 1999-2000 lograría un puesto en el primer equipo de La Línea al año siguiente. Su simple presencia ya constituía novedad en nuestra 2ª B, y más, si cabe, cuando la Balompédica disputaba sus encuentros en casa, animado por una reducida aunque ruidosa peña gibraltareña, fanática, por supuesto, de Green. La Balompédica Linense no pudo evitar el descenso a 3ª en junio de 2002, cuando aún se pagaban buenas fichas en el fútbol de bronce y mantener la categoría constituía esfuerzo ímprobo. El gibraltareño All Green, al fin y al cabo hombre de la casa,  continuó defendiendo el escudo balompédico la campaña 2002-03.

El centrocampista Joseph Louis Chipolina (Gibraltar 14-XII-1987) saltó a la Balompédica Linense desde el Atlético Zabal y tras un buen ejercicio 2007-08 en 3ª División pudo asomar a 2ª B la temporada 2008-09. Dos campañas más en La Balona (2009-10 y 10-11), estas nuevamente en 3ª, serían antesala de su incorporación al San Roque gaditano, encuadrado en el mismo grupo de 3ª División que La Balompédica.

Liam Walker. Su zurda dejó huella por nuestros campos, antes de ser estrella en el peñón.

Liam Walker. Su zurda dejó huella por nuestros campos, antes de ser estrella en el peñón.

Liam Walker (Gibraltar 13-IV-1988) fue sin duda el más señero. Tras cerrar su etapa junior en el Algeciras juvenil de División de Honor, asomando incluso al primer equipo en 2 ocasiones, encaró la campaña 2007-08 con la ilusión de lucirse en 2ª B, luego de que los rojiblancos hubiesen conquistado un muy merecido ascenso. Su  entrenador, sin embargo, viéndolo demasiado joven y tierno para una categoría tan competitiva, recomendaría una cesión. Quintanar del Rey, Algeciras B y Atlético Zabal fueron escalas obligatorias antes de incorporarse a la Balompédica Linense, la campaña 2009-10, en 3ª. Luego pasó por Los Barrios, otra vez la Balona y San Roque de Cádiz, hasta que la oportunidad le llegase como llovida. Disputaba en el peñón un partido amistoso ante el Portsmouth británico con el combinado de Gibraltar (al no estar reconocida oficialmente esa Federación sería impropio calificar como selección al conjunto), cuando su excelente zurda despertó el interés del técnico forastero. No pararía hasta lograr el pláceme de su directiva y entonces Liam quiso devolverle el favor, cuajando una más que aceptable temporada en la 3ª inglesa. Veintiséis presencias y 2 goles en el Campeonato correspondiente a 2012-13 resultaron suficientes para que el club israelí Bnei Yehuda le abriese sus puertas. El equipo bajó a 2ª y ya no era plan continuar en Israel, máxime cuando su propia seguridad empezaba a estar comprometida por los cohetes lanzados desde el otro lado de la frontera. Estableció contactos con un par de entidades griegas, mucho más dispuestas a prometer que a comprometerse económicamente, y al fin optó por lucir como estrella en el Lincoln Red Imps. del peñón. Hasta el momento de redactar estas líneas había representado internacionalmente a la colonia en 7 oportunidades.

También de la quinta del 88 (nacido concretamente a la sombra del peñasco el 14-II-1988), el delantero George Cabrera debutó con el Algeciras, en 3ª División, a sus 18 años. Antes de enrolarse en el ya oficial campeonato del peñón, viviría una segunda temporada (2011-12) sometido a la disciplina blanquirroja.

El guardameta Jaime Roba y el defensa Jean Carlos Anthony García (este último nacido en 1992), prefirieron formarse al lado de casa. En la Balona Balompié el portero y alternando éste elenco con la plantilla de 2ª B el defensor. La temporada 2014-15 Jean Carlos García iba a encarar su segundo ejercicio en el Lincoln Red Imps., habiéndose lucido ya en dos ocasiones con la selección de Gibraltar.

Julio Gil Bado (Los Barrios, Cádiz, 1986) y Antonio Hernández (Gibraltar 3-II-1995), los dos con doble nacionalidad, podrían ampliar este epígrafe o reinaugurar el de españoles al otro lado de la verja. El delantero Antonio Hernández saltó desde el juvenil amarillo al Cádiz B, en 3ª División, la temporada 2013-14, antes de reforzar al Manchester United de Gibraltar para el actual torneo. Julio Bado, por el contrario, una vez internacional, lleva varias campañas en el fútbol colonial. Primero en el Lynx (al menos desde 2009 hasta 2014) y luego en Glacis United y Manchester United gibraltareño, ambos a lo largo de 2014-15.

Mientras estos jóvenes gibraltareños se hacían futbolistas en nuestro suelo, gobierno y autoridades deportivas del peñón seguían pugnando por verse reconocidos, al menos desde la UEFA. Bien mirado, su situación, como la de Groenlandia, Jersey, Guernesey, o Isla de Man, a caballo entre lo anómalo y el anacronismo, llamaba la atención. En el caso de Gibraltar, el tajante rechazo de nuestra Federación, sustentado en una negativa al reconocimiento no menos explícita desde la esfera política, distó mucho de arredrarles. Y si los responsables de la UEFA creyeron haber resuelto el caso con su inicial rechazo, tardaron poco en verse obligados a mudar de criterio. Una sentencia del Tribunal de Arbitraje Deportivo fechada en 2011, obligó a que el Comité Ejecutivo de la UEFA, reunido el 1 de octubre de 2012 en San Petersburgo, admitiese a la Asociación de Fútbol de Gibraltar como miembro provisional. Y por fin, el 24 de mayo de 2013, durante el Congreso Anual de la UEFA celebrado en el hotel londinense Grosvenor House, tras quedar garantizado que las selecciones española y gibraltareña no se medirían oficialmente, evitando de ese modo hipotéticos males mayores, Gibraltar se convertía en miembro 54 de pleno derecho, con los votos negativos de dos únicas asociaciones: Bielorrusia y España.

Si bien para cuando todo esto ocurría el balompié “llanito” había contado con la presencia de varios jugadores españoles -Julio Bado, por ejemplo, en el Lynx las campañas 2009-20, 10-11, 11-12 y 12-13; Juanjo Carricondo en el mismo equipo los ejercicios 2009-10 y 10-11, y en el Gibraltar Utd. 2011-12; Rafa Bado también en el Lynx 2010-11, 2011-12 y 12-13- a partir del reconocimiento oficial su número iba a multiplicarse, en cierto modo porque constituir clubes nuevos o revitalizar los ya existentes iba a convertirse en objetivo de no pocos empresarios.

Escudo del Gibraltar Scorpions, modesto aunque ambicioso equipo en la 2ª División gibraltareña.

Escudo del Gibraltar Scorpions, modesto aunque ambicioso equipo en la 2ª División gibraltareña.

Puesto que el campeón podría asomar a la fase previa de la Champions League, e incluso se reservaba otra plaza para las eliminatorias de la Europa League, ¿no habría interesados en invertir?. Por poco dinero, nada en comparación de lo que pudiera suponer el desembarco con conjuntos de nuestra 2ª B, se luciría pecho en el único estadio de la roca. Semejante cuento de la lechera tal vez tuviera un pase, limitado, quizás, a sociedades punteras. Pero estirar el sueño hasta las más pequeñas, tenía su mérito.  Y pequeña erala bautizada como Gibraltar Scorpions, de 2ª División. Con esa idea su directiva contrató a Manuel Crespo, técnico español bastante ducho en la Regional andaluza, y bajo su batuta a catorce futbolistas sevillanos, también de Regional en su mayoría, una pareja de La Línea y 4 ingleses. Eso, al menos, durante la pretemporada, porque a lo largo del ejercicio serían constantes las entradas y salidas, tanto en esta entidad como en otras de su Segunda Liga. Tan obvias resultaban las intenciones en el seno del Scorpions que hasta diseñaron una página web sin imágenes, referencias o presentación de la plantilla, sin seguimiento de la temporada, pero eso sí, con llamadas a invertir en el proyecto.

No deja de resultar curioso que el Gibraltar Scorpions hundiese sus raíces en nuestro futbol. Y es que uno de sus artífices había participado en el modestísimo Calpe F. C., entidad inscrita como Calpe C. F. en la liga local de Estepona. Cuando esta liguilla anunció su extinción, merced a la ayuda de un grupo de gibraltareños el club acabó trasladándose al peñón, para competir en su 2ª Liga a partir de 2010-11, mutado en F. C. De las cenizas de ese Calpe F. C. habría nacido posteriormente el Gibraltar Scorpions.

Preso de parecida fiebre, el campeón vigente, Lincoln Red Imps, aprovechando la simpatía que pudiese haber despertado en la vecina Cádiz tras contratar como entrenador a Raúl Procopio, un antiguo referente amarillo, sacaba carnets de simpatizante al precio de 2 euros. Carnet sin el más mínimo efecto práctico, aunque publicitado por señaladas glorias gaditanas de distinta época, como Sambruno, o el sudamericano Hugo Vaca.

Apenas si se habían estrenado los del peñón en un fútbol con todos los timbres de oficialidad, y ya buscaban convertirlo en negocio.

Tampoco quedaban atrás atendiendo al número de españoles en sus filas el Mons Cape Sports Club, el College Pegasus, o el Gibraltar Phoenix, sociedad ésta que después de ascender a 1ª en 2013-14 y tras una catastrófica temporada entre los mejores, acabaría desmantelando una plantilla bien nutrida de jóvenes andaluces. Y es que la población gibraltareña no daba para alimentar 8 entidades de 1ª División y 14 ó 16 de 2ª. Tocaba, pues, escarbar al otro lado de la verja.

Juanjo Carricondo no quiso que faltase Gibraltar en su amplio currículo por el extranjero.

Juanjo Carricondo no quiso que faltase Gibraltar en su amplio currículo por el extranjero.

Elaborar un catálogo sobre esos españoles en el campeonato del peñón resulta particularmente complejo, primero porque buena parte de ellos apenas si acababa de saltar desde la competición juvenil, y segundo porque en las actas a menudo se altera el orden de los apellidos, o el mismo muchacho es reflejado unas veces por su nombre de pila y otras por uno solo de esos apellidos. Formalizar métodos es simple cuestión de tiempo, y al nuevo Campeonato de Gibraltar aún le queda margen de mejora.

Su Liga, por lo demás, ofrecía aspectos curiosos. Al existir un solo campo en la colonia, todos los clubes debían disputar en él sus partidos. Y tal circunstancia determinaba un campeonato de sesión continua, con fútbol a diario y escaso tirón para el espectador.

De entre los múltiples españoles trotando por ese césped artificial, vayan siquiera unas líneas.

Rafael Bado Blanco, natural de La Línea, militó en Los Barrios, Tesorillo, Xerez B, Los Cortijos y nuevamente Los Barrios, hasta desembocar en Lynx, como ya se ha dicho, la campaña 2010-11. Y en el mismo club sigue, después de vestir la camiseta internacional gibraltareña en 2 oportunidades. Julio Gil Bado, natural de Los Barrios, permaneció en el Lynx hasta 2013-14, enfundándose las elásticas de Glacis United y Manchester United de Gibraltar durante el torneo 2014-15. Juan José Carricondo Pérez (Barcelona 4-V-1977), aventurero irredento, llegó a debutar con el primer equipo del F. C. Barcelona en 1995-96, tras lucirse en 2ª División con su filial. Pero allá por el verano de 1998, viendo que sus posibilidades de ascenso a la primera plantilla se esfumaban, se incorporó al Hearts of Midlottian escocés. Tres campañas más tarde saltaría al Bradford City inglés. Luego una temporada en nuestra 2ª B con el Jaén y nuevo salto a la brumosa Escocia, esta vez integrado en el Inverness y el Hamilton. Puesto que España siempre tira, dibujó un paréntesis con el Granada, Premiá y Mataró, entre 2ª B y 3ª. Y a partir de ahí, con la lengua inglesa bien aprendida, a conocer de primera mano el peñón y su fútbol, según la trayectoria ya descrita. Desde Gibraltar, por fin, a por otra aventura, ahora meridional, buscando los dorados atardeceres chipriotas mientras escanciaba sus últimas gotas de esencia en el Enosis Pitsilia y Aris de Limasol. En total 12 años pateando campos extranjeros.

Sambruno vistiendo la camiseta del san Fernando. Otra escala en Gibraltar, antes de optar por la retirada.

Sambruno vistiendo la camiseta del san Fernando. Otra escala en Gibraltar, antes de optar por la retirada.

El defensa Karim Decxhraoui Piñero (La Línea 30-IV-1992), y por lo tanto español, llegó al Lynx desde la Balompédica Linense, para afrontar el campeonato 2014-15 con la camiseta verde del College Europe.

El algecireño Daniel Ávalos López (28-I-1985), se incorporó al Lynx para este último ejercicio, después de lucir los colores del Orihuela y Los Barrios.

Francisco David González García, “Paquito” para el fútbol (La Línea 4-V-1986) atesoraba dos campañas en la Balona y cinco en Los Barrios cuando durante el pasado verano suscribió la cartulina del Manchester United, vistiendo, por lo tanto, camiseta roja y calzón negro.

Juan Sebastián Pagalajar Valero, “Juanse” (Jaén 19-IV-1989), conoció la Gleen Hoddle Academy jerezana, el Somozas gallego, el Jerez Industrial, el Cádiz , su filial, el San Fernando, Sanluqueño y Xerez, antes de vestirse de verde el pasado mes de agosto, color del College Europe en camiseta y pantalón. Allí, además de al citado Karim, tuvo por compañeros a Carlos Martín Briones, “Charly” (Madrid 18-II-1990),Juan Carlos Delgado Machado “Juanka” (9-X-1995), y Javi Tamayo (Jerez de la Frontera 26-II-1991). “Charly” llegaba después de 3 campeonatos con el Azuqueca, Juanka apenas si había cerrado su etapa junior ya Javi Tamayo simplemente le avalaban cuatro ejercicios en el modesto Guadalcacín. Otros serán sin duda más desconocidos para el aficionado: Gerardo López y Antonio Carmona, llegaron al Gibraltar Phoenix desde la Peña Madridista juvenil. Dani Lorenzo, en el mismo Phoenix, lucía historial con Los Cortijillos y Atlético Pastores. Diego Pacheco (6-IX-1996) aterrizó en el Britania desde el Algeciras cadete, Sergio Méndez (1-XII-1995) en el Glacis United desde el San Estanislao juvenil, y tanto Antonio Jiménez (28-II-1996) como David Rodríguez García, alias “Manteca” (13-I-1994) e Hilario Carretero (10-IV-1995), todos en el Europa Point desde el Taranguilla juvenil. Edén Villegas (12-VIII-1992) había tenido tiempo de moverse por el Algeciras y San Roque gaditano antes de recalar en el mismo Europa Point. Y sus compañeros de vestuario José Carlos Costa o Chema Arana Triviño también lo hicieronen el Algeciras y su filial -José Carlos-, o San Roque, Algeciras B y Montellano, por cuanto respecta a Chema. El portero José García (12-VIII-1995) llegaba a la misma entidad desde el Tarifa cadete, Richard Rico, con quien debía competir bajo el marco, desde la Balona B, y Manuel Alejandro Muiños “Mawi” (12-XI-1993) natural de La Línea, se forjó como medio centro en el Atlético Zabal juvenil. El central Antonio Sambruno, en cambio, gaditano a quien nuestra 2ª B se le quedaba pequeña hace unas cuantas temporadas y sólo la inoportunidad de varias lesiones impidió brillar más alto, era todo un histórico del bronce cuando con la temporada en marcha se le hizo hueco en el Lincoln Red Imps. Juan Manuel Balsalobre, en fin, “Titi” al vestir de corto (Los Alcázares 1993), ingresó en el St. Joseph´s desde el Algar, filial del Cartagena, aunque antes hubiese actuado durante dos campañas en el Horadada.

El Victoria Stadium, único campo gibraltareño y por lo tanto escenario de todos los partidos.

El Victoria Stadium, único campo gibraltareño y por lo tanto escenario de todos los partidos.

Perfil modesto, como puede apreciarse. En sintonía con un campeonato empeñado en ir creciendo y que, a no dudar, va a saber de muchos, pero que muchos españoles.

Sirva como argumento la relación de jóvenes compatriotas y sudamericanos “españolizados” por nuestro fútbol, presentes en el campeonato gibraltareño 2014-15.

JUGADOR

CLUB

Moreno Gómez Angels F. C.
Villada Morente Angels F. C.
Palomino Argüez Angels F. C.
Serrano Valdivia Angels F. C.
Lara De la Chica Angels F. C.
Chozas Hermoso Angels F. C.
Pino Moreno Angels F. C.
Diego Pacheco Expósito F. C. Britania
Fernando Cuesta F. C. Britania
Iglesias Franco Cannons F. C.
Fernández Gil Cannons F. C.
Navarro Figueroa Cannons F. C.
Gómez Cannons F. C.
Pons Cannons F. C.
De la Rosa Cannons F. C.
Castillo Cannons F. C.
Torres Rodríguez Cannons F. C.
Juanse Pagalajar College Europa
Juan Diego Molina College Europa
Pedro Soto College Europa
Karim Piñero College Europa
J. Carlos “Juanka” Delgado College Europa
Ramón Saavedra College Europa
Javi Tamayo College Europa
Craly Martín College Europa
Guzmán College Pegasus
González Guerrero College Pegasus
Callejón Lucena College Pegasus
Aparicio Fernández College Pegasus
Escobar Soler College Pegasus
Zurera College Pegasus
Franco College Pegasus
Camacho Campos College Pegasus
Durán Aparicio College Pegasus
Ávila Rambla College Pegasus
Pérez Ruiz College Pegasus
Álvarez Belsue College Pegasus
Sergio Méndez Glacis United
Julio Bado * Glacis United
López Rico Gibraltar Phonix
Daniel Lorenzo Cabeza Gibraltar Phonix
Adán Sánchez Lobato Gibraltar Phonix
Luis Silva Cortés Gibraltar Phonix
Triguero López Gibraltar Phonix
Emilio Crespo Herrera Gibraltar Phonix
Juan Fco. Sánchez Tinajero Gibraltar Phonix
Rocha Triguero Gibraltar Phonix
Fernández Heredia Gibraltar Phonix
Domínguez Rodríguez Gibraltar Phonix
Gerardo Rico López Gibraltar Phonix
Antonio Carmona Fernández Gibraltar Phonix
Cristian Saban Gibraltar Phonix
Carlos Juan Blázquez Benítez Gibraltar Phonix
Daniel Blázquez Benítez Gibraltar Phonix
Delgado Gibraltar Scorpions
Romero Palacios Gibraltar Scorpions
A. Pérez Jiménez Gibraltar Scorpions
Andrades Pérez Gibraltar Scorpions
Úbeda Navarro Gibraltar Scorpions
Salazar Oliva Gibraltar Scorpions
Gil Espinar Gibraltar Scorpions
Medina Mazo Gibraltar Scorpions
Terol Pedrero Gibraltar Scorpions
Pérez Marrufo Gibraltar Scorpions
Luna Corona Gibraltar Scorpions
Romero Pérez Gibraltar Scorpions
Romero Gordillo Gibraltar Scorpions
Durán Aparicio Gibraltar Scorpions
Gómez Reinaldo Gibraltar Scorpions
Bernal Cabeza Gibraltar Scorpions
Morán Camacho Gibraltar Scorpions
Ruiz Gibraltar Scorpions
Gordillo de Lope Gibraltar Scorpions
Borda Gibraltar Scorpions
Luque Bernal Gibraltar Scorpions
Adrián López Gibraltar United
Gracia Gibraltar United
A. Collado Gibraltar United
Víctor Gibraltar United
Villalta Gibraltar United
J. Collado Gibraltar United
Mejías Garnica Hunds Dogs
Robles Puertas Hunds Dogs
Gutiérrez Millán Leo F. C.
Rubio Olmo Leo F. C.
Fernández López Leo F. C.
Antonio Sambruno Lincoln Red Imps
Adán Guerrero Lions Gibraltar
Israel Castillo Lions Gibraltar
Salva Vallejo Lions Gibraltar
Dani Ávalos Lynx F. C
Sergio Gines Lynx F. C
Rafa Bado Lynx F. C.
Calvente Tomé Magpies F. C. B
Rojas Victoria Magpies F. C. B
Calvente Rivas Magpies F. C. B
Rivas Ortiz Magpies F. C. B
Estiven Morente Manchester United 62
Kevin Martínez Manchester United 62
Paquito González Manchester United 62
Julio Bado * Manchester United 62
Álvaro Navarro Manchester United 62
Sergio Gines Manchester United 62
Márquez Escavia Mons Cape Sports
González González Mons Cape Sports
Lupiánez Ocaña Mons Cape Sports
Vázquez González Mons Cape Sports
García Postigo Mons Cape Sports
Ardanaz García Mons Cape Sports
Gil Muñoz Mons Cape Sports
Sánchez Rodríguez Mons Cape Sports
Fernando Aguilera Mons Cape Sports
Bravo García Mons Cape Sports
Arcángel Galán Mons Cape Sports
Rojas Carrión Mons Cape Sports
López Blázquez * Mons Cape Sports
Ruiz López Mons Cape Sports
Careto Puerta Mons Cape Sports
Ruiz Gil Mons Cape Sports
Pérez Castillo Mons Cape Sports
Castillo Rafoso Mons Cape Sports
López Blázquez * Olympique Gibraltar
López López Olympique Gibraltar
Arenilla Salazar Olympique Gibraltar
Cardona Olympique Gibraltar
Pardo Olympique Gibraltar
Muñoz Ruiz Olympique Gibraltar
Linares Olympique Gibraltar
Olmo Pacheco Olympique Gibraltar
Torres Olympique Gibraltar
Busto Red Impuls F. C.
Ruiz Red Impuls F. C.
Hurtado Red Impuls F. C.
Collado Red Impuls F. C.
Oliva Red Impuls F. C.
Carlos Méndez St. Joseph´s

NOTA.- (*) Jugadores que cambiaron de club en Gibraltar durante la temporada 2014-15

Entrenadores españoles en la liga 2014-15

TÉCNICO

CLUB

Manuel Crespo Gibraltar Scorpions
José Requena College Europa
Raúl Procopio Lincoln Red Imps
Guillermo de Castro Lincoln R. I. (prep. físico)
Partido entre el Lincoln Red Imps. y el College Europa, a la vera del peñón.

Partido entre el Lincoln Red Imps. y el College Europa, a la vera del peñón.

Lo más llamativo del campeonato gibraltareño y su Federación es que mientras la FIFA no cambie sus actuales criterios, esto es admitir tan sólo territorios reconocidos por la Organización de Naciones Unidas, este deporte y su ente regulador quedarán sin acomodo en el máximo organismo mundial. Gibraltar, estatutariamente una colonia, tendría que acceder antes a la independencia. Y eso, hoy día, se antoja improbable.

OBSERVACIÓN: Descubrir el paso de futbolistas españoles por Gibraltar es especialmente dificultoso. Como entendemos, no obstante, que debe ser escrita esa página todavía en blanco, sirva este foro para solicitar cualquier información, pista o ayuda. Quienes conozcan rastros, nombres o trayectorias de jugadores españoles en Gibraltar, cualquiera que sea la época, o de gibraltareños por nuestros campos, rogamos contacten con CIHEFE, transmitiendo su aportación a:

cihefe@cihefe.es

De antemano, nuestra profunda gratitud.

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