La llegada del foot-ball a Asturias (y IV). Los primeros ases del balón.

Resumen

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Cuarta entrega de nuestro exhaustivo informe sobre la introducción y primeros pasos del fútbol en Asturias. Los primeros ases del balón.
Abstract

Keywords: Asturias, Football, History, Rivalries, Clubs, Players

The fourth and final part of our comprehensive report on the introduction and first stages of football in Asturias. The first classy players.

Artículo
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A estas alturas, mediada la primera década del siglo pasado, los acontecimientos de sport, con el football a la cabeza, se habían hecho un hueco en la sociedad asturiana. Del estatus y el prestigio que habían adquirido las entidades deportivas habla bien a las claras su inclusión en los principales festejos y proyectos municipales. En Gijón, por ejemplo, el alcalde Jesús Menéndez Acebal llevaba tiempo intentando crear la Asociación de Caridad de la ciudad, institución de beneficencia que sería constituida finalmente el 11 de febrero de 1905 contando, entre diversas personalidades, con representantes de Gijón Sport-Club, cuyo presidente José Suárez Sánchez formaba parte del consejo de administración.

Apenas un año más tarde, en febrero de 1906, era noticia la reunión de la Comisión Municipal de Festejos con los presidentes de las sociedades de recreo de la ciudad con objeto de planificar las fiestas veraniegas. Como era de esperar entre los mismos figuraba el máximo responsable del Sport-Club, por entonces Luis Menéndez Pazos. No en vano la junta directiva de la entidad venía colaborando en la organización de festivales recreativos de carácter benéfico. La probada capacidad de convocatoria de estos eventos confería a las sociedades de sport una influencia cada vez mayor.

Así se anunciaban los preparativos del festival en la prensa regional.

Así se anunciaban los preparativos del festival en la prensa regional.

Tanto como para que ese mismo año, en Avilés, el Sport-Club local fuera el colectivo encargado de organizar la tradicional Fiesta del Bollo, sin duda la celebración popular más importante de la villa. Tras la “Gran Verbena” de la noche sabatina, muy concurrida pese a las inclemencias meteorológicas, el domingo de Pascua estuvo lleno de actividades desde primeras horas de la mañana: las clásicas bombas y alborada al despuntar el día, el gran desfile de la carroza del Bollo acompañada de numerosa comitiva, el reparto de vino y bollos a los asociados, la romería vespertina amenizada por la música de las gaitas y los organillos donde tenía lugar la rifa del cordero, para poner fin a la fiesta al atardecer con el regreso de la carroza al punto de procedencia.

El espíritu reformista que impulsaba a las flamantes sociedades de sport hacía que no todos sus seguidores vieran de buen grado la participación de las mismas en este tipo de eventos que poco tenían que ver con la ambición regeneracionista que los animaba. Así lo manifestaba Lisardo en el Diario de Avilés al señalar que los jóvenes del Sport-Club saldrían airosos en el empeño  “porque guardan respeto a lo que realizaron sus antecesores“, aunque fuera “dar vida a una fiesta que no tiene razón de ser”, y señalaba:

 “(…) No están reñidas fiestas como la del Bollo con la de los juegos del Sport-Club; pero hay que preferir éstas a aquella. Vosotros que habéis emprendido con el ejemplo la propaganda de los ejercicios de fuerza; vosotros que tenéis conciencia de que con la fundación de gimnasios puede llegar un día en que se forme una generación de españoles, que nos hagan recordar aquellos que en Flandes, en Italia y en otras partes, dieron prueba de un vigor y una resistencia invencibles, realizáis una misión social importante siempre, porque así se forman pueblos sanos y fuertes.

Vengan pues pronto, en vez de fiestas y jolgorios como el de hoy, demostraciones de que sois unos atletas, de que podéis infundir nueva vida, vida más robusta, más apetecible a otra generación que, influida por vuestro ejemplo, haga de nuestro pueblo un pueblo vigoroso, atlético de cuerpo y de espíritu (…)

En ese ameno campo de la fiesta, donde hoy repartís bollos, donde las giraldillas y el baile atraen a la juventud, donde el amor brota de vuestros labios y de vuestras miradas, que broten también pronto los resultados de esa voluntad vuestra, de ejercitaros en la educación del organismo. A este espectáculo de vuestra galantería, que sucedan los que nos deis de vuestra destreza, de vuestra habilidad y vuestra fuerza. Así corresponderéis a las esperanzas que habéis hecho concebir, de que en un punto que constituye una parte de la regeneración de la patria, llevaréis vuestro grano de arena al edificio social del porvenir, en que todos debemos poner algo”.

Mucho más conforme estarían los defensores de la educación física con otras actividades de índole cultural y pedagógica que llevaban a cabo los integrantes de ambos Sport-Clubs. Gijoneses y avilesinos no sólo organizaban variados festivales atléticos, también realizaban incursiones en el ámbito de la música o el teatro.

Los de Gijón habían creado incluso una sección de declamación con la intención de continuar sus actividades durante el periodo invernal mediante veladas artísticas cuyos ingresos, como era habitual, se destinarían a casas de beneficencia. Y lo mismo ponían en marcha un concierto de la banda infantil de la Sociedad de Cultura Popular, con la intervención de señeras figuras del panorama lírico local como las del renombrado bajo Paco Meana o el célebre barítono Servando Bango, que preparaban una becerrada a beneficio de la Asociación Gijonesa de Caridad. El éxito parecía acompañar cada una de sus iniciativas. De hecho, desde su constitución tres años antes ya habían cambiado de sede otras tantas veces, ocupando ahora un local mucho mayor en el nº 3 de la Calle Covadonga, con salones para billares, duchas, gimnasio y esgrima, que se complementaba con un espacioso jardín en el que se tenía pensado realizar tiro al blanco.

Por fin, el 27 de abril de 1906, se anunciaba en los periódicos gijoneses la celebración del primer campeonato de foot-ball en la región, un torneo infantil en el que podrían tomar parte todos los equipos y colegios que practicaran tal actividad en Asturias y cuyos jugadores no superaran los 17 años. El certamen habría de disputarse durante el mes de septiembre, pero lamentablemente nunca llegó a ver la luz porque, para entonces, el Gijón Sport-Club había dejado de existir.

Así se anunciaba en El Popular la noticia de la desaparición de la entidad.

Así se anunciaba en El Popular la noticia de la desaparición de la entidad.

Nunca quedaron del todo claros los motivos de la desaparición de la principal entidad polideportiva de Asturias. Lo cierto es que sorprendía la extraña parálisis en cuanto a  acontecimientos futbolísticos de ese año si se comparaba con la proliferación de encuentros en años precedentes. No sólo en Gijón, tampoco en Oviedo y en Avilés se producía actividad alguna. Parecía como si las polémicas y los desencuentros entre los principales conjuntos de la región hubieran pasado factura. Fue preciso esperar al domingo 24 de junio para que tuviera lugar el primer partido de la temporada, entre dos de los equipos de “nuevo cuño”, el Oviedo Sportivo y la Sportiva Gijonesa, en el Campo de Maniobras de la capital. Precisamente ese mismo día se celebraba la Junta General Extraordinaria en la que se ponía fin a la peripecia vital del Gijón Sport-Club, circunstancia que sería recogida en la prensa dos días más tarde.

Los intentos de algunos socios para que no se llevara a efecto el acuerdo de disolución resultaron infructuosos. El cese de su actividad supuso un duro golpe para el deporte organizado en la ciudad, que tuvo que aguardar hasta bien entrada la segunda década del siglo para volver a contar con una entidad con semejante proyección y capacidad de convocatoria.

En el aspecto meramente futbolístico desaparecía el conjunto que indiscutiblemente ostentaba la hegemonía regional, habiendo logrado mantener su aureola de invicto hasta el final de sus días[1]. Durante los años siguientes la igualdad sería la tónica habitual. Ningún equipo conseguiría establecer un claro dominio sobre el resto. Irían surgiendo numerosos clubes a lo largo y ancho de la geografía asturiana, unos con una vida más prolongada que otros, que ayudaron a consolidar de forma definitiva el deporte del balón en la región. Pero si en el aspecto competitivo había una cierta igualdad entre los mejores equipos de las tres principales ciudades asturianas (donde se concentraba la mayoría de clubes de fútbol de la época), desde el punto de vista organizativo y social la supremacía correspondía al Avilés Sport-Club, la única de las tres entidades primigenias que seguía manteniéndose en primera línea y cuya pujanza y prestigio no cesaba de aumentar.

Así, tras la desaparición del Gijón Sport-Club, su homólogo avilesino retomó la idea de organizar un campeonato infantil de fútbol, creando la Copa Avilés, cuyas bases eran muy similares a las establecidas en su día por sus colegas. La edad de los participantes no podía exceder de 18 años y la copa quedaría en propiedad de aquel conjunto que ganara la edición en dos ocasiones consecutivas. En este primer torneo asturiano se inscribieron tres equipos: el Sporting Ovetense, la Sportiva Gijonesa y la sociedad organizadora del evento. Los partidos se celebrarían en el Campo del Carnero, en Avilés, coincidiendo con las fiestas de San Agustín.

 Foto: «Industrie», la escultura en bronce que sirvió de galardón para el choque Santander-Avilés.

Foto: «Industrie», la escultura en bronce que sirvió de galardón para el choque Santander-Avilés.

Tras deshacerse del once de la capital en el choque previo, el conjunto local se enfrentó a los gijoneses en la final disputada el 20 de agosto y, como ya era costumbre en las confrontaciones de cierta trascendencia en la región, la polémica fue la gran protagonista. El partido empezó con media hora de retraso ante las objeciones de los avilesinos a la edad de algunos jugadores del equipo rival, y finalizó sin haber concluido la primera mitad, con 1-1 en el tanteador, por la retirada del conjunto visitante en protesta por la concesión del gol del empate local, en claro offside según ellos. De esta manera el Sport-Club infantil se convertía en el primer campeón de Asturias de la categoría.

La proyección de la sociedad avilesina quedaba patente al traspasar las fronteras regionales. No sólo fue el primer club asturiano en enfrentarse a un conjunto de fuera del Principado al recibir la visita del Santander F.C. (3-0) apenas una semana después del exitoso torneo infantil; también sería el primero en competir lejos de la región aceptando la invitación del Athletic Club para participar en la Copa Vizcaya en septiembre. En su debut lejos de casa disputó un choque muy reñido con el madrileño Moncloa F.C. sucumbiendo por la mínima diferencia (3-2) en un partido que hubo de suspenderse ante la falta de luz y debió reanudarse a la mañana siguiente. Para tal ocasión reforzaron  a los de la villa del Adelantado alguno de los mejores equipiers del extinto cuadro gijonés (ya lo habían hecho frente al Santander), como Eduardo Prendes, Vicente Sánchez o Alvargonzález, además del entonces madridista Plácido Buylla. Y es que buena parte de los estudiantes asturianos enrolados en distintos equipos de la geografía nacional, o incluso en el extranjero, actuaban en los principales conjuntos de la región durante el periodo estival.

El deporte en Avilés recibiría un nuevo espaldarazo al producirse la fusión de la Sociedad Obrera Industrial de la villa y el Sport-Club en octubre de 1906. El vínculo entre ambas entidades dotaba a la nueva institución de mayores recursos, consolidando la hegemonía avilesina dentro de la región. El flamante Círculo Industrial y de Sport sería el referente deportivo en Asturias hasta principios de la década siguiente. Y, como tal, participaría en la reunión fundacional de la primera Federación Española de Fútbol en 1909, siendo el único representante del Principado en la misma.

Como puede suponerse desde el mismo momento en que el balón empezó a rodar por los verdes prados surgieron las primeras figuras en el panorama futbolístico regional. Aquellos que llamaban la atención por su coraje, destreza o velocidad pronto contaron con seguidores entre la incipiente «hinchada» y los medios de comunicación no tardaron en hacerse eco de sus «hazañas» en los terrenos de juego. Ya hablamos con anterioridad de elementos como Pedro Rubín en Oviedo o Luis Adaro en Gijón, como auténticos impulsores del juego en sus respectivas ciudades al haberlo practicado en el extranjero mientras cursaban sus estudios. Pero, con toda seguridad, el jugador más destacado de la época fue el guardameta gijonés del Sport-Club, Eduardo Prendes. Como ejemplo baste citar el siguiente párrafo en el que Sportman, cronista de El Popular, glosaba las virtudes del cancerbero:

El pintor Nicanor Piñole inmortalizó la figura del guardameta gijonés, primo del artista, en esto óleo sobre lienzo de 1907 titulado: “Eduardo Prendes, futbolista”.

El pintor Nicanor Piñole inmortalizó la figura del guardameta gijonés, primo del artista, en esto óleo sobre lienzo de 1907 titulado: “Eduardo Prendes, futbolista”.

La pelota estuvo constantemente en el campo de «Gijón» los schoust (sic) por parte de «Avilés» fueron muy magníficos y numerosos. De no habérselas con un goal keeper, cual el Sr. Prendes, hubieran hecho tres o cuatro goals, puesto que éste tuvo que hacer uso de su maestría en cuatro o cinco ocasiones, lo que le valió sinceros y justos aplausos de concurrencia.

Decía un jugador avilesino: «Si disparan un cañón Krüpp a la misma puerta del goal, estando Prendes de portero, apuesto la cabeza a que no entra la bala».

Y no deja de tener su razonilla el que así dijo. Prendes cual Frégoli, ese sublime artista a quien estos días hemos aplaudido, es único sin par, inimitable.

Estando comprendido entre el eleven con que (sic) nuestro «Gijón Sport» el Sr. Prendes, como portero, podemos ir a cualquier sitio, seguros de obtener la victoria. Es más yo, al menos, le considero indispensable e indestituible. Si en el team de «Gijón» faltase el Sr. Prendes, sería como si faltara todo”.

Las paradas «magistrales» de Prendes adornaban buena parte de las reseñas futbolísticas del momento. Tras la desaparición del cuadro gijonés, su bien ganada fama le hizo formar parte de la expedición que el Sport-Club Avilesino realizó a Bilbao para participar en la referida Copa Vizcaya de 1906. En la crónica publicada en El Noroeste por uno de los jugadores del equipo se destacaba su actuación en los siguientes términos:

(…) y por último, nuestro portero Eduardo Prendes, el cual con sus jugadas se ha hecho admirar y hasta los mismos jugadores de Bilbao han dicho que como «goalkeeper» es el mejor que hasta entonces habían visto”.

Otro de los grandes iconos del conjunto gijonés fue su capitán, Vicente Sánchez, quien comenzó alineándose en posiciones de vanguardia aunque terminaría retrasando su posición hasta ocupar el medio centro, convirtiéndose en el futbolista clave del juego del conjunto. En un encuentro disputado en el campo de El Carnero, en Avilés, la prensa le elogiaba con estas palabras: “(…) estuvo hecho un maestrazo, logrando en varias ocasiones atravesar el campo llevando el balón solo, burlando a sus contrarios que derribaba con la frescura y elegancia en él habituales; en realidad desarrolla un juego asombroso, es infatigable, sus piernas son de goma y él solo da atractivo y variedad al espectáculo“.

En junio de 1905 disputó el que a la postre sería su último partido con el equipo gijonés, pues debía trasladarse a Francia para continuar sus estudios, señalando el cronista de turno: “Con la ausencia del Sr. Sánchez pierde el «team» de Gijón un gran caudillo”.

La desaparición del Sport-Club le impediría volver a alinearse con sus compañeros, aunque sí lo haría con sus colegas avilesinos, formando parte del once local en la visita del Santander y siendo de la partida en el viaje a Bilbao, donde tendría una lucida actuación: “Vicente Sánchez, como centro medio ha demostrado ser un veterano en el «sport» del «football»”.

Por lo que respecta al conjunto avilesino cabe destacar a su capitán Jesús Gutiérrez, uno de los introductores del deporte del balón en la ciudad a su regreso de Liverpool. En un polémico choque contra sus vecinos de Oviedo desde la prensa de Avilés se acusaba a los rivales de estorbarle, ya que “lo acometían cuatro carbayones cuando éste se dirigía a rematar un goal (sic) centrado por Panizo”. Desde la acera de enfrente respondían a esta acusación en términos que no dejan lugar a la duda: “Es natural que marcasen cuatro ovetenses al Sr. Gutiérrez, y esto le prueba que nosotros conocemos el juego del foot-ball y sabemos que únicamente por dicho señor nos podía venir la derrota.”

Plácido Buylla, otro de los destacados en los   albores del fútbol astur.

Plácido Buylla, otro de los destacados en los
albores del fútbol astur.

Entre los asturianos que actuaban fuera de la región hay que resaltar la figura de Plácido Álvarez Buylla, el hermano mayor de la saga, quien tras sus primeros escarceos en la capital del Principado defendía ahora la camiseta del Madrid F.C., siendo un defensa “más impetuoso que técnico”, como gustaba de definirse, que “daba cuanto podía en todos los partidos”. Sus facultades físicas le permitirían disfrutar de una notable carrera futbolística, todavía en sus comienzos. Fue otro de los que acudió a Bilbao con el Sport-Club avilesino, y también recibió parabienes: “Plácido Buylla, que como Back se ha hecho admirar del público por la precisión y seguridad con que hace los pases…”.

Como corolario a este serial sobre la introducción del deporte del balón en Asturias podemos apuntar que en 1907 se celebró el que podríamos considerar como primer encuentro de viejas glorias en el fútbol regional. Se disputó en el Prado Redondo, a beneficio de la Asociación de Caridad, y enfrentó a un team de Gijón y otro de Avilés. El conjunto gijonés estaba formado por muchos de los jugadores que habían formado parte del desaparecido Gijón Sport-Club. En el avilesino se alineaban integrantes del Círculo Industrial y de Sport con varios refuerzos «foráneos», como Pedro Rubín o el guardameta Bernardo de la Puente, de la Sportiva Gijonesa, que hubo de suplir al meta Acisclo Aguirre, quien finalmente no pudo acudir. En El Noroeste dieron gran relevancia al choque y a la composición de los equipos “en los que figuran jóvenes distinguidos que en varias ocasiones han demostrado su gran habilidad para el difícil juego”. Y añadían:

Asturias06Vuelven a aparecer de nuevo tan apreciables jóvenes, que cultivaron la mayor parte en el extranjero ese sport ameno e interesante.

Y no piensen los dos teams que les prodigamos por adelantado nuestras alabanzas justas para atraer al Prado Redondo apiñada muchedumbre.

Citando solo los nombres de los jugadores, bastará para que todo Gijón, tanto el aristocrático como el popular se reúna hoy en el lugar de la fiesta para presenciar el gran torneo (…)”.

El partido tuvo lugar el 25 de agosto y finalizó con empate a un gol. La falta de conjunción y entrenamiento del cuadro local se dejó notar, y así lo hicieron constar las crónicas de los diarios gijoneses de forma un tanto sorprendente, dadas las circunstancias.

Como apunte final, hemos de destacar la condición de auténticos sportsmen de la que hicieron gala los hermanos Isaac e Ismael Fernández (futuros Figaredo[2]), pues no sólo militaron en los tres primeros equipos de la región: Gijón Sport-Club, Foot-Ball Club Ovetense y Sport-Club Avilesino, sino que además formaron parte de la «Federación Asturiana», sociedad de fútbol constituida en Madrid por estudiantes del Principado en 1903.

 “Referencias”

- Cuesta, Janel (2002). Todos los asturianos del Real Madrid C.F. Martecsa Ediciones VOC. Gijón.

- Rendueles, Alberto y Valverde, Jorge (1995). Avilés y su Fútbol. Un Siglo de Historia. Editorial JVAR. Avilés.

- Varios autores (1990). Sporting – I. Paisaje y Figuras. Real Sporting de Gijón. Gijón.

Prensa

- Diario de Avilés. Avilés.

- El Carbayón. Oviedo.

- El Comercio. Gijón.

- El Correo de Asturias. Oviedo.

- Estampa. Madrid.

- El Mundo Deportivo. Barcelona.

- El Nervión. Bilbao.

- El Noroeste. Gijón.

- Noticiero Bilbaíno. Bilbao

- El Popular. Gijón.

- El Progreso de Asturias. Oviedo.


[1] Entre 1903 y 1905 el primer equipo del Gijón Sport-Club disputó trece encuentros contra las otras dos sociedades deportivas asturianas con un saldo de 9 partidos ganados y 4 empatados, con 16 goles a favor y 2 en contra.

Ante el Foot-ball Club Ovetense jugó 6 encuentros, de los que venció 4 y empató 2, anotando 8 tantos y encajando 1.

Se enfrentó en siete ocasiones contra el Sport-Club Avilesino, con 5 triunfos y 2 empates, con 8 goles a favor y 1 sólo en contra.

[2] Ismael Fernández Herrero llegó a la presidencia del Real Sporting de Gijón en 1921. Tiempo después comenzó a aparecer en los periódicos como Ismael Figaredo, apellido con el que pasaría definitivamente a la posteridad del club rojiblanco (véase capítulo II de esta serie).

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