Pahiño y Arsuaga: ejemplo práctico sobre la autoría de los goles en las primeras 4 décadas de la Liga.

Resumen

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Tomando como ejemplo un partido de 1950 veremos cómo diversos cronistas deportivos no son capaces de ponerse de acuerdo en la autoría de un gol, pese a que todos ellos asistieron en directo al encuentro. Partiendo de este caso veremos cómo los listados de goleadores que se dan como ciertos en las primeras cuatro décadas de la historia de la Liga, pueden no ser reales en parte.
Abstract

Keywords: Goals, Authorship, Football, History, Spain, Sports Reporters

Taking as an example a game of 1950 we will see how various sports reporters are not able to agree on the authorship of a goal, although all of them attended the match live. Starting from this case we will see how the lists of scorers that are given as true in the first four decades of the history of the League, may not be real in part.

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A finales del mes de Marzo de este año surgió una nueva polémica en la Liga española con la autoría de un gol. Poca novedad en algo que sucede bastantes veces al año pero que sin embargo esta vez obtuvo cierta notoriedad ya que el actor principal era el mejor jugador de uno de los dos grandes clubes de la Liga. En el derbi catalán tras un lanzamiento de falta de Leo Messi el balón fue desviado por el españolista Victor Sánchez, quien introdujo en su propio marco la pelota y que de no haberlo hecho es probable que también se hubiera alojado en el fondo de las mallas al no poder llegar al mismo el meta blanquiazul. De trasfondo sobre la autoría se encontraba el Trofeo Pichichi y la Bota de Oro, sendos trofeos individuales que premian al mejor goleador del campeonato español y de las ligas europeas. Como quiera que el diario MARCA tiene que ver en ambos galardones: en el primer caso quien otorga el trofeo en base a sus cronistas y en el segundo es miembro del European Sports Media (ESM), que es la asociación que concede el galardón de la Bota de Oro, era importante para los seguidores tener claro de quien era realmente la autoría del gol. Tras unos días de dudas, debates y discusiones de los aficionados y los periodistas sobre a quién asignárselo, el director de MARCA reunió un comité de “sabios” en la redacción para revisar los videos disponibles y dejar definido sin lugar a dudas el autor real del gol.

Toda vez que en este reportaje no vamos a dilucidar la autoría de aquel gol, si queremos recordar aquellos años en los cuales no había cámaras de Televisión en los estadios y unicamente con la pluma de los cronistas desde las gradas o con el acta arbitral, se estipulaba quién había marcado cada gol, independientemente de quién hubiera lanzado, en quién hubiera golpeado o cómo se hubiera alojado en el fondo de la red. También de esta forma nos preguntamos si todas las cifras de goleadores anteriores a la irrupción de las televisiones en los campos de futbol son 100% validas o como comúnmente se suele decir cada uno arrima el ascua a su sardina. Es decir, ¿estamos seguros que la cantidad de goles otorgados a cada jugador en las primeras décadas son los que realmente marcaron? Esta pregunta, de la cual el autor no tiene duda en la respuesta, nos sirve como base para revisar un partido concreto de un jugador madridista a caballo entre las décadas 40 y 50, que tuvo una gran faceta goleadora: Manuel Fernández “Pahiño”.

Manuel Fernández “Pahiño”

Manuel Fernández “Pahiño”

Si uno revisa por Internet observara distintas cifras para los registros goleadores del delantero pontevedrés. En la página web oficial del Real Madrid se expone brevemente que marcó 125 goles en 143 partidos oficiales sin hacer distinción entre los distintos torneos jugados. Si se miran los registros en la página oficial de la LFP se menciona de manera detallada por temporada que marcó 109 goles en los 5 campeonatos ligueros que disputó con la camiseta blanca, cantidad esta última que no concuerda con la indicada con la web bdfutbol que lo sitúa en 111, que a su vez difiere de la ofrecida por la web de la Peña Madridista El Aguanis, que en su elaborado listado de jugadores y partidos, le otorga 108 goles en liga al gallego. Sin embargo las 3 webs coinciden que en un partido disputado en San Mamés, en concreto a comienzos de Noviembre de 1950 que el Real Madrid visita La Catedral, Pahiño marca dos de los goles en la victoria madridista por 2-5, en concreto el tercero y quinto de los visitantes. Como la intención de este artículo es ver la disparidad de criterios de quienes vieron el partido, vamos a revisar las hemerotecas para ver cómo la prensa determinó la autoría del tercer gol madridista.

ABC no tiene enviado especial para este partido y la crónica del mismo la firma la agencia Mencheta donde se indica lo siguiente para los goles madridistas: “[…] A los veintiséis minutos, Arsuaga se apodera del balón despejado por la defensa madridista y se planta tranquilamente ante Lezama al que fusila con un tiro raso. En pleno desconcierto bilbaíno no le resulta difícil al Madrid volver a marcar. El cuarto tanto es también obra de Arsuaga, a los treinta y un minutos.” En la Hoja del Lunes de Madrid también se sirve de otra agencia, en este caso Cifra, para publicar la crónica en la cual se indica el gol de esta manera: “[…] estrellando Montalvo un balón en el larguero. A los veintisiete minutos avanza Pahiño, que burla a Areta y marca el tercer gol madrileño cuando Lezama salía de su puerta.” esta misma agencia también le sirve la crónica a El Mundo Deportivo. El diario MARCA por su parte si manda a Bilbao un enviado especial y bajo la firma de Carrasco narra así el gol: “Atrás hay mucha solidez y la delantera profundiza. Y ello es la causa de que llegue el tercer gol a los veintiséis minutos de juego, al aprovechar Arsuaga, en veloz carrera, un despeje largo de Muñoz. Lezama no se decide a salir y el extremo sin parar bate la portería bilbaína.” En el bilbaíno La Gaceta del Norte la crónica la firma José María Mateos y lo recoge de esta forma: “[…] Mal asunto para un equipo el quedarse sin defensa central puesto esencialísimo. Para cubrir ese peligro bajó Venancio a la defensa, pero entre que sí y que no, Arsuaga se cuela y cuando salía Lezama éste se precipita un poco y aquel marca el tercer tanto”. Por su parte la Hoja del Lunes en la edición de Bilbao dejo constancia de esta manera: “Y vino la lesión de Areta con la sustitución momentánea de Venancio. Pero vino el tercer gol, marcado por Pahiño y ya no hubo que pensar sino en ganar.” El diario YA si tuvo un enviado especial a Bilbao en la figura de Raúl Sentirían quien anoto los goles de esta manera: “[…] el nuevo empate, a fallo de Muñoz, colándose Arteche para ceder a Gaínza, que fusila por bajo a los once; y goles de Arsuaga, a los veintiséis y treinta y uno, con el final de Pahiño a los treinta y nueve.”. Si leemos la crónica de Monchín para El Correo Español de Bilbao nos encontramos con una nueva variante: “Y es el mismo Montalvo el que escapa de nuevo burlando a la defensa y tirando a gol cuando Lezama titubea en la salida. Es el tercer tanto”

Pedro María Arsuaga

Pedro María Arsuaga

Como vemos en la muestra hay periódicos de todo tipo tanto regionales como nacionales y la disparidad en la autoría queda en que cuatro cronistas le otorgan el gol a Arsuaga, dos a Pahiño y uno a Montalvo. La inexistencia de muchas actas en esos años tampoco ayuda a deshacer el entuerto, dado que el árbitro está a pie de césped y al menos cuando ya existían los números en las camisetas podía identificarlos más fácilmente. La duda siempre se resuelve usando el sentido común revisando las hemerotecas disponibles, teniendo confianza en la seriedad de los medios revisados, leyendo las crónicas de los periodistas presentes, pero siempre con la duda de que el cronista local haya identificado bien a los jugadores desde su lejana posición algo que era también difícil en esos años. Tampoco podemos olvidar que las crónicas eran cogidas con notas y esperando que la memoria no fallase, puesto que el cronista no podía dejar de mirar para redactar y tampoco podía apoyarse en ningún método audiovisual posterior, quizás como mucho en alguna foto de algún reportero gráfico que pudiera haber captado el gol o parte de la jugada. Por no olvidarnos que las crónicas, en el caso de los enviados especiales, podían ser dictadas por teléfono por lo cual había que atenerse que estas fueran bien escuchadas, en aquellas lineas telefónicas de la época, por el receptor al otro lado del aparato y este lo transcribiera correctamente. En el anuario histórico de CIHEFE correspondiente a la temporada 50-51 se optó por darle el gol a Arsuaga a tenor de lo revisado en estos y otros periódicos de la época. Con este breve reportaje quiero resaltar que todas las cifras y anotadores de las primeras décadas de la Liga no puede ser tomadas 100% al pie de la letra y siempre, obviamente en las grandes cifras, van a estar sembradas de ciertas dudas, de tal forma que cuando veamos que uno u otro listado ofrezcan ciertas cifras hay que preguntarse de dónde son las fuentes obtenidas para obtener tal listado. Esto lo hago extensible para las estadísticas mostradas en las redes sociales, por ejemplo por los diferentes “expertos” de las radios nacionales, de las cuales nunca se sabe de dónde y cómo han tomado los datos sino que directamente se dan por válidos. ¿Son copiar/pegar de viejos listados de los cuales no se sabe la procedencia o realmente se han molestado en ir a las hemerotecas a verificar esos datos?

Como penúltimo apunte del por qué de la elección de este partido tiene una sencilla explicación: el último gol madridista fue el gol número 1000 del Real Madrid en la historia de la Liga. Cierro este reportaje agradeciendo la ayuda prestada por Luis Javier Bravo Mayor al buscar parte de los datos mencionados en la Hemeroteca Municipal.

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Nº 109

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