Compartiendo opinión con José Ignacio Corcuera (Falsedades, omisiones y desmemoria)

Resumen

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Partiendo de la frase escrita por el Sr. José Ignacio Corcuera en su último artículo publicado en la revista Cuadernos de Fútbol en su número 112 [“(…). La Historia existe para enseñarnos y evitar en lo posible la repetición de errores, fruto del desconocimiento. Para enriquecer nuestra visión del mundo y de nosotros mismos, no para avergonzar a nadie. Y mientras esto no sea entendido, parco será el provecho a extraer de cuanto hicimos.”], el objetivo del presente artículo es doble: por un lado, corroborar la entrega por parte del Athletic Club de los 145 trofeos existentes en sus vitrinas con destino a la campaña de suscripción al Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos, a través de la bibliografía y prensa bilbaína de la época, así como de la información que se conserva en el Archivo correspondiente a la casa civil de S. E. El Generalísimo sito en las dependencias del Patrimonio Nacional, y, por otro, ofrecer una hipótesis (no apoyada ni sustentada en ninguna prueba escrita) relativa a la trágica desaparición del jovencísimo futbolista del Athletic Club José Luis Justel Bollar durante la Batalla del Ebro en el frente de Gandesa, cuando combatía en el bando nacional tras su movilización por el mismo después de la caída de Bilbao y, por extensión, de Bizkaia.
Abstract

Beginning with the phrase written by Mr. José Ignacio Corcuera in his last article published in Cuadernos de Fútbol magazine 112 [“(...). History exists to teach and avoid possible error redundancy resulting from ignorance. To enrich both our world’s and our vision and not to embarrass anyone. And as long as this is not understood little will be the benefit to extract from what we did.”], the objective of this article is twofold. On the one hand, to corroborate through the bibliography and Bilbao’s press of the time as well as from the information corresponding to the civil house of Y. E. The Generalissimo located in the National Heritage dependency conserved in the Archive, the award of 145 existing trophies in the showcase to the National Treasury of the Government of Burgos by the Athletic Club. And on the other hand, to offer a hypothesis (not supported nor verified by any written evidence) regarding to the tragic disappearance of the very young Athletic Club soccer player José Luis Justel Bollar during the Battle of the Ebro on the front of Gandesa. Such event happened when he was fighting on the national side, succeeding his mobilization right after the fall of Bilbao and, by extension, Bizkaia.

Artículo
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Justel01CONTENIDO:

1.- Breve introducción

2.- Fuentes bibliográficas, archivísticas y periodísticas relativas a la donación de sus trofeos por parte del Athletic Club con destino a la campaña de suscripción al Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos

2.1.- Fuentes bibliográficas

2.2.- Fuentes archivísticas

2.2.1.- Archivo de la casa civil de S. E. El Generalísimo sito en las dependencias del Patrimonio Nacional

3.- El Athletic Club en los comienzos de la temporada 1937-38

3.1.- Adhesión del club a la nueva Federación Española de Fútbol con sede en San Sebastián y reapertura del campo de San Mamés

3.2.- Anuncio del Campeonato de Vizcaya o Torneo Amateur

3.3.- Cierre de la temporada 1937-38 por parte del Athletic Club

4.- José Luis Justel Bollar:  Su carrera futbolística, su trágica desaparición en el frentee hipótesis del porqué tras su movilización no fue reinsertado a la vida civil

4.1.- A modo de homenaje a José Luis Justel Bollar

1.- Breve introducción

Con motivo de la reciente publicación por parte de José Ignacio Corcuera en el nº 112 (01-09-19) de la revista digital Cuadernos de Fútbol bajo el título “Falsedades, omisiones y desmemoria (http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2019/09/falsedades-omisiones-y-desmemoria/), quisiera detenerme en tres partes del texto redactado por aquel:

I.-(…). La Historia existe para enseñarnos y evitar en lo posible la repetición de errores, fruto del desconocimiento. Para enriquecer nuestra visión del mundo y de nosotros mismos, no para avergonzar a nadie. Y mientras esto no sea entendido, parco será el provecho a extraer de cuanto hicimos.

Uno de los casos más llamativos por cuanto respecta a la manipulación de nuestra historia futbolística, tuvo y tiene por epicentro al Athletic Club bilbaíno. Y no respondió a improvisación, sino al decidido interés de ocultar antiguos vínculos con el franquismo en plena Guerra Civil, aun a costa de dejar las vitrinas sociales sin un solo trofeo.

(…). No corresponde a la lucubración, sin embargo, colegir que el olvido de estos hechos, sobre los que un altísimo porcentaje de devotos atléticos ni siquiera oyeron hablar, fue consciente y orquestado. Interesó no airearlo, simplemente. Se enterró en el polvoriento cofre de la desmemoria, puesto que resultaba imposible borrar las primeras brevísimas referencias en prensa, que sin mucha concreción sugerían algo al respecto. Un olvido acomodaticio, rastreable a través de la bibliografía rojiblanca.” [A modo de apunte marginal y ligado con el título del artículo del Sr. Corcuera puede leerse el artículo publicado por Jon Juaristi (además de, entre otras facetas, poeta, novelista, ensayista y traductor español en euskera y castellano, es en la actualidad catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alcalá de Henares, habiendo dirigido así mismo la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes) en el diario ABC de fecha 29-01-2014 (http://paralalibertad.org/balompie/), y que cada cual extraiga sus conclusiones].

No quisiera continuar sin emitir mi parecer acerca de la trayectoria socio-política del Athletic Club, equipo al que, he de reconocer, he llevado y llevo en mi corazón desde mi más tierna infancia, sin ser un forofobeitia exacerbado: El más que centenario Athletic Club, queramos o no, ha sobrevivido a todos los vaivenes políticos y sociales. Ha conocido la monarquía con Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, la dictadura franquista, la nueva monarquía y la actual España de las autonomías. En resumen, ha conocido el devenir de un estado y de una sociedad a lo largo de más de cien años –¡qué pronto se dice pero cuan largos son!– y, se quiera o no, se esté a favor o en contra, ha debido y ha sabido adaptarse a las circunstancias socio-políticas de cada momento socio-político concreto. Al fin y al cabo, este Athletic Club al que tantas personas llevamos en nuestro corazón, es más que un Club; es una filosofía y el fiel reflejo de una comunidad que camina de la mano junto a él. ¡Y conste que no se trata de una bilbainada!

II.- “ (…). En ese contexto cuesta mucho, muchísimo, entender la desgracia del neófito José Luis Justel. ¿Por qué pereció en el frente, cuando sus compañeros apenas si oyeron silbar las balas a partir de 1938? Podríamos no averiguarlo nunca.”

III.-(…). Ocurriría otro tanto en los dos tomos titulados “San Mamés, la Catedral” (1982), sucinta historia rojiblanca que bebía hasta ahogarse en la fuente de Mateos. En los seis que compusieron la “Historia del Athletic Club”, distribuidos en fascículos con la aquiescencia o bajo auspicio del propio club, alboreando los 90. Y por no variar, en un opúsculo a cargo del diario “Marca” (1994), la lujosísima y poco útil “Historia del fútbol vasco”, ya al cambiar de siglo, el libro del centenario rojiblanco, simple álbum fotográfico a cargo de la leonesa Editorial Everest, y entre medias con los escritos de Enrique Terrachet, firma habitual en la revista “Athletic”, allá por los 70. La correría de los trofeos pudiera pensarse nunca existió. Y no porque los nuevos autores desconociesen el hecho, puesto que para la teórica enciclopedia rojiblanca y la “Historia del fútbol vasco” -en realidad vasco-navarro- se empleó como referencia de cabecera el librito de José Mª Mateos. Tuvieron que leer por fuerza aquel par de parrafitos, ya que los firmantes reproducían frases idénticas, junto a errores de antaño. Simplemente prefirieron omitir algo cuya narración ya no salía a cuenta. Joseba Moro, por el contrario, sí se hizo eco y documentó aquel hecho en su todavía reciente historia del campo de San Mamés, presentada durante el mandato presidencial de Urrutia.

A la vista de lo anteriormente citado, mi intención al redactar este pequeño trabajo es doble: por un lado, corroborar la participación del Athletic Club en la suscripción de fondos a favor del Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos a través por un lado, de la bibliografía y prensa bilbaína de la época, así como, por otro, con la ayuda de la información que se conserva en el Archivo correspondiente a la casa civil de S. E. El Generalísimo sito en las dependencias del Patrimonio Nacional (recuperada esta última de http://saltataulells.com/fuentes-primarias/cesion-de-las-copas-y-trofeos-del-athletic-club-al-gobierno-de-burgos/, sitio web cuyo autor es Antonio Arias Velasco, antiguo socio numerario de CIHEFE. La información citada queda recogida en el artículo del mencionado autor de fecha 18 de febrero de 2019 y que lleva por título “Trabajo dedicado a José Ignacio Corcuera de CIHEFE sobre la cesión de las copas y trofeos del Athletic Club al Gobierno de Burgos”) y, por otro, presentar una hipótesis (no apoyada ni sustentada en ninguna prueba escrita) relativa a la muerte del jovencísimo futbolista sestaoarra José Luis Justel Bollar.

Vayamos, pues, por partes.

Antes de continuar, debo y deseo afirmar que así como admiro profundamente la producción de José Ignacio  Corcuera, tampoco, ¡Dios me libre!, he formado ni formaré nunca parte del “olvido acomodaticio, rastreable a través de la bibliografía rojiblanca” que menciona en su riguroso artículo José Ignacio Corcuera, (¡cuidado, lector/a, nunca jamás me lo ha echado en cara!) pues lo narrado por Joseba Moro Aguayo en la página 208 de su libro “San Mamés: Memoria e historia de la Catedral”, publicado por la editorial Athletic Club en noviembre de 2013 [“(…), en el descanso del partido se hizo entrega al gobernador militar, de los 145 trofeos que el Athletic tenía en su poder como contribución al tesoro nacional. (…)”] yo personalmente ya lo había escrito y difundido en el primer libro escrito por mí y dedicado a quién hubiera sido mi suegro de no haber fallecido a la temprana edad de 46 años: [AIESTARAN, Carlos. Echevarría. Guardameta del Athletic Club (1938-1942), Bilbao, Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2001, p. 231]

Siempre he sido partidario de contar la historia como sucedió y no como nos hubiera gustado que sucediera, pase lo que pase, caiga quien caiga y se diga lo que se diga.

2.- Fuentes bibliográficas y archivísticas relativas a la donación de sus trofeos por parte del Athletic Club con destino a la campaña de suscripción al Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos

2.1.- Fuentes bibliográficas

Paso a continuación a transcribir íntegramente lo relatado por mí en la p. 231 del libro anteriormente mencionado:

ANÉCDOTAS

Nº 1

La entrega de los trofeos del Athletic al Tesoro Nacional.

Durante el descanso del partido que se menciona posteriormente en el apartado 3.2. de este trabajo  y que enfrentó al equipo ‘azul’ contra el ‘blanco’ en San Mamés, el día 10 de octubre de 1937, el señor S. Luis Casajuana Curial, presidente del Athletic, ofreció al gobernador militar[1], para la suscripción nacional, los trofeos ganados por el club desde su nacimiento, y que ascendían en aquella época al número de 145. En las breves palabras que pronunció, dijo, entre otras cosas y de manera lisa y llana, QUE:

LOS ÚNICOS BIENES DE QUE DISPONE EL ATHLETIC SON ESOS TROFEOS Y GUSTOSAMENTE SE DESPRENDE DE ELLOS EN HOMENAJE Y HOLOCAUSTO A LA ESPAÑA NUEVA QUE SE ESTÁ FORJANDO”, terminando la ceremonia con los vivas reglamentarios a España y al Generalísimo Franco. (Fuente: MATEOS, José Mª: Los cincuenta años del Atlético de Bilbao, 1898-1948. Bilbao, Talleres Escuelas J. de P. de Menores, 1948).

Cabe comentar que con relación a esta ceremonia resulta curioso observar la diferente interpretación de este hecho según el autor que la narre:

a) Es simplemente un acto protocolario y los trofeos desde luego siguen y han estado siempre en las vitrinas del Athletic de Bilbao” (Versión oficial del Athletic Club hasta la edición a cargo del mismo del libro ya mencionado escrito por Joseba Moro. Fuente: MÚGICA, J. M.; CRESPO, Paco; BAÑOS, Juanjo: Athletic Club [Fascículos]. Bilbao, International Book Creation, 1984-1985, p. 138).

b)Más que el valor material de estos trofeos era lo que representaban, ya que puede decirse que en ellos estaba condensada toda la historia del fútbol” (Versión de José María Mateos. Fuente: MATEOS, José Mª: Los cincuenta años del Atlético de Bilbao, 1898-1948. Bilbao, Talleres Escuelas J. de P. de Menores, 1948, p. 81).

c)Las vitrinas entregaban toda su historia y todo su mérito artístico para que, hechos de oro y plata, contribuyesen en un viril pasaje de la historia de España. ¡Bello gesto del Athlétic! Y en San Mamés resonaron las notas vibrantes de los himnos y de nuestra Marcha Granadera –himno nacional- mientras en lo alto del mástil la bandera española extendía su protección sobre la enseña del Athlétic. ¡El Athlétic y San Mamés por y para España!” (Versión de González de Ubieta. Fuente: GONZÁLEZ DE UBIETA Y ABASCAL, Francisco: Historia del Athletic Club de Bilbao [hoy Atlético] 1898-1940/Un Club de leyenda y la leyenda de un Club. 1ª edición, Madrid, Alonso, 1941, p. 232).

2.2.- Fuentes archivísticas

2.2.1.- Archivo de la casa civil de S. E. El Generalísimo sito en las dependencias del Patrimonio Nacional

a) Telegrama:

[Telegrama 1: Mensaje común a los telegramas emitidos desde la Zona nacional. ¡Cualquier medio era bienvenido para incrementar la suscripción de fondos con destino al Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos! Fuente:  http://saltataulells.com/fuentes-primarias/cesion-de-las-copas-y-trofeos-del-athletic-club-al-gobierno-de-burgos/]

[Telegrama 1: Mensaje común a los telegramas emitidos desde la Zona nacional. ¡Cualquier medio era bienvenido para incrementar la suscripción de fondos con destino al Tesoro Nacional del Gobierno de Burgos! Fuente: http://saltataulells.com/fuentes-primarias/cesion-de-las-copas-y-trofeos-del-athletic-club-al-gobierno-de-burgos/]

SALAMANCA BILBAO 11.40. 11.15 H- GOBERNADOR MILITAR

POR PRESIDENTE ATHLETIC- CLUB DURANTE EL PARTIDO CELEBRADO AYER (N. del A. del artículo: el anteriormente mencionado 10 de octubre de 1937) ME HAN SIDO ENTREGADAS COPAS Y TROFEOS EN NUMERO (sic) DE 145 CON DESTINO A SUSCRIPCION (sic) NACIONAL. PUNTO: RUEGO V. E. ME DIGA SI DICHOS EFECTOS PUEDO ORDENAR SEAN DEPOSITADOS ESTA SUCURSAL BANCO DE ESPAÑA O EL DESTINO DE LAS MISMAS QUE V. E. ORDENE”. (N. del A. de la web mencionada anteriormente: En la parte baja hay un texto escrito a mano, que dice lo mismo que indica el documento siguiente).

b) Notificación: “Burgos 15 octubre 7 (N. del A. del artículo: ¿1937?)
Teniente Coronel Ayudante Secretario Generalísimo.
Gobernador Militar de Bilbao.

S. E. el Generalísimo le encarga haga presente al Athletic Club su agradecimiento por el rasgo patriótico de desprenderse de Copas y trofeos con destino a Tesoro Nacional. Queda V.S. autorizado a depositarlos en Sucursal Banco de España esa Plaza.

Trasmítase:
De Orden de S. E.
EL TENIENTE CORONEL AYUDANTE SECRETARIO

c) Nota 1:

Cuartel General del Generalísimo
ESTADO MAYOR
Sección PRIMERA Núm. 3205
Nota para LA SECRETARIA MILITAR Y PARTICULAR DE S. E. PLAZA
El Gobernador Militar de Vizcaya en escrito fecha 10 dice:

Tengo el honor de remitir a V. E. adjunta carta (N. del A. de la web: dicha carta no se encuentra en el legajo investigado) del Industrial DON ALFREDO ALVAREZ, joyero tasador de varias copas y trofeos donados por el Presidente del Athletic Club de esta Capital; rogándole tenga a bien comunicarme si es conformidad de V. E. la tasación indicada para proceder a la venta de los trofeos o caso contario pueden estar depositados en esta Sucursal del Banco de España.

Lo que traslado con la inclusión de la carta que se cita para la resolución procedente.
Burgos a 14 de enero 1938
II Año Triunfal
P. O. EL TENIENTE CORONEL DE ESTADO MAYOR” Firma ilegible.

d) Nota 2:

NOTA PARA LA PRIMERA SECCION DEL ESTADO MAYOR DE S. E. EL GENERALISIMO.
En contestación a la nota de esa Sección de fecha 14 del actual se manifiesta, que puede contestarse al Gobernador Militar de Vizcaya en el sentido que las copas y trofeos donados por el Presidente del Athletic Club de aquella Capital pueden continuar depositados en la Sucursal del Banco de España en la citada capital.

Burgos, 26 de enero de 1938.
(Segundo Año Triunfal).

EL CORONEL SECRETARIO”.

Dejando a un lado el tema de la entrega de trofeos, creo así mismo, que, a fin de enlazar con el asunto del joven jugador athlético José Luis Justel Bollar, puede resultar de interés para las personas lectoras una breve mención de lo ocurrido con el Athletic Club en la temporada 1937-38, temporada en la que había finalizado la guerra para el País Vasco, quedando desde entonces bajo el yugo de los nacionales hasta la muerte del General Franco.

En el ámbito futbolístico caben destacar los siguientes hechos:

3.- El Athletic Club en los comienzos de la temporada 1937-38

3.1.- Adhesión del club a la nueva Federación Española de Fútbol con sede en San Sebastián y reapertura del campo de San Mamés (Fuente: MATEOS, José Mª: Los cincuenta años del Atlético de Bilbao, 1898-1948. Bilbao, Talleres Escuelas J. de P. de Menores, 1948).

En Bilbao, martirizado por la contienda bélica, el 28 de setiembre de 1937 se celebró una misa en la iglesia parroquial de San Vicente, ofreciéndose en sufragio de las almas y recuerdo de los socios, jugadores, directivos y simpatizantes del Athletic Club. Por la tarde, ce celebró una junta general ordinaria, en la sede del club, para dar cuenta de la gestión directiva ¡desde 1935! Aquella asamblea decidió adherirse a la Federación Española de Fútbol[2] que se había establecido en San Sebastián. Así mismo, se eligió directiva, siendo nuevamente confirmado como presidente con Luis Casajuana Curiel[3].

A este último le acompañaron: Roberto Arteche (vicepresidente), Carlos Bayo (secretario), Eduardo Lastagaray (vicesecretario), Juan Bengoechea (contador), Claudio Gorostiaga (tesorero) y los cocales José María Olavarría, Pedro María Gaviria y Juan Aguilar.

Días antes de esa asamblea, los jugadores del Athletic Club ya se habían empezado a mover. Se preparan entonces partidos internacionales contra Portugal y fueron organizados encuentros de preselección, uno de los cuales tuvo lugar el 10 de octubre del 37 en San Mamés, partido con el que este campo volvía a abrir sus puertas y que vino a denominarse como Selección azul (Insausti; Zabala, Oceja; Aranaz, Deva, Ipiña; Epi, Amestoy, Vergara, Bienzobas y Gorostiza) vs. Selección blanca (Eizaguirre [Guillermo][4]; Ciriaco, Quincoces; Muñoz, Arana, Ortúzar; Venancio, Gárate, Chacho, Tomás y Vázquez), siendo arbitrado por el colegiado Eduardo Iturralde y terminando a favor de los azules por 4 goles a 1.

3.2.- Anuncio del Campeonato de Vizcaya o Torneo Amateur (Fuente: AIESTARAN, Carlos: Echevarría. Guardameta del Athletic Club (1938-1942). Bilbao,  Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2001, pp. 136-140)

El Athletic Club tenía que renovarse, ya que casi todas sus figuras se encontraban en México con la selección de Euskadi. Por eso el club bilbaíno volvió, como siempre, a sus orígenes, a la cantera, a empezar prácticamente de cero para construir un nuevo equipo. Para ello, se anunció en noviembre del 37 un campeonato infantil en el que sólo podían participar jóvenes entre 15 y 19 años.

La chiquillada se dirigió a los diferentes medios de comunicación escrita pidiendo detalles del torneo. Fue entonces cuando el presidente del Club, Luis Casajuana, comunicó públicamente la noticia y envió a los medios de comunicación el reglamento por el que se iba a regir el campeonato, rogando a los mismos su publicación. La nota enviada por el Athletic Club a los diferentes medios de comunicación fue publicada por estos el día 3 de noviembre de 1937 y decía lo siguiente:

El Athletic Club de Bilbao organiza un torneo infantil de fútbol (Campeonato de Vizcaya) entre equipos compuestos por jugadores mayores de quince años y menores de diecinueve que se regirá por el siguiente reglamento:

Primero.- Cada equipo inscrito dará el nombre con que desee denominarse y los nombres y dos apellidos, edad y dirección de cada uno de sus jugadores, que pueden llegar a dieciséis como máximo, indicando al mismo tiempo el color de la camiseta que vestirán.

Segundo.- Los equipos inscritos quedan obligados a presentar al Athletic Club los documentos probatorios de la edad de sus jugadores en el caso de que el Club organizador lo solicite.

Tercero.- La forma de jugarse el torneo se establecerá al conocerse el número de equipos inscritos, forma que desde ahora aceptan todos los equipos participantes.

Cuarto.- Cada equipo inscrito tendrá un delegado que será quién le represente ante el Athletic, y cuyo nombre se dará a conocer a éste al mismo tiempo que los de los jugadores.

Quinto.- El Athletic se reserva el derecho de rechazar la inscripción de equipos y jugadores, sin obligarse a dar cuenta de las causas que tenga para ello.

Sexto.- El plazo de inscripción terminará el día 15 de los corrientes.

La reacción no se hizo esperar y, finalizado el plazo, se inscribieron 39 equipos: 1 de Arrigorriaga, 1 de Baracaldo, 2 de Begoña, 1 de Berango, 19 de Bilbao, 1 de Dos Caminos, 1 de Echévarri, 2 de Erandio, 1 de Gadácano, 1 de Guecho, 1 de Lamiaco, 1 de Las Arenas, 1 de Las Carreras, 1 de Luchana, 1 de Portugalete, 1 de Sestao, 1 de Valmaseda y 2 de Zorroza (N. del A.: se han respetado los nombres oficiales vigentes en la época).

Se realizaron tres eliminatorias y los cinco supervivientes de las mismas compitieron en una liguilla, que comenzó el 6 de febrero de 1938 y finalizó el 27 de marzo.

EQUIPO

PJ

PG

E

P

PUNTOS

Carmen de Baracaldo

7

4

3

0

11

Solocoeche Sport

6

3

3

0

9

AET de Bilbao

7

2

2

3

6

SEU de Guecho

6

0

1

5

1

Portugalete Chiqui

2

0

1

0

1

Esta clasificación se basa en los partidos realmente jugados por todos y cada uno de los cinco contendientes. No obstante, según criterio del Athletic, organizador del Torneo, al haberse retirado de la competición el Portugalete Chiqui, este quedaba fuera de la tabla clasificatoria y, así mismo, para la misma no se computaban los partidos jugados por dicho equipo. Hecha esta observación, la clasificación que se dio por válidamente definitiva fue la siguiente:

EQUIPO

PJ

PG

E

P

PUNTOS

Carmen de Baracaldo

6

3

3

0

9

Solocoeche Sport

6

3

3

0

9

AET de Bilbao

6

2

1

3

5

SEU de Guecho

6

0

1

5

1

El día 3 de abril de 1938 se jugó en San Mamés la final del torneo del que se proclamó brillantemente campeón el Carmen de Baracaldo tras derrotar al Solocoeche Sport por un abultado 6-1.

Por último, comentar que fue en este torneo donde destacó el neófito José Luis Justel Bollar, jovencísimo jugador al que alude en su artículo José Ignacio Corcuera. Acerca de su figura futbolística y su trágico destino en plena juventud hablaremos más tarde.

3.3.- Cierre de la temporada 1937-38 por parte del Athletic Club (Fuente: AIESTARAN, Carlos: Echevarría. Guardameta del Athletic Club (1938-1942). Bilbao,  Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2001, pp. 155-157).

Con relación a la finalización de la temporada caben destacar los siguientes aspectos:

Primero: La decisión adoptada por la Junta Directiva de dar por terminada la temporada futbolística fue aplaudida por los medios de comunicación puesto que hacía ya tiempo que venían defendiendo tal forma de actuar por parte de los clubes de fútbol. A modo de ejemplo, veamos la opinión de José Val, expresada en su columna ‘Notas del Anochecer’ del vespertino Hierro en su edición del 6 de junio de 1938:

La temporada futbolística de la España nacional empieza, ¡afortunadamente!, a languidecer. Y decimos ¡afortunadamente! porque no se puede admitir el que a fines de junio se juegue al fútbol como se hacía antiguamente. No. ¡Tiene que desaparecer!

El amigo Mateos ya ha roto el hilo, y aplaude al Athletic porque da por terminada su temporada futbolística por este año. Y los demás clubs deben hacer lo mismo, y al que no quiera hacerlo, obligarle.

Desde mediados de septiembre, y esto lo más temprano, hasta mediados de junio, y esto otro lo más tarde, ya creo que se pueden dar patadas al balón. ¿No les parece, señores futbolistas?

La final de la Copa de las Brigadas de Navarra se juega el día 19 del corriente, (N. del A.: dicha final se aplazó al día 26 de junio), y luego a descansar hasta septiembre. Esto les conviene a todos; primero, a los jugadores, y luego al mismo fútbol.

Fútbol poco y bueno es mejor que mucho y malo, pues en este segundo caso, los jugadores se presentan en el terreno de juego hasta asqueados del balón. Así que ahora, en la España nueva, el deporte por el deporte, por lo que tiene de nuevo y nada más.

Segundo: Con motivo de la edición de un número extraordinario dedicado al primer aniversario de la ‘liberación’ de Bilbao a manos del ‘Glorioso Ejército Nacional’, don Luis Casajuana Curiel, el presidente del Athletic Club, a petición del crítico deportivo del vespertino Hierro, publica en el mencionado diario el día 20 de junio de 1938 el escrito siguiente:

Señor don José Luis Isasi. Crítico deportivo del diario HIERRO.-Bilbao.

Mi estimado amigo: Me pide usted que le exponga en unas cuartillas los hechos y los proyectos del Athletic durante los doce meses que llevamos incorporados a la España Nacional. Yo no sé escribir artículos y, además, el amigo Maza acaba de exprimirme con una ‘interviú’ y me ha dejado vacío, suponiendo que hubiese contenido algo.

Así es que voy a dar a usted algunos datos de los dos puntos cuya exposición me pide y, con ellos redacte el artículo, con la facilidad que tiene para estos menesteres, o haga lo que mejor le parezca.

¿Qué ha hecho el Athletic durante estos últimos doce meses? –me pregunta usted–. Vivir. ¿Le parece a usted poco en las actuales circunstancias que vive un Club de fútbol? (Si alguien le dice a usted que hay fútbol, no le haga caso). Llamo vivir a tener una Junta Directiva, un local para domicilio social, campo de fútbol, empleados que atiendan lo necesario y dar señales de vida. Todo ello, modesta, pero decorosamente. Y todo ello gracias a la generosidad de unos cuantos athléticos de verdad que aportan su cuota nada más para que el Athletic viva y pueda, tan pronto como haya fútbol oficial, exhibir por toda España su clásico juego, y con él reanudar sus tradicionales triunfos. Y me parece que no van a quedar defraudados.

El Athletic ha dado señales de vida organizando un campeonato ‘amateur’ de Vizcaya entre menores de 19 años, que nunca estuvieron federados. Terminado este campeonato formamos un equipo. Un conjunto. No once chicos u once mayores que se pusieron a jugar al fútbol, no; un equipo. Y, además, nuestro, del Athletic, porque el Athletic, y sus amigos descubrieron los jugadores que lo forman, y los juntaron, les aconsejaron y enseñaron.

Todos ellos, jugadores inéditos, con nombres desconocidos en el fútbol. No quisimos formar un equipo con jugadores conocidos –jugadores propios, del Athletic, se entiende, porque con ajenos ni pensar– porque era preciso retirarlos del puesto en que su deber con España los ha colocado. Y ese modesto equipo de chicos ha hecho un papel muy airoso jugando contra profesionales[5]

De otras cosas que ha hecho el Athletic no le doy detalles porque ya hemos hablado de ellas. Ha contribuido, modestamente, a la suscripción para el Tesoro Nacional (“N. del A: además de entregando los 145 trofeos que descansaban en las vitrinas del club”) organizando un partido entre selecciones nacionales, a Frentes y Hospitales, a Auxilio Social y, como consecuencia, al Subsidio pro-combatiente.

El Athletic tiene proyectado solucionar de una vez el asunto de su campo Torre Madariaga[6], instalándose definitivamente allí o en San Mamés, y tratar de aminorar los impuestos que podemos llamar fijos, no a los que gravan el espectáculo, es decir, a los que hay que pagar aunque no haya fútbol. Pretendemos que las Corporaciones Públicas, que siempre han tenido con el Athletic consideración y benevolencia, sigan teniéndolas y, además, le ayuden. Estos dos puntos, Torre Madariaga e impuestos, cuando acabe la guerra. Y la próxima temporada, en octubre, si no hay fútbol oficial, el Athletic hará lo necesario para que haya fútbol que interese. Los proyectos como usted ve, son muy bonitos: veremos las realidades.

Su buen amigo q.e.s.m., El presidente del Athletic.

Tercero: Por último el Athletic Club organizó para el día 20 de julio un funeral por sus caídos del bando nacional, ¡por supuesto! Así lo recogió Hierro:

En sufragio de las almas de los que murieron defendiendo a Dios y a España en los campos de batalla, y de los que fueron bárbaramente asesinados en cárceles y barcos, el Athletic Club de Bilbao ha organizado para mañana un funeral, que se celebrará en la iglesia de San Vicente Mártir de Abando, a las nueve de la mañana.

Rasgo simpático, muy propio del Athletic, ha sido este de acordarse de los que siempre estarán presentes en nuestro corazón, ya que murieron en defensa de su ideal, del mismo por el que estamos luchando todos los españoles.

Todos los socios del Club bilbaíno han de acudir mañana al funeral, testimoniando así el cariño que todos los españoles sentimos por nuestros héroes, y no sólo los socios, sino que todos los simpatizantes del Athletic, los que siempre le han sido fieles, acudirán a este acto simpático.

Socios asesinados[7]:

ALZAGA ITURRIZA, Juan; ARANA CHURRUCA, Álvaro; ABAITUA ARSUAGA, Felipe; CAREAGA URIGÜEN, Alfonso; CAREAGA, José Antonio; CUBILLAS URRUTICOECHEA, José; DÍAZ ROMERO, Joaquín; GONZÁLEZ CAREAGA Y URQUIJO, Adolfo (exalcalde de Bilbao); GOICOECHEA ARANA, Luis; IÑARRITU URIGÜEN, Julián; LANDECHO SALCEDO, Juan; MOLANO ASSO, Eduardo; OREGUI BEDIAGA, José Miguel; ORTIZ DE LA RIVA ARANA, Julián; SERRANO DE LA MATA, Pelayo; ZUBIRÍA SOMONTE, Gabriel de; ZUBIRÍA SOMONTE, Rafael de; ZUBIRÍA SOMONTE, Tomás de.

Muertos en el frente de batalla:

ASTIGÁRRAGA ECHÉVARRI, Enrique; BERGARECHE MARURI, Fernando[8]; SABAS VIVANCO, Ernesto; CASTELLANOS LEDO, Manuel; ECHEVARRÍA MARTÍNEZ-BAEZA, Manuel[9]; LACHIONDO ARECHAVALETA, José A.; MONTALVO OROVIO, José María (VII Conde de Macuriges); OLASO OLASO, Gonzalo.

Por todos ellos mañana se elevarán innúmeras oraciones al Todopoderoso.

4.- José Luis Justel Bollar:  Su carrera futbolística, su trágica desaparición en el frente[10]  e hipótesis del porqué tras su movilización no fue reinsertado a la vida civil

Al hilo de lo anteriormente  por José Ignacio Corcuera dice en su artículo [“(…). En ese contexto cuesta mucho, muchísimo, entender la desgracia del neófito José Luis Justel. ¿Por qué pereció en el frente, cuando sus compañeros apenas si oyeron silbar las balas a partir de 1938? Podríamos no averiguarlo nunca.”], tengo a bien ofrecer una teoría (no apoyada ni sustentada en ninguna prueba escrita) relativa a la desgracia del jovencísimo futbolista sestaoarra José Luis Justel Bollar. Tal teoría o, mejor dicho, hipótesis, anteriormente expuesta en el mencionado libro sobre el portero José María Echevarría Ayestarán, es la siguiente:

Tras los partidos de presentación en la sociedad futbolística del nuevo Athletic compuesto mayoritariamente por jóvenes jugadores seleccionados de entre los participantes en el Torneo Vizcaya y tras el descanso veraniego de 1938, comenzó nuevamente sus entrenamientos el día 2 de setiembre, a las órdenes del masajista Perico Birichinaga. Todos ellos estaban dispuestos a conseguir que el Athletic Club tuviera un equipo digno de su nombre.

[San Mamés, 26-06-1938. Equipo de ‘cachorros’ del Athletic. De pie y de izquierda a derecha: Manu Viar, Bertol[11], Eguskiza, Idígoras, Kirschner, Echevarría (estos tres últimos porteros), Larrazábal, Gamechogoicoechea y Lecue. Arrodillados y de izquierda a derecha: Lejardi, Díez, Saldaña, Nico Viar (hermano de Manu), Gardoy, Justel, Izaguirre y González (Fotografía cortesía de Garbiñe Bitorika Apeztegia, viuda de Echevarría).]

[San Mamés, 26-06-1938. Equipo de ‘cachorros’ del Athletic. De pie y de izquierda a derecha: Manu Viar, Bertol[11], Eguskiza, Idígoras, Kirschner, Echevarría (estos tres últimos porteros), Larrazábal, Gamechogoicoechea y Lecue. Arrodillados y de izquierda a derecha: Lejardi, Díez, Saldaña, Nico Viar (hermano de Manu), Gardoy, Justel, Izaguirre y González (Fotografía cortesía de Garbiñe Bitorika Apeztegia, viuda de Echevarría).]

[José Luis Justel Bollar. Nacido en Sestao el 9 de abril de 1920 y dado por desaparecido en acción de guerra durante la Batalla del Ebro en el frente de Gandesa el 10 de noviembre de 1938. Probablemente sea la última fotografía en la que aparece con la camiseta rojiblanca. (Fotografía cortesía de su sobrino Francisco Javier López Justel)].

[José Luis Justel Bollar. Nacido en Sestao el 9 de abril de 1920 y dado por desaparecido en acción de guerra durante la Batalla del Ebro en el frente de Gandesa el 10 de noviembre de 1938. Probablemente sea la última fotografía en la que aparece con la camiseta rojiblanca. (Fotografía cortesía de su sobrino Francisco Javier López Justel)].

Seguía retumbando, entretanto, el cañón en los campos de batalla, y Echevarría, como muchos de sus compañeros de equipo, fue movilizado. Si bien es cierto que este hecho tuvo lugar en el cuarto trimestre de 1938 y que aquel fue destinado, tras pasar una corta estancia en el cuartel de Garellano (Bilbao), inicialmente a Estella y, posteriormente, al Regimiento América con base en Pamplona, también lo es el hecho de que, incomprensiblemente, fue licenciado como lo demuestra su presencia en las alineaciones de los partidos jugados por el Athletic Club contra el Alavés en San Mamés el 12 de octubre de 1938, contra la Real Sociedad en Bilbao el 6 de noviembre de 1938, contra el Admiral Graf Spee en el mismo terreno de juego el 17 de noviembre de 1938, contra la Real Sociedad, también en San Mamés, el 6 de enero de 1939 y, por último, su participación en el Campeonato Regional que transcurrió en el periodo comprendido entre el 15 de enero de 1939 y el 4 de abril del mismo año. El hecho del licenciamiento casi inmediato se puede calificar de incomprensible, puesto que después de haber intentado obtener información de lo más documentados Archivos Militares del Ejército español, en ninguno de ellos se ha podido obtener respuesta a esa situación extraordinaria. Si entramos en el terreno de las hipótesis y damos por válidas, sin confirmación documental, puesto que en el Athletic Club no existe, o ha desaparecido, un archivo de correspondencia de aquella época, las declaraciones de su íntimo amigo Valentín Pomposo, corroboradas por Jesús Moragues  y otros compañeros de su quinta, lo que quizás pudo ocurrir fue lo siguiente: el Athletic Club, por iniciativa de la Junta Directiva y, seguramente, con la mediación del alcalde bilbaíno José Félix de Lequerica Erquiza[12] (cargo que ocupó desde el 19 de agosto de 1938 hasta el 29 de marzo de 1939), se dirigió personalmente al general Moscardó, quien fuera director, con el grado de coronel, de la Escuela Central de Gimnasia de Toledo y quien estuvo al frente de la defensa del Alcázar de Toledo durante el asedio de las tropas republicanas desde el 22 de julio hasta el 28 de setiembre de 1936, solicitándole el regreso a la vida civil de varios jugadores movilizados (entre ellos, Justel y Echevarría). Este último regresó y Justel, por el contrario, no. El hecho de que Echevarría pudiera reintegrarse a la vida civil y Justel no, fue resultado, casi con toda seguridad, del azar, del destino o del sino que cada uno llevamos escrito. En efecto, la quinta del 41[13], movilizada tanto por las tropas republicanas como por las nacionales, fue llamada obligatoriamente a filas por trimestres, perteneciendo Justel al segundo y Echevarría al cuarto. Este hecho de pertenecer al llamamiento del cuarto trimestre fue, casi con plena seguridad, lo que permitió que la situación favoreciera a Echevarría frente a Justel.” (Fuente: AIESTARAN, Carlos: Echevarría. Guardameta del Athletic Club (1938-1942). Bilbao, Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2001, p. 30).

[Estella (¿octubre de 1938?). José Luis Justel junto a varios compañeros sestaoarras, pertenecientes a la quinta del 41 e integrantes del batallón ‘Arapiles’. Fila superior y de izquierda a derecha: Dámaso (¿), (¿) Susilla y Marcelino Atucha. Agachados y de izquierda a derecha: José Luis Justel y Juan Talavera. (Fotografía cortesía de Marcelino Atucha).]

[Estella (¿octubre de 1938?). José Luis Justel junto a varios compañeros sestaoarras, pertenecientes a la quinta del 41 e integrantes del batallón ‘Arapiles’. Fila superior y de izquierda a derecha: Dámaso (¿), (¿) Susilla y Marcelino Atucha. Agachados y de izquierda a derecha: José Luis Justel y Juan Talavera. (Fotografía cortesía de Marcelino Atucha).]

4.1.- A modo de homenaje a José Luis Justel Bollar

No quiero terminar es pequeño y resumido trabajo sin hacer un pequeño homenaje merecido a este joven futbolista desparecido trágicamente durante la Batalla del Ebro en el frente de Gandesa. ¡Y qué mejor para ello que recordar las palabras que su gran amigo Adrián Celaya Ibarra[14] le dedicó en el prólogo del libro que intenta recoger su corta pero rica biografía (Fuente: AIESTARAN, Carlos: Fútbol y Metralla. Homenaje al sestaoarra rojiblanco José Luis Justel Bollar (1920-1938). Bilbao,  Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2003, pp. 19-21).

RECORDAR A JUSTEL

Aquella hecatombe que fue nuestra guerra civil segó la vida de muchas personas de nuestro entorno, amigos, compañeros de juegos o de trabajo, familiares… Quienes éramos jóvenes vimos desaparecer muchos amigos queridos, que se iban en la plenitud de su vida, en los frentes o en la barbarie de la retaguardia. Se fueron casi sin dejar huella, sin la oportunidad de que les despidiésemos, a veces sin más recuerdo que el de sus familiares más directos, llevándose sus ilusiones truncadas por la violencia. Tras su muerte les condenábamos a la gran injusticia del olvido.

Es posible que como espectadores no nos percatáramos de la terrible crueldad de aquella tragedia. Hoy pienso con frecuencia que nuestro mundo, y nuestra vida serían muy distintos si no se hubiera privado del derecho a vivir a muchos de los nuestros, y algunos de entre los mejores. Cada muerte hacia peor nuestra sociedad. ¿Qué hubiera sido de ella con las aportaciones de tantos jóvenes inteligentes y emprendedores a los que no les dimos ninguna oportunidad?

En este libro se recuerda a uno de los caídos injustamente, que además fue mi amigo. José Luis era un futbolista, y también mucho más, era una persona a la que yo conocí y traté. El futbolista estaba preparado para dar vida a una nueva promoción del Athletic de Bilbao que iba a relevar al equipo exiliado; pero la persona, aquel muchacho inquieto e inteligente, iba a crear un ámbito de trabajo, seguramente una familia, e iba a hacer sentir el peso de su personalidad, pues estaba dispuesto a aportar su esfuerzo a una sociedad nueva. Esa sociedad, que nunca vimos hecha realidad, era el mundo nuevo con el que se nos había dejado soñar en los años de democracia, en nuestros años de jóvenes casi adolescentes.

No sé cuál pudo ser la razón de que Justel se acercara tanto a una persona como yo. Casi siempre lo encontraba en Baracaldo, lugar de paseo y de expansión para la muchachada de Urbinaga y Simondrogas, y aunque nos reíamos mucho, siempre terminábamos, José Luis y yo, en una larga charla mano a mano. Hablábamos de fútbol, por supuesto, pero también de muchas otras cosas, del sentido que tenía la guerra, de la que teníamos una visión muy negativa, de chicas, de chicas, de nuestros proyectos, de casi todo. Yo había terminado los estudios del Plan Profesional del Magisterio, estaba convencido de que la educación debía ser un gran factor de avance social, y estoy seguro de que Justel me tuvo que soportar algunas reflexiones sobre el tema, sin que recuerde que nunca le cansara.

Antes de aquel verano de 1938 fui movilizado, pese a mis esfuerzos por impedirlo, y no regresé a Sestao hasta los últimos días del año, gracias a un permiso de convalecencia. Allí me dieron la triste noticia. ¡José Luis Justel había desaparecido en acción de guerra!

¡Desaparecido! Es una terrible palabra, pero a diferencia de otras más terminantes, no cerraba la puerta totalmente a la esperanza. Pudo caer prisionero, pudo haber desertado ¿quién sabe? Los amigos comentábamos estas posibilidades en las que queríamos confiar porque Justel con su extrema juventud se nos había convertido en una figura grande. Pero no dejábamos de temer lo peor.

Supongo que la duda fue una tortura para los suyos. Y también fue tortura vivir imaginando lo peor, el dolor de no saber dónde, cuándo ni cómo aquel joven de tanta vitalidad había sido abatido en aquella absurda guerra.

Cuando la guerra acabó, me encontré en Madrid como estudiante el día en que llegó el Athletic nuevo, el de los jóvenes valores dispuestos a luchar en Chamartín con un equipo veterano. No sé porqué (sic) quería yo imaginar entre aquellos chicos de rojo y blanco que peleaban sobre el césped, la sombra de mi amigo Justel, y hasta pensaba que quizá hubiera podido impedir la derrota. Al terminar, mi amigo Ellacuría y yo quisimos ver a los jugadores y llegamos hasta los vestuarios, algo que hoy sería imposible, para visitar a los jóvenes vencidos que nadie podía imaginar que pocos años después iban a ser un equipo de campeones, y vimos allí, abatido, triste entre sus compañeros, al simondrogués Panizo, otro sestaoarra que iba a ser una gran figura del Athletic, y que también aquel día de la derrota se había hecho notar. No teníamos muchas palabras para animar a nadie y dudo de que nuestra presencia sirviera de aliento a aquellos chicos que no estaban dispuestos a dejarse vencer por el miedo. Me desazonaba pensar que allí faltaba Justel.

Haciendo un gran esfuerzo para rescatarlo nos presenta Carlos Aiestaran una reconstrucción de la vida de este amigo. De alguna manera el papel escrito rescata la memoria de alguien que no debió morir. Es un grito de reivindicación frente al olvido. Me dolía que el nombre de Justel se fuera quedando en la memoria de unos pocos y que buena parte de la afición atlética no tuviera noticia de él. Este libro trata de hacer justicia.

Recuerdo las imágenes de la guerra carlista que mi abuelo me trasmitía siendo niño y me pregunto: ¿Serán esta muerte y destrucción de miles de jóvenes, las matanzas de nuestras guerras civiles, la suerte negra de nuestro pueblo? Y al recordar nuestra infantil indiferencia por los viejos carlistas, se rebela mi espíritu porque no quiero que aquellos amigos de nuestra guerra, compañeros míos, aquel Justel, y Mendiola y Ugarriza y Cachaza y González Esnarrizaga sigan siendo proyectos de vida frustradas.

El barrio que alguien señaló con el extraño nombre de Simondrogas, en homenaje, a un droguero, ha sido cantera de futbolistas desde los tiempos de Paulino “Cuatro Pelos” que cuando yo era niño fue portero del Athletic de Madrid hasta Panizo, Venancio, Urra, etc.; pero en mis propias vivencias no me puedo olvidar de mi amigo Doro[15], que afortunadamente sobrevive, tras una vida sencilla y honesta, y que derramó por todas partes alegría y camaradería. Lo traigo aquí porque siempre lo he puesto al lado de Justel, y me gusta pensar que los dos fueron amigos cordiales de una persona como yo, tan poco hábil para nada y menos para jugar al fútbol. Alguna veces en nuestros días de niñez hemos peloteado junto al puente de Simondrogas o en “las tortas” que era un campo más amplio, y mientras yo admiraba sus movimientos, ello sonreían ante mis torpezas. Pero todos fuimos entusiastas del “Kaiku”[16] y del Athletic.

Al recordar a Justel estoy abrazando también a aquel barrio, que yo tenía frente a la ventana en mi casa de Urbinaga, el barrio de mis amigos de niño y de joven, de las regatas de traineras, la cuna de un grupo importante de futbolistas. [FOTO 4: Justel antes de ser movilizado] Un barrio humilde que no atrae a los turistas, repleto de gente que en mis tiempos vestía de mahón, pero que dio muchos hombres de bien, no solamente futbolistas, sino hombres expertos y honrados que por todo el mundo dejaron la huella de su buen hacer.

Agradezco a Carlos Aiestaran que haya fijado su mirada en este importante lugar de mi infancia, hoy en clara decadencia, y sobre todo, le agradezco que al hacerlo se haya llenado de comprensión para unos hombres y un barrio que vivían en la pobreza pero tenían el alma llena de generosidad.

Justel06

[Carteles informativos de las fiestas del barrio de Simondrogas (VII Bajada) en homenaje al Athletic Club en sus bodas de brillante]

[Carteles informativos de las fiestas del barrio de Simondrogas (VII Bajada) en homenaje al Athletic Club en sus bodas de brillante]

Notas aclaratorias:

[1]: D. Emilio Serrano Jiménez, General de Brigada en situación de reserva, nombrado en Burgos el 16 de agosto de 1937, Segundo Año Triunfal, por S. E. el Generalísimo de los Ejércitos Nacionales, según certifica el General Secretario Germán Gil Yuste. (BOE, 17 de agosto de 1937, nº 30).

[2]: El día 11 de noviembre de 1937 se hace público en la prensa bilbaína el reconocimiento por parte de la FIFA de la Federación Nacional de Fútbol a través de un artículo del que se puede extraer lo siguiente: “…. Afortunadamente, como era de justicia, la F.I.F.A. en su última reunión resolvió el asunto a nuestro favor, reconociendo a la Federación Nacional como legítima, y siendo ella, y nadie más que ella, la que tiene el control de los equipos y de los jugadores de la España liberada. En el Presidente de la F.I.F.A., M. Rimet francés y en los delegados Mauro italiano y Bauwens alemán tuvo España unos magníficos defensores de la justicia y de la legalidad. ….

El día 14 se vuelve a incidir en la noticia, pero esta vez a través de un artículo titulado La F.I.F.A. y España: “Tarde o temprano la verdad y la justicia siempre salen adelante. Otra victoria, ¡una más!, acaba de alcanzar la España de Franco en el mundo internacional. La F.I.F.A., la Federación Internacional de Fútbol, acaba de reconocer a la Federación Nacional, que reside en San Sebastián, concediéndole autorización para concertar partidos internacionales. Bueno, hemos dichos partidos internacionales, pero verdaderamente no es así, ya que lo que nos ha concedido la F.I.F.A. es autorización para concertar partidos con otras naciones pero sin darles carácter de internacionales; es decir, todo es un juego de palabras, ya que podemos jugar con Portugal, Italia y Alemania, si bien no podemos llamar a esos encuentros internacionales. Ahora que podemos decir aquello de… y ‘en siendo de Zaragoza, que me llamen como quieran’. Los argumentos expuestos por nuestros delegados han sido tan claros que los señores que forman el Comité Ejecutivo de la F.I.F.A. han reconocido enseguida a nuestra Federación. Pleno dominio sobre aquellos jugadores y equipos de la España liberada tiene la Federación Nacional que reside en San Sebastián. No nos ha sorprendido la noticia, pues sabíamos cómo pensaba Mr. Rimet, presidente de la Federación Internacional, pero no por eso ha dejado de alegrarnos la buena nueva. Y todo lo que tiene de excelente para nosotros la noticia, la tiene de mala para los rojos, que de día en día van perdiendo lo poco que tenían si es que ‘El Feo’ les dejó algo en la caja. En el mundo deportivo el reconocimiento de la Federación Nacional, de residencia en San Sebastián, se ha comentado y elogiosamente, por cierto, si bien es verdad que varios diarios, incluso de izquierdas, al hablar de las cuestiones deportivas de España, solo hacían referencia a la nuestra, no citando para nada a la de Valencia. Después de este acuerdo, que ya empieza a colmar nuestras ilusiones, no completas aún, pues aún queremos más, según nuestro lema de España Una, Grande y Libre, la Federación Nacional tiene ya atribuciones para concertar partidos con quién crea oportuno. Desde luego, al tomar esta decisión, la F.I.F.A. no ha hecho más que obrar en justicia, dando cumplida satisfacción a los españoles que seguimos a Franco, a los españoles que amamos de verdad a nuestra Patria y la deseamos su engrandecimiento, preocupándonos de la guerra y de la paz, pues queremos que las dos victorias vayan unidas. La España nueva empieza su nueva era futbolística nacida con el partido del día 21 en Vigo y lo hace por derecho propio, una vez reconocida por la más alta autoridad futbolística mundial su legitimidad.” (Fuente: José Luis Isasi. Diario Hierro de 14 de noviembre de 1937).

[3]: Máximo mandatario del Athletic Club en el periodo (1935-1943), presidió toda la carrera deportiva de Echevarría y con él mantuvo una gran amistad personal. José María Unibaso, ‘Joma’, escribió sobre él lo siguiente: “…de la nada –e injustamente vejado, incluso falto al fin de la unidad en su directiva, excepto dos– es la figura más efectiva y grande de presidentes que ha tenido el Athletic. Yo sé bien de aquellos momentos. Tras empezar de cero, cuando la Copa y la propiedad de la Liga se conquistaban con el quinto título conseguido, hubo de abandonar la nave, pero ya ésta, dispuesta a navegar y triunfar por sí sola. Juanito Urquizu, que había intervenido como jugador en los Campeonatos anteriores al 36, había de ser como entrenador en el 43 quien llevase en propiedad la Copa al club.” (Fuente: Prólogo a la primera edición de Historia del Athletic: Caso único en el fútbol mundial [L’Equipe], de Enrique Terrachet).

[4]: Sevilla, 17 de mayo de 1909-Madrid, 25 de octubre de 1986. Portero internacional del Sevilla. Se le conoció con el sobrenombre del ‘Ángel Volador’. Debutó en Sevilla en el año 1922 con tan sólo 16 años. Medía 1,75 m pero saltaba más de 2,10 m. Marcó toda una época en el Sevilla, F. C. Combatió en la guerra civil española en el cuerpo de la Legión con el rango de oficial siendo herido en numerosas ocasiones. Terminada la guerra, abandonó la carrera deportiva para insertarse como profesional en el Ejército, siendo, posteriormente, seleccionador nacional, sustituyendo a Pablo Hernández Coronado.

[5]: Para más información sobre este tema puede consultarse AIESTARAN, Carlos: Echevarría. Guardameta del Athletic Club (1938-1942). Bilbao,  Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2001, pp. 141-148).

[6]: Para más información sobre este tema puede consultarse el artículo Torre-Madariaga, un sueño imposible, escrito por el ya fallecido en Bilbao el año 2006 Alberto Bacigalupe Sologuestoa (periodista deportivo vasco, especializado en fútbol y ciclismo) y recogido en el blog del exsenador Iñaki Anasagasti Olabeaga (https://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2014/03/torre-madariaga-un-sueño-imposible.html).

[7]: La mayor parte de ellos, si no todos, fueron vilmente asesinados de forma sumarísima en venganza por los bombardeos aéreos facciosos sobre poblaciones vizcaínas como Bilbao y Durango y por el terrible ‘pecado’ de ser presuntos simpatizantes del bando nacional debido a su militancia política (carlista, monárquico, …). Los vergonzosos hechos sucedieron en los buques-prisión Altuna Mendi y Cabo Quilates, teniendo este último el ‘honor’ de ser asaltado en dos ocasiones casi consecutivas: la primera, el 25 de septiembre de 1936 por milicianos incontrolados y, la segunda, el 2 de octubre por marineros republicanos del acorazado Jaime I. Los que no sucumbieron el 4 de enero de 1937 en los buques lo hicieron en cárceles o edificios habilitados como tales en El Carmelo, Los Ángeles Custodios (¡qué ironía!), Larrínaga, La Galera, etc. o, en actos de venganza, como sucedió con la familia Zubiría Somonte (Tomás Zubiría y su mujer María Somonte, tuvieron once hijos de los que siete sobrevivieron a su padre, pero solo quedaron tres tras las Guerra Civil, porque cuatro fueron asesinados en la misma: a excepción de Tomás, que fue asesinado en el buque-prisión Altuna Mendi, los otros tres, Gabriel, Rafael y Pedro (parece ser que no era socio del Athletic Club), así como la mujer de éste Ana María Garnica, murieron asesinados el 16 de junio de 1937, día de la ‘liberación’ del municipio de Getxo.

[8]: Fernando Bergareche, hermano de Luis Bergareche Maruri (autor del primer gol de los rojiblancos en la historia de la Liga [febrero del 29] en el partido disputado en Atocha contra la Real Sociedad, partido que acabó con empate a uno) y excelente jugador de fútbol. Nació en Erandio (Bizkaia) el 25 de mayo de 1916. Militó en el Guecho y fue fichado por el Athletic Club poco antes del ‘Alzamiento Nacional’ no llegando a debutar en el equipo rojiblanco. Fernando murió en acto de combate en el frente de Archanda el día 14 de junio de 1937.

[9]: Manuel Echevarría Martínez-Baeza. Nacido en Bilbao el 20 de febrero de 1916 y antiguo jugador del Athletic Club. Formó parte de la plantilla del equipo, en calidad de suplente, durante la temporada 1935-36. Era requeté del Tercio de Nuestra Señora de Begoña y murió en tierras levantinas a la edad de 22 años el día 13 de mayo de 1938.

[10]: Para más información pueden consultarse:

1.- Aiestaran, c. (2019, 1 de enero). Breve historia del futbolista rojiblanco José Luis Justel Bollar (Sestao, 1920-Gandesa,1938). Cuadernos de Fútbol. Recuperado de http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2019/01/breve-historia-del-futbolista-rojiblanco-jose-luis-justel-bollar-sestao-1920-gandesa1938/ (FUENTE:

AIESTARAN, Carlos: Fútbol y metralla. Homenaje al sestaoarra rojiblanco José Luis Justel Bollar (1920-1938). Bilbao,  Ediciones Beta III Milenio, S.L., 2003.

[11]

  Roberto Bertol, capitán del Athletic Club en la posguerra, falseó la fecha de nacimiento poniéndose un año menos para poder jugar el torneo amateur del Athletic Club. Según las normas del torneo tan sólo podían participar muchachos mayores de quince y menores de diecinueve y Bertol, a la vista de su partida literal de nacimiento, nació en Lizarza (Guipúzcoa) el día 2 de diciembre de 1917, siendo inscrito en el registro civil de la citada localidad al día siguiente. Por lo tanto, cuando se inscribió estaba a punto de cumplir los 20 años. Se consideraba bilbaíno por los cuatro costados desde que a los tres años le trajeran a esta capital.

[12]: (Bilbao, 30 de enero de 1890-Guecho, 9 de junio de 1963) ​ fue un político y diplomático español, alcalde de Bilbao y ministro de Asuntos Exteriores durante el primer franquismo. Para más información, véase: (https://es.wikipedia.org/wiki/José_Félix_de_Lequerica).

[13]: En abril de 1938 las autoridades de la República movilizaron a los jóvenes que, en circunstancias normales, deberían haber entrado en quintas en 1941: la llamada quinta del biberón. Se trataba de intentar salvar a Cataluña, sobre la cual convergían los ejércitos de Franco. Tres meses después, estos jóvenes de 18 e incluso de 17 años entraban en combate en la encarnizada batalla del Ebro. El otro bando también movilizó a sus jóvenes, pero apenas entraron en combate. (recuperado de https://elpais.com/diario/1983/10/09/espana/434502020_850215.html).

[14]: (Baracaldo, 1917-Bilbao, 18 de octubre de 2015) ​ fue un jurista y catedrático universitario español, especialista en derecho foral vasco y derecho autonómico, que llegó a ser miembro del Consejo General del Poder Judicial. Para más información, véase: (https://es.wikipedia.org/wiki/Adrián_Celaya_Ibarra)-

[15]: Nació en Sestao el 22 de abril de 1916 y comenzó a jugar, sin estar federado, en el Kaiku de Abajo (Sestao) y de ahí pasó al Sestao Sport, equipo en el que permaneció durante las temporadas 1932-33 y 1933-34. En la temporada 1934-35 fue fichado por el Athletic Club pero la suerte no le acompañó. Enfermó de la pleura y permaneció año y medio sin jugar, periodo de tiempo en el que estuvo reponiéndose en Alegría-Dulantzi (Alegría de Álava). Reincorporado al equipo bilbaíno en la temporada 1935-36, debutó el 15 de marzo de 1936, su único partido como rojiblanco, en el partido Valencia-Athletic que terminó con empate a un tanto. Al estallar la Guerra Civil se alistó como voluntario en el Batallón Gordexola a las órdenes del comandante Luis Urkullu. Tras la retirada del batallón del frente de batalla, éste se entregó en Baracaldo a las fuerzas nacionales, siendo internado en la cárcel del Carmelo en Begoña donde permaneció tres o cuatro meses. Una vez libre, ingresó en la Naval y en la temporada 1938-39 jugó en el Glorioso Deportivo Alavés. Finalizada la guerra (y tras ser represaliado) fichó por el Zaragoza, junto con Urbano Ruiz Bilbao, también de Sestao, permaneciendo en este equipo durante las temporadas 1940-41 y 1941-42. De aquí pasó al Baracaldo-Altos Hornos –anteriormente denominado Baracaldo-Oriamendi–, equipo en el que permaneció ocho temporadas consecutivas. Mientras, la directiva del Baracaldo le encontró una colocación en Altos Hornos, empresa en la que trabajó hasta su jubilación. Obtuvo también el carnet de entrenador, estando bajo su dirección técnica, entre otros, los equipos de Sestao. Portugalete, Santurce y Deusto. También fue secretario de la Sociedad Kaiku de Remo. Falleció a la edad de 89 años en la Residencia de Barrika (Bizkaia) el 25 de octubre de 2005, prácticamente dos años después de la presentación del libro dedicado a su amigo Justel y prologado por Adrián Celaya.

[16]: El Club Deportivo de Remo Kaiku es un club polideportivo fundado el 22 de diciembre de 1923​ en el barrio de Simondrogas, en la localidad vizcaína de Sestao. Su fundador y primer presidente fue Pedro Barrondo Garay. Debe su fama a su sección de remo, inaugurada en 1925.

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