Durante los días previos a la huelga, muchos daban por descontado un repliegue de los futbolistas, ante la presión que sus clubes llevaron a cabo. El humorista Fandiño fue sólo uno de tantos augures equivocados.

Suelen decir los jugadores de mus que hay dos maneras de echar un órdago. A la desesperada, cuando los adversarios se van de amarracos, perdiéndolo casi siempre, o siendo mano y tras encelar al contrincante con una sucesión de envidos. Hasta febrero de 1979, los futbolistas habían lanzado envidos con ametralladora, sin obtener otra respuesta