RESUMEN:

Boceto biográfico y deportivo del futbolista murciano Jesús Pagán.

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La maldición de Jesús Pagán

De

Jesús Pagán Ibáñez nació el 4 de diciembre de 1902 en Murcia, en concreto en el número 27 de la calle Plano de San Francisco. Era hijo de Juan Pagán Ruiz, un empresario muy conocido en la ciudad, y de Benita Ibáñez Garcés de Marsilla

Su trayectoria deportiva fue fulgurante. A los 16 años formaba parte del equipo suplente del extinto Murcia FC, mientras que un año después ya era titular en el nuevo club de la ciudad, el Levante FC (actual Real Murcia). Formó parte de la primera alineación de su historia en un partido oficial y fue integrante de la plantilla que ganó su primer título: el Campeonato Regional de la temporada 1920-21. En sus inicios jugaba de delantero, aunque cuando el club comenzó a participar en competiciones oficiales retrasó su posición. Para ello tuvo mucho que ver su físico privilegiado. Era alto, fuerte, expeditivo, muy rápido e iba bien de cabeza, pero además cuentan las crónicas que tenía unos recursos técnicos que no eran nada habituales en los defensas de la época, como el manejo del balón con ambas piernas. Las cualidades futbolísticas de Pagán eran tales que, en una ocasión excepcional, el 6 de enero de 1924, actuó como delantero centro en un partido amistoso ante una Selección de la Marina de Guerra. El Real Murcia ganó por 8-1 y Pagán marcó siete goles, lo que tal vez suponga un récord en la historia de la entidad.

A la izquierda Jesús Pagán con apenas 18 años cuando defendía la camiseta verde manzana del Levante de Murcia. A la derecha, tres años más tarde, con la camiseta roja del ya denominado Real Murcia (FOTOS ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

A la izquierda Jesús Pagán con apenas 18 años cuando defendía la camiseta verde manzana del Levante de Murcia. A la derecha, tres años más tarde, con la camiseta roja del ya denominado Real Murcia (FOTOS ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

A finales de 1924 Jesús Pagán era el gran símbolo del Real Murcia, tanto por sus aportaciones decisivas en el terreno de juego, como por su carisma. Por ello fue el capitán del entonces denominado “equipo rojo” el 25 de diciembre de 1924, día de la inauguración de La Condomina, en un partido que enfrentó a los granas y al Martinenc de Barcelona. La relación de elogios que le dedicaba la prensa domingo tras domingo es interminable. Su talento no había pasado desapercibido para otros clubes con más aspiraciones, pero el jugador murciano había declinado todas las ofertas que había recibido. La creación de la Federación Murciana de Fútbol supuso que el club podía aspirar a nuevos retos, especialmente porque dispondría de más facilidades para jugar el Campeonato de España, y ahí Pagán, erigido como indiscutible capitán del Real Murcia, tendría la oportunidad de medirse a los mejores jugadores del país.

Día de la inauguración de La Condomina. Pagán, capitán del Real Murcia, junto a Lakatos, capitán del Martinenc. En el centro se encuentra Josefina Pardo, hija de Luis Pardo, presidente del club murcianista (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Día de la inauguración de La Condomina. Pagán, capitán del Real Murcia, junto a Lakatos, capitán del Martinenc. En el centro se encuentra Josefina Pardo, hija de Luis Pardo, presidente del club murcianista (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

El Real Murcia ganó el Campeonato Regional de la temporada 1924-25, pero Pagán no tuvo la oportunidad de competir contra los mejores jugadores de España por un conflicto federativo que impidió la participación de los murcianos en la Copa del Rey Alfonso XIII. La temporada siguiente el club grana volvió a ganar la competición regional y esta vez sí pudo jugar el Campeonato de España. Le tocó medirse contra el Real Madrid y el Sevilla, mediante sistema de liguilla a doble vuelta. Era el momento para que Pagán demostrara sus cualidades.

Paralelamente, el día de Navidad de 1925 La Condomina cumplió su primer año de vida y el Real Murcia quiso celebrarlo a lo grande. Las gestiones de Manuel García Calvo, fundador, jugador, entrenador, y en aquel momento presidente del club, permitieron que el Real Madrid visitara por primera vez la ciudad. Lo hizo para jugar dos partidos amistosos que se celebraron los días 25 y 26 de diciembre. Contra todo pronóstico el Real Murcia derrotó en dos ocasiones al equipo madridista en apenas 24 horas. En el primero de estos encuentros, Pagán le hizo tal marcaje a Monjardín, el delantero más prestigioso de los madrileños, que su nombre subió enteros como un posible candidato a ser internacional. Para ello hay que analizar el contexto de la época. El experimentado Pedro Vallana, defensor del Arenas de Guecho y con una amplia trayectoria en la Selección, había sido defenestrado tras el gol en propia meta que supuso la eliminación de España de los Juegos Olímpicos de 1924 (unos años después volvería a jugar con el equipo nacional, pero esa es otra historia). En este contexto, la Selección solo disponía de dos defensas que parecían indiscutibles en las convocatorias: el céltico Pasarín y el madridista Félix Quesada, por lo que Pagán podría cubrir la ausencia de alguno de ellos, o incluso disputarles el puesto. No había mucha competencia porque los grandes clubes de España solían tener jugadores de calidad en sus delanteras, pero el nivel de los zagueros disminuía considerablemente, de ahí que a principios de la década de 1920 en el desconocido fútbol levantino aparecieran defensas como el alicantino José Torregrosa (Ver Cuadernos de Fútbol número 5) o el murciano Jesús Pagán con un nivel que no tenía nada que envidiar al de sus compañeros del Real Madrid, Barcelona o Athletic de Bilbao.

Los jugadores del Real Murcia posan antes de un partido de la temporada 1925-26. Pagán aparece sentado a la derecha de la imagen (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Los jugadores del Real Murcia posan antes de un partido de la temporada 1925-26. Pagán aparece sentado a la derecha de la imagen (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Los jugadores del Real Murcia posan antes de un partido de la temporada 1925-26. Pagán aparece sentado a la derecha de la imagen (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

El Real Murcia debutó en el Campeonato de España el 28 de febrero de 1926 en La Condomina ante el Sevilla. El resultado fue de empate a dos y según la prensa murciana el equipo local realizó un buen partido, aunque por encima de todo el enorme encuentro de Pagán mereció elogios unánimes de todos los periodistas. A este respecto Manuel García Calvo señaló en La Verdad que Pagán “es verdaderamente internacional y haré lo posible cerca del Comité de Selección Nacional para que lo vean jugar”. El cronista del diario le dedicó los elogios habituales.

La Verdad, 2 de marzo de 1926

La Verdad, 2 de marzo de 1926

El fin de semana siguiente el Real Murcia visitaba al Real Madrid. Era la primera vez que el equipo rojo jugaba un partido en Chamartín. Aquel encuentro causó una gran expectación entre la afición madridista que llenó las gradas para ver en acción al conjunto que apenas dos meses antes les había derrotado en dos ocasiones. Entre los jugadores murcianos sobresalía el nombre de Pagán, de quien los seguidores madridistas habían escuchado maravillas. Tal es así que incluso la revista Gran Vida le realizó un reportaje que titularía “Jesús Pagán e Ibáñez (el ídolo de Murcia)”.

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La revista madrileña Gran Vida dedicó una página al que entonces era considerado “el ídolo de Murcia”

La revista madrileña Gran Vida dedicó una página al que entonces era considerado “el ídolo de Murcia”

En el Real Murcia se respiraba optimismo y se veía factible la posibilidad de dar la sorpresa en Chamartín. Sin embargo, poco antes del inicio del partido todo se vino abajo. Los murcianos salieron caminando con normalidad desde su hotel situado en la calle Gran Vía hacia el campo de Chamartín, pero algo inesperado ocurrió durante el trayecto. José Montoro centrocampista del club en un testimonio recogido por el semanario Murcia Deportiva el 9 de abril de 1951 (es decir 25 años más tarde) narró aquel suceso con detalle. “El mejor jugador del Murcia de todos los tiempos fue Jesús Pagán. Era un defensa inmenso. No fue internacional por ser supersticioso. Fue a Chamartín convocado para alcanzar los entorchados. Ante el asombro de todos, fracasó. No parecía el mismo aquella tarde. Cuando íbamos camino de Chamartín se nos cruzó un entierro. Pagán, muy nervioso, nos dijo que no daría pie con bola. Y así sucedió”. Nadie podía prever que este partido de Chamartín, en el que Pagán podía dar un paso de gigante para alcanzar la internacionalidad, sería, en realidad, el último partido de competición oficial que jugó en su carrera deportiva.

Alineación del Real Murcia en el histórico partido jugado en Chamartín el 7 de marzo de 1926. Jesús Pagán es el segundo por la izquierda (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Alineación del Real Murcia en el histórico partido jugado en Chamartín el 7 de marzo de 1926. Jesús Pagán es el segundo por la izquierda (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

El Real Madrid derrotó al Real Murcia por 6-2. Jesús Pagán hizo un partido horrible. Según coincidieron los periodistas de la época, “el peor de su vida”. La clave la encontramos en una conjunción de factores que fue más allá de la sugestión que pudo producirle la visión de la comitiva de aquel entierro.

  • En el calentamiento del partido se lesionó José Roselló, un defensa veterano con el que Pagán se entendía a la perfección. Por tal circunstancia tuvo que ser relevado por José Pardo, un canterano, inexperto, de poco nivel y a quien aquel partido le vino demasiado grande. Las enormes carencias de Pardo dejaron al descubierto las de Pagán, en una época en la que los equipos solo jugaban con dos defensas.
  • Era la primera vez en su vida que Pagán jugaba un partido de fútbol en césped. No se adaptó a la superficie. Cometió numerosos fallos porque no supo controlar el bote y la velocidad del balón, y además se resbaló en varias ocasiones.
  • También era la primera vez que Pagán jugaba ante tantos aficionados (las crónicas hablan de 20.000 espectadores que habían agotado las entradas varios días antes) Muchos de ellos tenían puestos sus ojos en aquel defensa del que todo el mundo hablaba tan bien. El zaguero murcianista no pudo con la responsabilidad que suponía refrendar sus opciones de aspirar a ser internacional ante tanto público.

La prensa murciana, que tenía esperanzas en que el club obtuviera un buen resultado y en que Pagán realizara un gran partido, se cebó de forma unánime y exagerada con el prometedor defensa.

El diario La Verdad resaltó que ni el propio Pagán había sabido explicar “el fracaso más grande de su vida de jugador” aclarando “que las causas ni él mismo ha sabido explicarlas”.

La Verdad, 9 de marzo de 1926

La Verdad, 9 de marzo de 1926

El diario El Liberal responsabilizó directamente a Pagán de la derrota.

El Liberal, 9 de marzo de 1926

El Liberal, 9 de marzo de 1926

El semanario Murcia Deportiva culpó de la goleada al defensa murciano, con una sentencia contundente: “jamás podrá estar Pagán peor que estuvo el pasado domingo”.

Murcia Deportiva, 11 de marzo de 1926

Murcia Deportiva, 11 de marzo de 1926

Las conclusiones eran unánimes. Pagán había perdido su gran oportunidad de estar en la agenda de la Selección Española de cara a futuras convocatorias, aunque se consideraba que a sus 23 años aún disponía de tiempo suficiente para llamar a las puertas de la internacionalidad.

Pero la maldición solo acababa de empezar. La semana siguiente, en concreto el 14 de marzo, el Real Murcia disputó un partido amistoso ante la UD Carthago. Durante el mismo Pagán se tuvo que retirar del campo por un golpe en el menisco que, aparentemente, no revestía demasiada gravedad, pero que a medio plazo acabaría retirándole de la práctica del fútbol. Su reaparición estaba prevista para el 11 de abril en otro encuentro amistoso ante el mismo rival, pero ese día el defensa murcianista no se presentó en el campo, alegando que no se le permitían sus obligaciones militares. Estas explicaciones no convencieron a los miembros de la junta directiva, quienes consideraron que la ausencia era injustificada y que, por tanto, el jugador había cometido un acto de indisciplina. El castigo fue apartarlo de la plantilla durante un tiempo indefinido. No había prisa por reintegrarlo porque la competición oficial ya había finalizado para el Real Murcia.

Esta situación se prolongó durante más de un mes y medio. El 3 de junio Pagán reapareció en un amistoso ante el Sevilla, pero a los pocos minutos se resintió de su lesión en el menisco y se tuvo que retirar del terreno de juego. El 27 de junio volvió a jugar contra el Elche, en un partido en el que coincidió en el terreno de juego con el nuevo fichaje del Real Murcia, el vasco Pachuco Prats, quien sí lograría ser internacional durante su etapa en el equipo grana. Pagán, faltó de forma y mostrando enormes limitaciones por culpa de su lesión, realizó un partido flojo. Los desencuentros entre el jugador y la junta directiva del Real Murcia propiciaron que la prensa llegara a especular que Pagán abandonaría el club y ficharía por el Lorca, pero fue el propio jugador quien acalló esos rumores y anunció que seguiría en el equipo de su vida una temporada más, con la intención de volver a convertirse en el jugador de referencia.

El 4 de septiembre Pagán formó parte de la alineación que disputó el primer partido de pretemporada ante el Betis, encuentro en el que volvió a resentirse de la lesión. Reapareció tres meses después en otro partido amistoso ante el Alicante que el Real Murcia ganó por 10-0. Pese al contundente marcador, la prensa le dedicó duras críticas por entender que había perdido muchas facultades. Tal es así que su puesto en partidos de competición oficial fue ocupado por José Flores, ex jugador del Español, quien formó tándem defensivo con José Roselló. Incluso el teórico cuarto defensa de la plantilla, el cartagenero Carlos Vaso, estaba por delante de Pagán en las alineaciones.

Uno de los días más duros para Pagán debió ser el 25 de diciembre de 1926. Se conmemoró el segundo aniversario de La Condomina en un amistoso ante el Baracaldo, el primer club vasco que jugó un partido de fútbol en Murcia. El día de la inauguración del nuevo campo de fútbol Pagán había sido el capitán del Real Murcia, mientras que el año anterior había realizado un encuentro tan destacado, lo que unido a su trayectoria, le había convertido en candidato a ser internacional. En esta ocasión también estuvo en el terreno de juego, e incluso se hizo la foto de rigor junto a sus compañeros, pero no jugó y finalmente sus servicios fueron requeridos…como juez de línea.

Pagán, segundo de pie por la izquierda, posó por última vez en La Condomina junto a sus compañeros antes del partido amistoso disputado ante el Baracaldo, con motivo del segundo aniversario de la inauguración del estadio murcianista, aunque a la postre sería uno de los jueces de línea del encuentro (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Pagán, segundo de pie por la izquierda, posó por última vez en La Condomina junto a sus compañeros antes del partido amistoso disputado ante el Baracaldo, con motivo del segundo aniversario de la inauguración del estadio murcianista, aunque a la postre sería uno de los jueces de línea del encuentro (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Jesús Pagán tuvo una última oportunidad. Fue en Sevilla en un amistoso ante el Betis y una vez más se volvió a resentir de su lesión de menisco, pero en esta ocasión el aviso fue tan serio que se vio obligado a estar inmovilizado durante varias semanas. El carismático defensa murcianista terminó por convencerse de que la lesión que se produjo una semana después de haber visto aquel entierro en Madrid no estaba bien curada. Se puso en manos del doctor Manuel Bastos, el traumatólogo más prestigioso de España, quien certificó que Pagán tenía el menisco destrozado, y que buena parte del daño causado se había debido a las ansias del futbolista por jugar sin estar plenamente recuperado. El defensa murcianista estuvo en tratamiento durante más de un año, pero fue imposible lograr un restablecimiento total, por lo que se vio obligado a retirarse de la práctica del fútbol.

El inquieto Pagán probó suerte en el mundo de los toros, pero su debut como novillero el 22 de julio de 1928 en la plaza de La Condomina fue un fracaso. Unos meses después por motivos que no están nada claros (tal vez fueran económicos) un empresario taurino y varios matones le propinaron tal paliza que tuvo que ser atendido en la Casa de Socorro.

En el verano de 1929 Jesús Pagán debutó como entrenador del Imperial, e incluso en un partido amistoso ante el River Thader se atrevió a jugar de delantero y marcó un gol. El último. Disputó algunos encuentros más de carácter informal hasta que en 1931 ingresó en el Colegio Murciano de Árbitros, convirtiéndose en uno de sus miembros más destacados durante los años de la Segunda República. Tras la Guerra Civil marchó a Madrid donde trabajaría en la Dirección General de Prisiones. Nunca se olvidó del Real Murcia, como lo demuestra el hecho de que le enviara un telegrama de felicitación tras el ascenso a Primera División logrado en la temporada 1982-83.

Pagán, durante un partido en el campo de La Torre de la Marquesa, intenta despejar un balón de cabeza (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Pagán, durante un partido en el campo de La Torre de la Marquesa, intenta despejar un balón de cabeza (FOTO ARCHIVO PEDRO GARCÍA)

Jesús Pagán Ibáñez Garcés de Marcilla (en los últimos años de su vida añadió el segundo apellido materno) falleció en Madrid el 22 de mayo de 1989. Era el último superviviente, el mayor referente y el gran capitán de la primera generación del Real Murcia, la que logró el primer título de su historia, la que inauguró La Condomina y la que derrotó al Real Madrid dos veces en 24 horas. La generación que injustamente permanece en el olvido.

PD1: Jesús Pagán es posiblemente el jugador murciano del Real Murcia que jamás haya estado más cerca de ser internacional. Su nombre comenzó a sonar a raíz del gran marcaje que le realizó al madridista Juan Monjardín. Apenas un año después las opciones de jugar con la Selección Española de su compañero, el vasco Pachuco Prats, se dispararon tras un excepcional marcaje que le hizo al barcelonista José Samitier. Finalmente, Prats sí se convertiría en el primer internacional de la historia del Real Murcia, lo que demuestra que las opciones de Pagán fueron reales.

PD2: El Real Madrid disputó el segundo partido del primer aniversario de La Condomina sin Juan Monjardín, quien fue protagonista de una llamativa anécdota que ilustra la escasa disciplina interna que existía en el fútbol de los tiempos anteriores al profesionalismo. Al finalizar el primer encuentro entre el Real Murcia y el Real Madrid, un directivo de Cieza se acercó al jugador madridista y le ofreció una cantidad económica por dejar “tirados” a sus compañeros y reforzar al Cieza en un amistoso ante la Unión Deportiva de Murcia, que se jugaba a la vez que el segundo encuentro entre el Real Murcia y el Real Madrid. El jugador aceptó la oferta, y sin contar el verdadero motivo de su marcha a la directiva de su club abandonó a sus compañeros.

Esa misma noche se tuvo conocimiento de que un tren de pasajeros que cubría el trayecto entre Murcia y Madrid había descarrilado entre las estaciones de Blanca y Cieza, y que, posteriormente, había chocado con un tren de cercanías que no había podido ser avisado por la rotura del telégrafo. A consecuencia del choque falleció el maquinista del segundo tren y durante algunas horas hubo una gran confusión sobre el alcance del accidente. Algún confidente, nervioso por lo sucedido, y temiendo que el jugador podía haber resultado herido, contó cuál había sido la verdadera razón de la marcha del delantero madridista. Al final se supo que el jugador no viajaba en el tren accidentado, pero los motivos de su deserción quedaron al descubierto.

PD:3 Este artículo se centra en profundidad en el meteórico descenso a los infiernos del que fue el defensa más carismático del Real Murcia en la primera mitad del siglo XX. No se recoge la trayectoria deportiva completa de Jesús Pagán, porque a este respecto ya existe una excelente biografía elaborada por Pedro García, que ha sido publicada en el volumen II de la Historia del Real Murcia.

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