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RESUMEN:

Hace mucho tiempo, tanto que la gente no se acuerda de ello, hubo un grupo de muchachos que lograron una hazaña igual o superior a las reconocidas gestas del Mirandés (2012) o Figueres (2002). Una de esas gestas que hubieran ocupado decenas de páginas de periódicos y minutos de televisión si hubieran ocurrido en una

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HISTORIAS DE LA COPA (1928-1958): Cuando el modesto soñó con ser grande

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Hace mucho tiempo, tanto que la gente no se acuerda de ello, hubo un grupo de muchachos que lograron una hazaña igual o superior a las reconocidas gestas del Mirandés (2012) o Figueres (2002). Una de esas gestas que hubieran ocupado decenas de páginas de periódicos y minutos de televisión si hubieran ocurrido en una época más actual, pero esto pasó cuando pasó y aprovecharemos esta oportunidad para recordar y que no caiga en el total olvido el logro de un gran equipo: el Deportivo Logroño.

PRESENTACIÓN

En la temporada 1930-31, el Deportivo Logroño no era un completo desconocido en el panorama futbolístico. Sí que es cierto que era un club de reciente fundación (1922), pero su llegada al Campeonato Regional de Guipúzcoa se había saldado con un subcampeonato en su primera participación (1929) con la consiguiente clasificación para el Campeonato de España donde debutó eliminando con dificultades al Real Betis y cayendo de manera estrepitosa ante el Real Madrid.

El debut liguero se produciría una temporada más tarde, ya que no se clasificó para ninguna de las tres categorías con que la Liga empezó a rodar en 1929, siendo uno de los treinta y tres clubes que estuvieron presentes en el nacimiento de la Tercera División. Encuadrado en el grupo II, junto a Baracaldo, Valladolid, Gimnástica de Torrelavega y Sestao, logró la tercera plaza y, con ello, no logró pelear por metas mayores para el siguiente curso liguero.

Así pues, el Deportivo Logroño, se presentaba en la temporada 1930-31 con una plantilla que apenas había variado en las últimas campañas: Munguía (u Omist) en la portería, Alcalde y Recarte eran fijos en la zaga, González, Mugarra y Tell eran los más habituales en la línea media y una delantera en la que Escolá, Luisín y Juliac eran los más veteranos, mientras que Poli era un medio reconvertido a extremo izquierdo en esa misma campaña y Araujo empezaría a ser habitual esta temporada.

Con estos mimbres, los riojanos fueron subcampeones del regional, empatados a puntos con el vencedor, el Real Unión de Irún, y consiguiendo plaza para el campeonato de España. Habían ganado cuatro de sus cinco encuentros en casa, pero un empate ante un flojo Osasuna les dejó sin título. Habían superado a toda una Real Sociedad en una carrera a diez partidos, pero no pudo ser……

Después del casi triunfo regional, tocaba la Liga. Este año volvían a estar en el grupo II de la Tercera División, pero en un grupo de ocho equipos, Osasuna y Tolosa ya habían sido rivales en el regional, pero Baracaldo, Sestao, Aurora, Patria de Aragón y Zaragoza (el de ahora no, el anterior) eran novedades para la lucha por el primer puesto. Y los baracaldeses fueron los que se llevaron el gato al agua a pesar de la presión logroñesa que se quedó a un punto de la promoción de ascenso. No hicieron un mal torneo los riojanos en su grupo de Tercera División, pero…tampoco pudo ser.

EL TORNEO COPERO

Y mientras se acababa de jugar esa promoción de ascenso que el Logroño no pudo disfrutar, empezaba la primera eliminatoria del Campeonato de España, quedaron exentos de este sorteo,  Athletic Club y Sporting de Gijón, tocando en suerte a los riojanos otro equipo de la Tercera División (en esta caso, del grupo I): la Cultural Leonesa.

No resultó ser rival de nivel el equipo leonés, siete goles en Las Gaunas y ocho tantos en el Campo de Guzmán, dan una idea de la facilidad con la que pasó la eliminatoria. El equipo riojano alineó en ambos partidos a su once de gala: los mencionados Munguía, Alcalde, Recarte, González, Mugarra, Tell, Araujo, Juliac, Escolá, Luisín y Poli, aunque Pelayo sustituyó a González en el partido de vuelta por lesión producida en Logroño. Luisín fue el máximo goleador de la eliminatoria con cinco tantos.

La ronda de octavos de final ya no pintaba tan bien; aunque también tocó en suerte un Tercera División, el Valladolid Deportivo había sido subcampeón del grupo I (el mismo que el de la Cultural Leonesa) basándose en una buena defensa que suplía sus carencias goleadoras, los hermanos Chacartegui al mando de la defensa y el erandiotarra Antón Achalandabaso como medio centro veterano que destruía el juego rival y encabezaba los ataques de su equipo.

El 10 de mayo de 1931, vallisoletanos y riojanos disputaron su encuentro en el campo de la Sociedad Taurina. La primera parte estuvo nivelada, aumentando el interés en el segundo tiempo, con gol de Anduiza para los locales que se vieron perjudicados por la lesión y retirada del campo de Domingo Chacartegui y el juego duro practicado por los visitantes que obtuvieron el empate tras un rechace cazado por Juliac a falta de unos diez minutos para acabar el partido. Además en el minuto 88, un choque entre Anduiza y Omist acabó con la retirada de ambos jugadores del terreno de juego. Todo esto generó en protestas por parte del público hacia el colegiado, Pedro Vallana, que hizo algún gesto desairado y se armó cierto jaleo en el que tuvo que intervenir la directiva del equipo vallisoletano, aunque según “La Nación” en su edición del día posterior: “A las nueve de la noche (el árbitro) aún no ha salido de la caseta como precaución). ¡¡Qué cosas pasaban entonces!!…

Siete días después, el colegiado catalán Llovera no tuvo tantos problemas en Las Gaunas, con la única baja de Domingo Chacartegui por parte vallisoletana y la alineación titular en las filas locales (Omist volvió a salir bajo palos), se dio comienzo a un partido que tuvo interés hasta el minuto veintinueve, en que Luisín acertó a rematar un pase de Araujo,  a partir de ese momento, los riojanos se encomendaron a Araujo que de un centro-chut en el final de la primera parte, puso el dos a cero.  Después del descanso, el mismo Araujo en un contragolpe marcó un gol por el ángulo y, para redondear su maravillosa tarde, en el minuto once del segundo tiempo anota un gol olímpico. A partir de este momento el Deportivo Logroño se dedica a malograr ocasiones para aumentar la diferencia y con cuatro a cero, cierra el pase a la ronda de cuartos de final.

Para conocer a su contrincante, los riojanos tuvieron que esperar un poco, pues en el sorteo les tocó el vencedor de la eliminatoria Castellón-Sevilla y los albinegros salieron vencedores tras un partido de desempate.

El Deportivo Castellón llevaba una temporada de ni fu ni fa, había perdido la hegemonía regional ante el Valencia y, aunque era su primera temporada en la categoría, había transitado sin pena ni gloria por la Segunda División, hoy en día se diría que había sido una buena campaña para un debutante, pero había estado más cerca del descenso que del ascenso. Y en el Campeonato de España, había eliminado al campeón balear y al citado Sevilla para llegar por primera vez en su historia a los cuartos de final.

Se citaron ambos equipos en El Sequiol, el 24 de mayo de 1931, dirigidos por Ramón Melcón, se presentaron con las siguientes alineaciones: Alanga, Vidal, Alfonso Olaso, Gómez, Guillén, Archilés, Arróniz, Martínez, Moya, Montañés y Pascual por los locales, por Omist, Alcalde, Recarte, González, Mugarra, Tell, Araujo, Juliac, Escolá, Pelayo, Poli por parte logroñesa.

El partido fue duro y competido, los visitantes no pierden la cara al encuentro, defienden y contraatacan, mientras que el Castellón trata de imponer su ritmo y crea ocasiones algo más claras. Hay momentos importantes en las dos porterías: un gol anulado a Araujo, seguidamente el primer tanto válido, obra de Arróniz, otro gol anulado a Araujo por fuera de juego (igual que el anterior), centro peligrosísimo de Pascual que nadie llega a tocar y otro centro peligroso de Poli que Alanga despeja con apuros, todo esto en una primera parte de toma y daca.

El segundo tiempo es más discreto, con dominio territorial local pero menor ritmo en las piernas de los jugadores, solo hacia el minuto 80, unas manos de Tell dentro del área son pitadas como penalti, castigo que Montañés convierte en el dos a cero definitivo.

Una semana más tarde, en Las Gaunas, con el campo a reventar y la presencia del comandante Ramón Franco en el palco, saltaron al terreno de juego Logroño y Castellón, el primero recibido con ovación y el segundo con pitos, silbidos y gritos para que no faltara de nada.

Vilalta, acompañado de Blanch y Planells dio el pitido inicial a las 4.30 de la tarde. Los logroñeses vuelven a contar con Luisín en el interior izquierdo mientras que los castellonenses rehacen la delantera con la inclusión de Capillas por Martínez, pasando Moya al interior derecho y Capillas al puesto de delantero centro.

El Deportivo Logroño logró ahogar a su rival desde que se inició el encuentro y, fruto de ello, Luisín marcó pronto el primer gol para los suyos recogiendo un centro raso de Araujo. Con ese tanto, los locales comenzaron a practicar un juego duro que fue contestado por el Castellón. Afortunadamente, Vilalta se mantuvo más sereno que los futbolistas y la cosa no fue creciendo, a pesar del nerviosismo que se notaba en las gradas y en el terreno de juego.

Tras el descanso, los visitantes siguieron sin salir de su campo y el Logroño salió más sereno y enfocado al objetivo de pasar la eliminatoria. Tal fue así que, de nuevo, a los diez minutos de la segunda parte, Araujo, con un formidable lanzamiento lejano, consiguió equilibrar la eliminatoria para alborozo del público. Además, poco después lanzó otro gran chut que dio en el poste.

Eso sí, en el minuto diecisiete de la segunda parte, Luisín consigue el tres a cero tras un buen pase de Luisín que le permite chutar y con la involuntaria ayuda de Vidal despistar a Alanga para marcar.

De aquí al final del encuentro, el juego se endureció hasta que Archiles fue expulsado por una dura entrada a Escolá. Con un jugador más, el Logroño aguantó el balón y dejó que pasar el tiempo hasta confirmar el pase a las semifinales.

EL FINAL DE LA HISTORIA

Excelsior recoge, en su edición del 2 de junio, el testimonio de un aficionado local: “Que nos toque Athletic. De morir, morir bien”. Pues dicho y hecho…

El Athletic Club (de Bilbao) iba a ser la gran piedra en el camino del Logroño, el actual campeón de Liga (sudada a base de bien) y de Copa era el gran coco de cualquier competición de la época con una delantera que daba verdadero miedo tras el asentamiento de Bata como delantero centro, desplazando a Victorio Unamuno.

Pues con eso se tuvo que enfrentar el Logroño en una eliminatoria muy desigualada. Y así, el día 7 de junio, en Las Gaunas tuvo lugar el descenso a la realidad: tras media hora de juego entusiasta por parte local y buenas arrancadas visitantes, se impuso la lógica y los bilbaínos apabullaron a sus rivales con seis goles: Bata, en tres ocasiones, Iraragorri, dos goles más, y Chirri II certificaron prácticamente el pase a la final.

La vuelta fue un puro trámite en el que el Logroño demostró no perder su ilusión por el hecho de jugar ante su fantástico rival. Eso sí, el Athletic ante un San Mamés desangelado no perdió la ocasión de enseñar su fantástico juego y a los veinticinco minutos ya vencía por tres a cero (Iraragorri llevaba dos goles y un tercero de Gorostiza), lo que no desanimó a los visitantes que antes del descanso redujeron la diferencia merced a sendas dianas de Luisín y Poli.

Ya en el segundo tiempo, el Athletic volvió a apretar las tuercas y aunque el marcador llegó a reflejar un 4-3 en el minuto 47, los locales pusieron dos goles más en su casillero para finiquitar la fantástica trayectoria del Logroño en aquella competición.

EPÍLOGO

No fue la única hazaña del Deportivo Logroño, un club que consiguió alzarse con el Campeonato Regional de Guipúzcoa en la campaña 1933-34 tras haber vuelto a ser subcampeón dos veces más y que logró en esa misma campaña el ascenso a Segunda División, un ascenso que pagó, tristemente, con la desaparición en la campaña de su debut en la categoría de plata. Por su parte, el Athletic Club se encontró en la final del Campeonato de España con el Betis, un Betis que se convertía en el primer equipo de Segunda División que llegaba a la final, pero esa es otra historia y la contaremos en otra ocasión…

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