RESUMEN:

René Petit de Ory nació en Francia de pura casualidad. Hijo de padre francés (jefe de Tráfico de la Compañía de los Caminos del Hierro del Norte de España, destinado en Irún) y madre madrileña, fue a nacer en Dax (Laslandas) el 8 de octubre de 1899. Su madre se encontraba en un balneario tomando

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René Petit: el español que jugó para Francia

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René Petit de Ory nació en Francia de pura casualidad. Hijo de padre francés (jefe de Tráfico de la Compañía de los Caminos del Hierro del Norte de España, destinado en Irún) y madre madrileña, fue a nacer en Dax (Laslandas) el 8 de octubre de 1899. Su madre se encontraba en un balneario tomando aguas termales. Sin embargo la infancia de René transcurrió entre Fuenterrabía e Irún.

Al cumplir los 12 años toda su familia se traslada a vivir a Madrid, donde la empresa de su padre tenía su sede. René estudió el bachillerato en el prestigioso Colegio Nuestra Señora del Pilar.

El futbolista

Con 14 años ingresa junto con su hermano Jean en el Real Madrid. A los Petit les castellanizaron sus nombres y se les conocía como Juan y Renato. En el conjunto blanco juega 3 temporadas, de 1914 a 1917 logrando una Copa de España y 2 campeonatos regionales. En 1917 lideró la victoria madridista en la final de Copa frente al Arenas de Getxo. Cuando el partido parecía perdido, Petit anotó un extraordinario gol, zafándose de cuantos rivales le salieron al paso, que encarriló la remontada. Ricardo Álvarez anotaría después el gol del triunfo. Hacía entonces nueve años que el Madrid no ganaba la Copa.

Petit solo disputó 29 partidos y anotó 14 goles, pero fue suficiente para hacerse un hueco en la relación de Jugadores de Leyenda del club blanco. La web del Real Madrid le califica como “La Primera Estrella Blanca”. Con René Petit el Real Madrid dio un salto de calidad y, gracias a su elegancia y gran visión de juego, es considerado como uno de los primeros ídolos del equipo de la capital. Recibió la insignia de oro y brillantes del club en 1952 – en la celebración de las bodas de oro del Real Madrid – de manos de su amigo y ex compañero Santiago Bernabéu.

La temporada siguiente René Petit, que se siente irunés de corazón, ficha por el recientemente creado Real Unión, fruto de la fusión en 1915 de los equipos rivales locales Irún Sporting Club y Racing Club de Irún. La creación del nuevo equipo contó con la intermediación del Rey Alfonso XIII quien concedió al nuevo Club el título de Real. El Real Unión se convirtió en uno de los equipos más brillantes de España durante las primeras décadas del siglo XX. Logra la Copa en los años 1918 (ya con Petit en sus filas), 1924 y 1927 además del subcampeonato de 1922. Estos años conforman las páginas de oro del equipo irunés, que contaba en sus filas con jugadores como René Petit, Eguiazábal, Vázquez y Patricio Arabolaza (autor del primer gol de la Historia de la Selección española).

Como Petit continúa con sus estudios de ingeniería en Madrid, viaja cada fin de semana en su moto desde la capital a Irún para jugar los partidos con su equipo. En esa época es también llamado por el Gobierno francés para realizar su servicio militar obligatorio. A diferencia de su hermano mayor Jean, y por ser menor de edad, no tuvo que luchar con el ejército francés en la I Guerra Mundial.

Durante los dos años que dura su servicio militar Petit se enrola en las filas del StadeBordelais, de Burdeos, coincidiendo con el comienzo de los mejores años de la entidad francesa. En 1920 se proclaman campeones de la primea edición de la División de Honor de Aquitania.

J.J.O.O. Amberes 1920

En verano de 1920, cuando Petit regresa a Irún para reincorporarse a su querido Real Unión, ocurre un hecho que marcaría su carrera deportiva, al menos a nivel internacional. La Federación Española de Fútbol había aceptado la invitación para participar en los Juegos Olímpicos de Amberes en Agosto de ese año. El 1 de junio de 1920, en la Asamblea del Futbol Nacional, se toma la decisión de convocar a 25 jugadores para jugar una serie de amistosos (los famosos posibles contra probables) para llegar a la convocatoria final para los Juegos. Se trata de la primera convocatoria de la historia de la Selección española y René Petit estaba incluido en ella. Petit llegó a jugar un partido de preparación, fue el 20 de julio de 1920 en San Mamés, que terminó con el resultado de 2-0 para los Probables. Las alineaciones fueron:

PROBABLES: Zamora, Otero, Arrate, Samitier, Sancho, Eguiazábal, Pagaza, René Petit, Patricio, Alcántara y Acedo.

POSIBLES: Agustín Eizaguirre, Vallana, Encinas, Artola, Belauste, Sabino, Moncho Gil, Sesúmaga, Vicente Martínez, Vázquez y Argüelles.

Árbitro: Ibarreche

El semanario deportivo Madrid Sport se hacía eco de la incorporación de René Petit a los encuentros de preparación de la Selección Española: “Ha producido magnífico efecto el que René Petit sea presentado en el equipo Nacional. El caso de René (…) debe animar a la Federación Nacional para que los colores españoles sean defendidos por tan admirable jugador”. Y continuaba después con un pequeño artículo que finalizaba con una puya para nuestros vecinos: “RENÉ PETIT: Se gestiona del C.O.I.la autorización para que este estupendo jugador pueda figurar en el equipo que ha de representarnos en Amberes. Los periódicos franceses, por su parte, le reclaman para sí, afirmando que ha estado afiliado al StadeBordelais, y advirtiéndonos que hay una frontera en los Pirineos. Lo que hay es que René ha jugado toda la vida – desde los catorce años – los Campeonatos españoles, habiendo llegado a ostentar el título de Campeón dos veces. Por lo demás él mismo podría contestarles. Si todas las glorias deportivas francesas son como éstas, no les damos la enhorabuena”.

La Federación francesa de fútbol indica que René Petit tenía el día 12 de julio de 1920 una licencia con un club francés y que después de los Juegos Olímpicos regresaría a su club de origen, el Real Unión de Irún. Finalmente, el comité de selección francés decidió contar con él para su combinado. Madrid-Sport, en su número de 8 de agosto, da cuenta de que “René Petit fue requerido por el Ministerio de la Guerra francés para incorporarse al equipo de fútbol que ha de defender en Amberes los colores franceses”. Tras casi un mes de disputa en los despachos de las respectivas Federaciones y del Comité Olímpico y en la prensa deportiva de ambos países, René Petit hubo de enrolarse en las filas del equipo galo.

Los franceses tenían por primera vez en su historia un entrenador – que no se encargaba de la selección de jugadores – el inglés Frederick Pentland, que después permanecería muchos años en España entrenando a equipos como el Racing de Santander, Oviedo, Atlético Madrid y Athletic Club de Bilbao y fue conocido como “El bombín” por su uso (y posterior destrucción) de este típico sombrero. Fred Pentland recuerda así a Petit en su etapa en la Selección francesa: “Ya durante los entrenamientos, pude darme cuenta de que René era uno de los mejores jugadores del momento, aunque los seleccionadores franceses ni conocían demasiado su valía, ni confiaban demasiado en él, puesto que incluso dudaron mucho de si debían o no seleccionarle, pero luego ellos fueron los primeros en maravillarse de su fútbol brillante”.

René Petit jugó los dos partidos de Francia durante los Juegos Olímpicos de Amberes y fueron, además, los únicos que jugó con la Selección francesa. El primer partido, el de cuartos de final, se jugó justo antes del encuentro Bélgica – España. Ricardo Zamora lo menciona en sus memorias: “De tarde, y antes de nuestro partido, presenciamos el de italianos y franceses. Estos formaban con “nuestro” René […] René solo se bastó para aplastar a los italianos a los que batió por 3 tantos a 1”. Después Francia cayó por 4-1 frente a Checoslovaquia en semifinales. A este encuentro también fue invitado Ricardo Zamora que lo recuerda así: “El partido franco – checo constituyó un fracaso para los primeros. Cuatro tantos a uno y de aquellos, uno de free-kick muy de circo. Figúrese el lector que los dos backs, Houot y Bauman, se colocaron con el portero. Un delantero checo, ante Parsis, inició unos saltitos, como si danzase. Parsis, entre atender al bailarín o al balón se enzarzó con aquel, mientras la pelota penetró en su goal. Pethland (…) protestó rompiendo el bombín – el primero- ¿era offside? Ni mucho menos. El delantero tenía tres jugadores contrarios ante él. ¿Qué era entonces? El ridículo. René, el gran René, que había jugado – como siempre- un gran match, se tronchaba de risa”.

El ambiente en la Selección francesa durante los Juegos Olímpicos de 1920 no fue el mejor. Algunos miembros de la federación, entre ellos GastonBarreau que era uno de los integrantes del comité de selección y jugadores como Henri Bard, capitán del equipo, lideraron desde un principio el descontento con Pentland y, como criticaron los medios deportivos franceses de la época, convirtieron la selección en una caja de grillos. Muchos miembros de la expedición gala no estaban de acuerdo con la contratación de un entrenador extranjero. Se ha llegado a decir que los franceses, debido a este mal ambiente, abandonaron Amberes sin esperar siquiera a la competición de repesca. Esto no es correcto ya que Francia, al perder en semifinales contra Checoslovaquia y no contra Bélgica que resultó campeón, no estaba clasificada para este torneo por la medalla de plata.

Durante su estancia en Amberes, René Petit – que pasaba mucho tiempo en compañía de sus compañeros españoles – participó de una negociación que influiría mucho en el devenir del fútbol español. Recuerda Pentland en sus memorias: “no sé cómo fue pero el caso es que en Amberes me pasaba en el hotel todas las veladas, en compañía de René Petit y de Pagaza. René hablaba francés y español. Pagaza, español e inglés. Yo sólo alemán e inglés. Pero nos arreglamos. Entre los tres pudimos establecer un idioma con el que pasábamos los ratos agradablemente. Fue Pagaza en realidad, el que me trajo a España. Él jugaba entonces en el Racing y me preguntó un día si me sería fácil encontrar un entrenador para su club. Era yo entonces mánager de un club de Alsacia, el AS Strasbourg, y se me ocurrió preguntarle a Pagaza si podría esperar su club a que yo terminase mi contrato con el club alsaciano. Nos pusimos de acuerdo sin dificultades y quedó fijada mi incorporación al Racing de Santander para marzo de 1921”. No sería esta la última intermediación de René Petit importante para el fútbol español.

Petit, que se sentía español, acabo jugando los Juegos Olímpicos de Amberes con Francia. Ya le había ocurrido algo similar anteriormente. En 1915 se disputó en Madrid la I Copa del Príncipe de Asturias – donada por el primogénito de Alfonso XIII, don Alfonso de Borbón y Battenbergy que enfrentó a varias selecciones de distintas regiones de España. Petit, que siempre se sintió vasco, se alineó con la Selección Centro (en ese momento jugaba en el Real Madrid) y llegó a enfrentarse a la Selección Vasca en un encuentro que terminó con empate a 1 gol. Los vascos acabarían alzándose con la Copa.

Ya de vuelta en España René Petit se reincorporó a la disciplina del Real Unión, equipo donde continuaría hasta su retirada del futbol en 1933. En esa etapa Petit añadió a su palmarés 2 Copas de España (a añadir a las conseguidas en 1917 y 1918) y 8 Campeonatos de Guipúzcoa. Fueron los años de gloria del equipo irunés, con jugadores como Gamborena, Patricio Arabolaza, Luis Regueiro, Emery (guardameta y abuelo del actual entrenador Unai Emery) o Echeveste. René Petit debutó en la primera liga española con su equipo en 1929. Jugó en total 48 partidos en primera y marcó 10 goles. Además, después del descenso del Real Unión en 1932, jugó una temporada más en segunda división.

En 1925 la Federación francesa de futbol hizo un nuevo intento de “reclutar” a Petit. En aquel entonces no estaban claras las implicaciones de jugar con su selección para los deportistas franceses que residían en el exterior. Consultada la Federación española dio su permiso para que Petit jugara con Francia, pero advertía que el jugador perdería la nacionalidad deportiva española y tendría que esperar dos años para participar en el campeonato español. René Petit renunció a jugar con la Selección de Francia para poder seguir jugando en su Real Unión.

En una entrevista con el periodista Ballman, René lo explica así: “La Federación francesa nos habló para que jugáramos (refiriéndose a Anatol y él mismo) en el equipo contra Italia. La Federación española declaró que no se opondría a darnos la autorización necesaria, pero anunciándonos que quedaríamos descalificados por dos años para jugar en España, y claro es que no nos hemos avenido a tan dura sanción”. Preguntado sobre por cual nacionalidad deportiva, la francesa o la española, optaría contesta así: “Sin duda alguna por la española, porque si vine al mundo en Francia, en España nací a la vida deportiva, y aquí he recibido las más gratas impresiones. Y eso que ahora, como hay otros jugadores que están de moda, parece que ya no me trata el público con el cariño de antes”.

El Heraldo 1925

El Ingeniero

A su retirada del futbol, René Petit se dedicó plenamente a su carrera profesional como ingeniero de caminos. Realmente ya había estado compaginando esta con su actividad futbolística, puesto que Petit nunca fue profesional del fútbol. Tras terminar sus estudios en 1924 realizó varias pequeñas obras públicas en Fuenterrabía, como la variante de una carretera para ir a la playa. Después ingresó en la Confederación Hidrográfica del Ebro y fue enviado directamente a la obra del pantano de Yesa, que significaría su mayor hito profesional. Los trabajos se cortaron un poco antes del alzamiento y no se retomaron hasta 1955. Durante ese lapso de tiempo René Petit fue enviado al pantano del Ebro en Reinosa. En 1959, cuando se inaugura el pantano de Yesa, se traslada a San Sebastián. René, que ya tiene 60 años, piensa que es momento de pasar más tiempo con su familia y acepta un puesto en la Jefatura de Carreteras de San Sebastián, en la que permanece hasta su jubilación. Después de Yesa, los proyectos a los que se enfrenta le parecen menores como algún puente o la variante de la autopista que arranca de Irún.

Se le concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil

El Hombre

Al comienzo de la Guerra Civil hubo de exiliarse brevemente en Francia. Mostraba simpatía por el alzamiento e Irún estaba en zona republicana. En 1937 Julián Troncoso, primer presidente de la Federación española de fútbol (creada por el general Moscardó al margen de la Federación gubernamental), recibe el encargo de repatriar a los futbolistas que integraban la Selección de Euskadi que se encontraban de gira por Europa. Este comisionó para tal tarea a los señores Gayarre e Isasi. El primero lo relata así en sus memorias: “Entre tanto, el equipo vasco, patrocinado por Madrid y Bilbao se hallaba actuando por diversos países y tenía el propósito de trasladarse a América para jugar allí. Aquello había que tratar de impedirlo. De una parte, por interés general; de otra, porque muchos familiares de jugadores pedían insistentemente que se les repatriara. Julián (Troncoso) nos llamó un día a José Luis Isasi y a mí y nos confió la misión de ir a París, donde estaba el citado equipo y traernos a cuantos jugadores lo desearan”.

Viajaron a París primero y aun pueblecito cercano a Fontainebleau después dónde estaba concentrado el equipo. En esta primera visita solo un jugador, Guillermo Gorostiza y el masajista Birichinaga aceptaron volver a España con ellos. “Conocimos la situación de ánimo de los jugadores. Entre ellos y al frente de la expedición había quienes por su significación política no podrían regresar a España en aquellos momentos. Los que por no estar comprometidos querían volver a sus casas ya liberadas no se atrevían a hacerlo porque aquello significaría deshacer la expedición futbolística y dejar a unos cuantos abandonados a su suerte”.

De vuelta a España dieron cuenta a Julián Troncoso de su gestión y se acordó, con arreglo a su informe verbal, repetir el viaje y la gestión pero esta vez acompañados de Gorostiza, para que vieran que se podía entrar y salir de la Zona Nacional; de Santiago de la Riva para que su personalidad fuese una garantía; y de René Petit para que tuvieran la certeza de que la gestión era sincera. En París se les unió también el ex jugador Anatol. En el tren de Hendaya coincidieron con Luis Regueiro que iba a Bayona. Le hablaron de su proyecto y recabaron su ayuda. Regueiro comprendió el proyecto y acordó ayudarles ya que al día siguiente pensaba estar en París; pero insistió en su argumento: “Con los que iban en la expedición se podían jugar partidos y sacar algún dinero para ir viviendo. Alguno vendría a España por su deseo, pero ello equivalía a deshacer el medio de vida y a dejar en malísima situación a los que no podían intentar venir”. Las gestiones de París no dieron resultado inmediato. René y Anatol fueron actores de una escena violenta con los jugadores vascos que se oponían a la merma del grupo. “Se convencieron de que los dispuestos a venir cedían a los requerimientos y lamentaciones de los que habían de quedarse (…) y dieron por terminada la tentativa no sin antes reiterar que si alguno lo pensaba mejor podía dejar aviso a mi nombre en Hendaya. Y volvimos de París sin lograr nada en limpio”. Esta segunda intermediación importante de René Petit para el fútbol español da idea de que se le consideraba un hombre sincero y de palabra, ya que los comisionados de la Federación cuentan con él como garante de su palabra e cara a ganar la confianza de los expedicionarios vascos.

René Petit era todo un hombre del campo. En una entrevista publicada por el periódico Navarra en noviembre de 1983, Petit afirma: “Me hice ingeniero de caminos en Madrid porque amaba la Naturaleza, el vivir en constante contacto con ella, y pensaba que esa carrera podía colmar mis aspiraciones en tal sentido. Jamás he sido hombre de ciudad, de despacho…”.

Otra de sus cualidades ha sido la humildad. En esa misma entrevista comentaba: “Todas mis capacidades de vanidad se agotaron con el fútbol (…). Al principio sí que me agradaba leer en la prensa que Petit jugó un gran partido en la tarde de ayer. Más adelante llegué a debutar en la Selección de Francia porque al ser mi padre el país vecino me vi obligado a cumplir con elservicio militar allí. Y ello colmó mis ansias de popularidad y celebridad”.

Falleció en Fuenterrabía el 14 de octubre de 1989, con 90 años.

René Petit fue un adelantado a su tiempo. Era un jugador de gran envergadura pero con mucha clase, calidad y visión de juego. Podía jugar de delantero, pero donde más marcaba las diferencias era en el centro del campo. Los que tuvieron la suerte de verle jugar dicen que fue el Di Stéfano de los años 20. Una colección de cromos de 1928 decía de él: “Medio centro. Es indudablemente el mejor “amateur” que en su puesto hay en Europa. Su juego todo precisión, serenidad y ciencia, deleita y entusiasma. Su fortaleza física contribuye a hacerle un jugador perfecto”.

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