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RESUMEN:

La historia del Campeonato de España destaca por las grandes gestas, por las sorpresas o por las magníficas remontadas en tardes y noches de leyenda. Muchos de los equipos participantes en este torneo tienen para contar una o más de una historia en la que once muchachos se enfrentaron a los elementos, a las adversidades

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Historias de la Copa (1928-1958): De la que pudo ser la mayor remontada de la competición

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La historia del Campeonato de España destaca por las grandes gestas, por las sorpresas o por las magníficas remontadas en tardes y noches de leyenda. Muchos de los equipos participantes en este torneo tienen para contar una o más de una historia en la que once muchachos se enfrentaron a los elementos, a las adversidades o a una cifra de goles encajados que parecía imposible de vencer y que finalmente se logra la ansiada victoria…

Esta podría haber sido una de esas historias que mencionamos, pero el contexto, la falta de físico y la picardía de uno de los conjuntos, hizo que esta eliminatoria se quedara en el casi, en el “estuvimos a punto”, en lo que pudo ser y no fue. Pero, pensamos que merece ser recordada y así lo hacemos.

INTRODUCCIÓN

El 19 de abril de 1932, se celebró en los locales de la Federación Española el sorteo de los octavos de final de la Copa de España (La Época, 20 de abril de 1932). Entre los emparejamientos resultantes nos encontramos con que el 8 de mayo en Vitoria se celebraría el encuentro Alavés-Athletic de Madrid.

En aquella temporada, el Deportivo Alavés había sufrido lo imposible para permanecer en Primera División, salvándose en la última jornada tras vencer a su rival directo en la lucha por el descenso, el Unión Club de Irún (según la denominación de la época), en un partido que acabó 1-0 tras marcar el jugador local, Juanito, en el minuto 70.

Por su parte, el Athletic había tenido una campaña monótona………..en la Segunda División aderezada por el 10-1 que le endosó al campeón de la categoría, el Betis Balompié, pero en el que perdió en casa lo poco que ganó fuera. Vamos que ni fu ni fa.

Ambos equipos tuvieron rivales de inferior categoría (liguera, se entiende) en su primera eliminatoria copera y ambos tuvieron que sudar para eliminarlos. Alavés venció 3-1 a Osasuna en su partido de Mendizorroza y aguantó un sufrido empate (1-1) ante los hombres de Muguiro que vieron durante casi toda la segunda parte la oportunidad de empatar la eliminatoria.

Por su parte, el Athletic con un partido horrible en el Metropolitano, aún consiguió un gol de ventaja ante el Deportivo Logroño. Este gol fue enjuagado en Las Gaunas en un cuarto de hora con goles de Araujo y Luisín, de penalti. Pero, aguantaron el chaparrón los madrileños y consiguieron el partido de desempate tras un tanto de Cuesta en el minuto 80. Dos días después, en el campo de Torrero, consiguió el Athletic su pase a octavos al marcar Santos en el minuto 57. Ese mismo día, se celebraba el sorteo que emparejó a nuestros protagonistas.

MENDIZORROZA

Bajo las órdenes del catalán Arribas y con lluvia constante durante todo el encuentro, se presentaron Alavés y Athletic de Madrid el 8 de mayo de 1932 en Mendizorroza. Los locales alinearon a su once de gala: Urreta, Arana, Deva, Urquiri, Antero, Fede, Olano, Trillo, Sañudo, Lecue, Juanito Echevarría mientras que los madrileños formaron con Bermúdez, Corral, Illera, Santos, Ordóñez, Rey, Luis Marín, Cuesta, Losada, Buiria y Del Coso.

Durante el primer cuarto de hora, el partido fue igualado con ataques de una portería a otra, pero a partir de ahí, la línea media vitoriana empieza a ganar la partida en el centro del campo y empuja a sus compañeros de ataque que presionan bien la salida del balón de sus rivales con la especial distinción del torrelaveguense Sañudo que no solo se implica en el robo del balón sino que finaliza de manera satisfactoria una jugada de ataque local en el minuto 20, marcando seguidamente el segundo tanto en el minuto 25 para alborozo de la hinchada alavesa.

A partir de ahí, la defensa visitante se diluye y abandona a su suerte a Bermúdez, el cuál para un gran remate de Sañudo en el 27, para encajar el tercero en el minuto 35, obra de Juanito Echevarría, y el cuarto en el minuto 39 tras un gran disparo de Simón Lecue. Este fue el autor del 5-0 tras rematar de cabeza un centro de Sañudo, cuando faltaban segundos para acabar la primera parte.

Con este resultado de 5-0, vuelven los jugadores del descanso y, aprovecha el Alavés la segunda parte para jugar con más tranquilidad y procurando que un desanimado Athletic no tuviera posesión del balón, aún y con todo en el minuto 60 ya campeaban en el marcador dos goles más favorables al equipo local, uno más de Sañudo y otro conseguido por Juanito Echevarría. ¡¡¡7-0 en el minuto 60!!!

Transcurrieron los minutos hasta que en el treinta y cinco de la segunda parte, un córner lanzado por Luis Marín es cabeceado por Buiria y, según algunos cronistas, Urquiri lo toca de manera que el balón entra en la portería. Un gol que, a priori, poco importaba, pero que sería importante para el desarrollo de la eliminatoria.

EL METROPOLITANO

Tras el pitido final del partido de ida, los vestuarios fueron un contraste: mientras que los jugadores entrenados por Ramón Encinas no silenciaron su euforia con fuertes voces y lanzamientos de boinas al aire (El Imparcial, 10-5-1932), en la caseta visitante hubo un silencio sepulcral hasta la hora de salir a la estación de tren de Vitoria. HEFECE recoge para “El Imparcial” unas palabras de Del Coso: ¡A pie y por carretera deberíamos ir, como castigo! Este es el sentir de los jugadores madrileños.

Lo primero a lo que se dedicó la directiva madrileña fue a cambiar la fecha del partido y es que el domingo 15 de mayo (fecha inicial del encuentro) tendría lugar en Chamartín, la eliminatoria Madrid-Deportivo de la Coruña que representaba mayor aliciente por el resultado más ajustado de la ida (2-0 para los coruñeses). Y se consiguió que el Deportivo Alavés accediera a jugar el sábado 14 en El Parral, campo del Nacional de Madrid.

Pero, los jugadores athleticos no parecían estar conformes en jugar en un campo de dimensiones algo más reducidas que las del Metropolitano y pidieron a la directiva que el partido se disputara en su terreno de juego local (La Voz, 13-5-1932). Así pues, se programó el encuentro para el sábado 14 de mayo a las 5 y cuarto de la tarde teniendo como telonero al equipo infantil.

Y llegó la tarde del 14, las entradas a 2,50 pesetas la general y a 4 la preferencia no atraen al público además del resultado del partido de ida, claro está. Con el arbitraje de José María Steimborn y tras presenciar la goleada de los infantiles ante el Tetuán por 8 a 1, los equipos se presentan sin novedad alguna por parte de los athleticos y con un cambio importantísimo en los vitorianos: Sañudo está en Bilbao, mientras que Paco entra en el once, ocupando el extremo izquierdo, desplazando a Olano al centro de la delantera.

Los locales atacan con entusiasmo durante el primer tiempo, creando algunas ocasiones, hasta que en el minuto 38, una buena jugada de Losada, deja a Luis Marín en disposición de inaugurar el marcador, tras un fuerte chut (1-0).

Se llega al descanso con la sensación de que la eliminatoria estaba decidida, pero al salir de vestuarios Losada enardece al público con dos goles que ponen algo de emoción en la eliminatoria. Los hinchas rojiblancos animan a los suyos que responden con el 4-0, obra de Losada, nuevamente. Los alaveses intentan deshacerse de la presión atlética con algunos contraataques, pero no fructificaban en jugadas bien hilvanadas que obligaran a intervenir a Bermúdez.

Para dar más épica a la situación, Losada agredió a Urquiri tras sufrir una fuerte entrada del medio vitoriano, siendo expulsado por Steimborn, por lo que el equipo local se quedaba con un jugador menos, el autor de tres de los cuatro goles que campeaban en el marcador local.

La misma falta que da lugar a la expulsión de Losada produce un penalti a favor de los athleticos, este penalti es lanzado por Luis Marín y rechazado por Urreta, pero el propio Marín aprovecha el balón suelto para anotar el quinto tanto de su equipo. ¡La eliminatoria está 7-6 para el Alavés!

El Athletic se juega el todo por el todo y Javier Barroso coloca a Ordóñez de delantero centro, retrasando a Del Coso para que ayude a la media, así pues, en el minuto 73, en un saque de esquina, Del Coso saca algo abierto, toca Ordóñez y Buiria remata al fondo de las mallas. ¡¡El Athletic acaba de empatar la eliminatoria!!

El público se lanza al campo para abrazar a los jugadores locales por el esfuerzo realizado, la alegría desborda a los aficionados rojiblancos, pero el partido transcurre sin más novedad, tan solo Luis Marín tiene la oportunidad de acercarse con peligro a la portería visitante, pero esta vez, la defensa deshace el peligro. Y con el 6-0 que iguala la eliminatoria, se acaba el partido. Habrá desempate.

CHAMARTÍN

Esta vez, las caras en los vestuarios eran completamente diferentes en cuanto a lo visto en Vitoria. Pero, he aquí que llegaron las noticias del desastre a los locales del Deportivo. Y aquí, jugó su partido don Amadeo García Salazar, impulsor de la fundación del club vitoriano, que había sido entrenador del club y, en esos momentos, secretario.

Don Amadeo, en cuanto se enteró del desastre, se puso en contacto telefónico con Bilbao para que Sañudo, el delantero centro, se quedara y ser recogido por el propio secretario y bajar en coche a Madrid para presentarse en el hotel del Alavés, el domingo 15 a las cinco de la madrugada. Todo esto mientras el señor Gairzábal, presidente vitoriano intentaba reunir mil quinientas pesetas de la época para poder disputar el partido de desempate en Zaragoza, en caso contrario, el partido se jugaría en Madrid aunque en “campo neutral”.

Sañudo se presentó ante sus compañeros, pero el encuentro, finalmente, se jugaría en Chamartín el lunes 16, al no poder adelantar el dinero necesario para que el partido fuera en Torrero, en lugar de eso el Deportivo Alavés cedió a cambio de un mínimo de 6.500 pesetas de la época que irían a sus arcas, en caso de que la recaudación fuera inferior a 10.000 pesetas, a partir de esa cantidad se llevaba el 65% de la recaudación (no hizo mal negocio el señor Gairzábal)

Así pues, la tarde del 16 de mayo y con arbitraje del aragonés Ostalé, Alavés y Athletic se ven las caras por tercera vez en ocho días. Los mismos equipos que en Mendizorroza, con la excepción de Losada (sancionado) que deja su puesto a José María Arteche, el tolosarra que apenas había jugado en Liga.

Y pronto se vio que no era el mismo partido del sábado, las fuerzas estaban niveladas pero la dirección de Sañudo provocaba dolores de cabeza a la defensa madrileña, la cual comprobó como un disparo del delantero centro era rechazado muy débilmente por Bermúdez, aprovechando Juanito Echevarría para adelantar a los suyos. Era el minuto diez de partido.

Esto no amilana a los colchoneros que aprietan a la búsqueda del empate, el cual logran casi a la media hora tras una buena combinación Buiria-Arteche que este último culmina con un chut al ángulo tras recoger de volea el pase de su interior (1-1).

El partido se convierte en un toma y daca desde este momento y hasta el descanso sin que se produzcan novedades en el marcador, aunque sí se ha de reseñar la lesión de Antero que abandona el terreno de juego.

Este contratiempo no preocupa a los alaveses, que al volver al terreno de juego, hacen valer su mejor momento físico y la calidad de sus dos jugadores más importantes: Sañudo y Lecue, los cuales anotan, respectivamente, en los minutos 4 y 7 del segundo tiempo.

Este peso es demasiada losa para el Athletic, a pesar de los cambios posicionales, el equipo juega con demasiado desorden y no produce demasiadas ocasiones en lo que resta de encuentro a pesar de intentarlo todo lo que puede. Así, el Athletic de Madrid queda eliminado por el Alavés tras igualar una diferencia en contra que llegó a ser de 7 goles.

Con la eliminación del Athletic, cayeron en aquella ronda los tres equipos que provenían del Campeonato Regional del Centro, mientras que el Deportivo Alavés, consciente de su modestia, reconocía que había llegado a los “cuartos” (Heraldo Alavés 17-5-1932), pero a los fiduciarios…….

En fin, que el Alavés conoció enseguida que le había tocado un “coco” en los cuartos de final: el otro Athletic, pero esa es otra historia y la contaremos en otra ocasión………

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